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Ganarse la vida siendo “nariz”

Shutterstock / Sjale
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Un don que sólo unas 90 personas tienen en el mundo. Hablamos con una de ellas...

Puede evocar placer, miedo, alegría, recuerdos, melancolía. Nos puede inspirar elegancia, sofisticación, frescura. Nos puede atraer o repeler. Si una imagen vale más que mil palabras un olor vale más que mil imágenes. Quién domina los olores, puede dominarnos. Sólo son unas noventa personas en el mundo las que han recibido este don. Todos tenemos nariz pero no todos podemos ser nariz un oficio que ni se estudia ni se hereda, se nace. Esta es la historia de las narices que hacen historia.

¿Qué es una nariz?

Además del órgano del olfato, es la profesión de las personas dedicadas a combinar las distintas materias primas -naturales o sintéticas- para crear los perfumes. Este trabajo es “como una partitura musical, en la que el músico interpreta cada nota y el conjunto de los acordes lo percibimos como la melodía que nos transporta a vivir emociones, sensaciones”.

Así lo define Núria Cruelles, perfumista desde hace más de una década, ejerciendo ahora en la compañía Cosmo International Fragance.

Según ella, más allá de fabricar un producto, el perfumista explica una historia. “Se trata de crear y diseñar perfumes únicos, de expresar, a partir de la alquimia, la propia personalidad, memorias e inquietudes, virtudes que nos diferencian de los demás, es descubrir la propia esencia, que te describa y recoja todos tus pequeños secretos”.

Cruelles, también sommelier, es una de las pocas narices privilegiadas. Su profesión “exige habilidad del sentido del olfato, el cual es innato, también dedicación, constancia y, sobre todo, entrenamiento”.

La nariz, ¿se entrena?

En una nariz, entrenar significa diferenciar cada una de las notas de una esencia. El que aprende a hablar un idioma, primero debe conocer las palabras. El que aprende a expresarse como nariz, primero debe saber también cómo funciona la gramática y la sintaxis de las esencias, además de sentirse cómodo con cada una de ellas. Algunos expertos aseguran que este entrenamiento puede ser hasta de siete años. Las nociones de química son también necesarias. “Empecé como evaluadora sensorial con un entrenamiento diario de ocho horas expuesta a una paleta de entre 1500 y 2000 materias primas, sintéticas y naturales”, afirma Núria.

¿Qué es un perfume?

Según el perfumista Jean Claude Ellena en El País, es una historia. El perfumista es como el escritor, la basa en sus vivencias, filias y fobias. “Cada perfumista tiene su estilo propio así como preferencia de materias primas, que tiende a usar más, como un pintor en el momento de seleccionar la paleta de colores para pintar su obra”, detalla Cruelles. Ellena, por ejemplo, en el perfume de Hermés ‘Un Jardin Sur le Nil’, explica la sensación que tuvo cuando, al romper una hoja de un árbol de mangos verdes, su esencia se esfumó en cuestión de segundos. “Este placer efímero fue su inspiración”, subraya la perfumista.

¿De dónde viene el perfume?

La principal fuente de inspiración y de materia es la naturaleza. El trabajo del perfumista también consiste en buscar de nuevas combinaciones y esencias. Muchos viajan y presencian los métodos de obtención de las materias primas naturales en diferentes partes del mundo. Según Cruelles, en muchos países de África u Oriente se obtienen las esencias mediante rituales religiosos. “Existen culturas que creen en los aceites esenciales como métodos medicinales, también los utilizan como ofrenda de adoración a los dioses”. La autora Celia Lyttleton expresa, en su libro, The Scent Trail, algunas de estas experiencias y Jean Claude Ellena explica en El País la importancia del proceso creativo para un perfumista, de equivocarse, de reflexionar y de estar

¿De dónde vienen las “narices”?

Grasse, en la costa azul francesa, es la capital mundial del perfume y cuna de grandes perfumistas, además de sede por excelencia de la industria del perfume francés. Su tradición llega des del Renacimiento, cuando el municipio se especializaba en tratar pieles, actividad que desprendía un olor muy desagradable. Las pieles de Grasse empezaron a hacerse famosas entre la nobleza de la época. La historia cuenta que el artesano local Galimard tuvo la idea de perfumar unos guantes de piel y regalarlos a Catalina de Médici. La idea triunfó entre la nobleza pero la industria de la piel decayó años después en Grasse y, para entonces las esencias exclusivas de la zona eran ya muy conocidas, de modo que le hicieron ganarse el título que todavía tiene actualmente. Patrick Süskind de hecho, hace de Grasse su escenario en algunos capítulos de su famosa novela, El perfume.

¿Quiénes son las celebrities de las narices?

● Serge Lutens: ha trabajado para Dior aunque su propia línea de perfumes es mundialmente conocida. Además, también es fotógrafo y director de arte.
● Jean-Claude Ellena: perfumista y escritor, ha trabajado para Bulgari y Hermés.
● Celine Ellena: autora de la fragancia A Day Dream, de Hermés.
● Jacques Cavallier: maestro perfumista para Louis Vuitton.
● Annick Goutal: la perfumista, fallecida en el año 1999, creó su propia marca y dejó una imborrable huella en el sector.
● Alberto Morillas: ha creado algunos perfumes icónicos como Calvin Klein CK One, Kenzo Flower o Giorgio Armani Acqua di Giò.
● Francis Kurkdjian: que ha creado su propia firma Maison Francis Kurkdjian
● Mathilde Laurent: perfumista de Cartier.
● Lyn Harris: creadora de la línea de perfumes Miller Harris.
● Roja Dove: también con sus propia firma vende sus fragancias en Harrods.
● Mandy Aftel: nariz de Aftelier Perfumes.

¿Cuál es la perversión de las narices?

Estos grandes nombres reconocidos como artesanos del perfume, trabajan rodeados, en muchas ocasiones de equipos de marketing que, según Jean Claude Ellena en la citada entrevista, “han entendido que narrar historias vende y me molesta porque, al revés que nosotros, crean productos y luego les inventan historias”. Los perfumes, según él, deben ser creados con autenticidad.

El marketing, sin embargo, trabaja para vender y una de las estrategias más utilizadas en los últimos años es precisamente la relacionada con el olfato. El marketing olfativo busca crear un compromiso emocional con el consumidor para lograr que tome la decisión de comprar un producto. Esta técnica es la prueba fehaciente del poder de las personas que dominan las emociones. Los narices, con sus narices, ¿pueden dominar el mundo? Igual que un compositor con sus melodías o un escritor con sus palabras.

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