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Fue niño soldado y pronto será cura

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Ayuda a la Iglesia Necesitada pide apoyo para seguir sosteniendo a uno de cada seis seminaristas africanos

La noche del 11 de mayo de 2003, los alumnos del seminario menor de Gulu, en Uganda, se fueron a dormir pronto. Stephen Kilama se encontraba mal por un pequeño brote de malaria y no tardó en dormirse. Aun así, a mitad de la noche se levantó para estudiar. Por eso fue de los primeros en escuchar los disparos que se acercaban. Los demás se fueron despertando, y empezaron a desenroscar las bombillas para que los atacantes no pudieran verlos. La estratagema no funcionó.

Esa noche, Stephen y sus 40 compañeros fueron secuestrados por terroristas del Ejército de Resistencia del Señor (LRA por sus siglas en inglés). Eran solo una mínima parte de los 30.000 niños y adolescentes reclutados a la fuerza por este grupo paramilitar desde 1987.

14 años después, Stephen sigue preparándose para el sacerdocio, como otros 28.500 jóvenes africanos. Ya es diácono.

En África, las vocaciones abundan –el año pasado se ordenaron 1.089 nuevos sacerdotes–, pero la falta de medios puede ser un obstáculo para que la llamada del Señor se haga realidad. Uno de cada seis seminaristas depende del apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada. Para seguir financiando este y otros fines, la fundación pontificia está llevando a cabo una campaña a favor de África. El lema escogido es Su fe es nuestra esperanza, y se puede participar en ella desde la página web de la entidad.

Desde ACN España se explica, por ejemplo, que con una aportación de 20 euros al mes se puede contribuir en gran medida al sostenimiento y a los estudios de un seminarista. Una cantidad incluso menor, los ocho euros de estipendio por una Misa, permiten a un sacerdote «vivir durante días».

“Solo tenía la oración”

Otras amenazas para las vocaciones son la inestabilidad política y los conflictos, como en el caso de Stephen. Desde la noche del secuestro no ha vuelto a saber nada de doce de sus compañeros de seminario. Él solo estuvo seis semanas en manos del LRA, pero “vi cosas que pensé que nunca habría soportado ver”, explica a ACN.

Fue testigo, por ejemplo, de cómo varios jóvenes fueron asesinados por intentar fugarse. Él tuvo más suerte. Aprovechando su primer combate contra las tropas del Gobierno ugandés, se escondió para que sus compañeros lo dejaran atrás. Pasó varias horas agazapado, y después vagó dos días sin comer, hasta que unos soldados del Ejército nacional le ayudaron. Cuando llegó a casa, descubrió que sus padres “ya querían celebrar mi funeral”.

Durante su cautiverio, “la oración era mi única esperanza, era todo lo que tenía. Puede haber personas que no han experimentado a Dios, pero yo lo experimenté. Como sacerdote, quiero llevar al mundo el mensaje de la misericordia de Dios y de la paz”.

Arroz y medicinas para los seleka

Después de los proyectos de formación, la construcción y mantenimiento de edificios es otra de las grandes prioridades de ACN España. En 2016, financió 418 proyectos formativos y 394 de construcción. Uno de ellos fue la restauración y ampliación de la parroquia de Bozoum, en la República Centroafricana. El sacerdote Aurelio Gazzera explica que muchos de sus feligreses «han perdido a miembros de su familia, y todos fueron forzados a pasar semanas lejos de casa» cuando llegaron las milicias seleka, formadas mayoritariamente por milicianos musulmanes extranjeros.

Gazzera siempre ha intentado mediar entre los Seleka y los grupos de defensa antibalaka, formados por animistas y cristianos. En una ocasión, no dudó incluso en llevar en persona agua, arroz y medicinas a los Seleka que, horas antes, habían intentado lincharle. Esa misma actitud es la que, con tacto, busca promover entre sus parroquianos. Por ello “realmente me tocaron” cuando, en una colecta a favor de los musulmanes, se recaudó más del triple que habitualmente. “Cada pequeño gesto de generosidad, por grande o pequeño que sea, de nuestros benefactores en el extranjero o de nuestros católicos aquí, es ahora parte de esta casa de Dios para siempre”.

En cifras

214 millones de africanos son católicos, cuatro veces más que hace 35 años. Son el 19 % de los católicos del mundo.

42.900 sacerdotes y 70.600 religiosos sirven a los africanos (católicos o no), muchas veces con escasísimos medios.

22,3 millones de euros de ayuda envía ACN a África. Uno de cada cuatro euros que recibe la fundación pontificia (el 27,8 %) se destina a este fin.

1.800 proyectos se financiaron en 2016 con esa ayuda. Sobre todo, de formación (418) y construcción (394); pero también proyectos de atención pastoral (277) y compra de vehículos para que sacerdotes, religiosos y catequistas lleguen a lugares remotos.

70.000 colegios, 6.400 dispensarios y hospitales y 1.100 orfanatos resumen la labor social de la Iglesia en África.

Artículo de María Martínez López publicado originalmente en Alfa y Omega

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