Además de ser un código para reconocerse en la clandestinidad, el anagrama era una proclamación de fe
Los comienzos del cristianismo no fueron nada fáciles. Considerando que el propio Cristo fue crucificado, y que los apóstoles fueron inmediatamente perseguidos de forma brutal, por no hablar de los siglos de masacres en el Imperio romano, es fácil imaginar que los primeros cristianos vivían su fe de forma prácticamente clandestina.









