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¿Es Bella una princesa católica?

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Las 5 lecciones de una protagonista atípica con grandes valores

Todas tenemos una princesa de Disney favorita. La mía siempre ha sido la Bella pero nunca me había puesto a pensar realmente por qué. Con todo el alboroto del estreno de la versión humana con Emma Watson, me di a la tarea de hacerlo y descubrí que es porque hay muchos valores en ella con los que me identifico como mujer y como católica.

1. Es luz en la oscuridad

La Bella llegó al castillo de la Bestia para romper más que un hechizo. Aunque él no la trató bien en un principio y a pesar de sus circunstancias de encierro, ella fue siempre amable con todos y luego no dudó en quedarse con la Bestia y curarla al ver que había sido atacada por lobos.

Antes de su presencia, el castillo era un lugar sombrío y triste. Después se convirtió en un espacio alegre de baile, lectura y hasta cantos. Y es que ella le devuelve la fe y esperanza a todos. Incluso, motivó a la Bestia a cuidar de su aspecto, a mejorar sus modales al comer y hasta a redecorar la biblioteca del castillo, convirtiéndolo en un mejor sitio para vivir para todos. 

2. El valor de la familia

Bella no sólo apoyó siempre a su padre en sus inventos sino que fue capaz de sacrificar su propia libertad por la de él.  Y posteriormente, cuando vio a través del espejo que su papá la necesitaba, aun ya teniendo sentimientos por la Bestia, se fue del castillo a buscarlo en el bosque y le dio todos los cuidados necesarios para su recuperación.

Walt Disney Pictures

3. El sentido de justicia

Bella es una mujer curiosa y siempre trata de investigar y verle las dos caras de la moneda a las cosas antes de crearse un juicio de valor. Su persecución de la verdad y lo justo alcanza su clímax cuando, al ver que los habitantes de su villa quieren linchar a la Bestia por las intrigas de Gastón, hace todo lo posible para escapar del sótano donde la encerraron y enseguida se monta en su caballo para defender a la Bestia sin pensar o guardar rencor por lo que ésta le había hecho antes a ella y su padre.

4. La belleza interior

Es el valor más evidente pero no por eso menos importante. Ya en los primeros cinco minutos del film lo aprendemos, pues el príncipe -que era muy egoísta, poco amable y malcriado- es convertido en Bestia justamente porque rechaza a una anciana (que en realidad era una hechicera) por su aspecto, quien le ofrecía una rosa a cambio de hospedaje en una noche fría y le advertía que no se dejara llevar por las apariencias.

Bella sí se guió siempre por su corazón y se enamora de la Bestia por cómo es y no por cómo luce, algo que el vanidoso Gastón nunca logra aceptar y por eso tiene ese final tan trágico.

Walt Disney Pictures

5. El poder del amor

La única manera de romper la maldición de la Bestia era logrando que él amara alguien y esta persona lo amara de vuelta. Es una historia que habla de redención y reconciliación (sobre todo con uno mismo cuando se ha obrado mal). La Bestia sólo se convierte en humano cuando aprende a amar y es el motor que mueve toda la historia hacia la felicidad de todos sus personajes.

En general creo que todas las películas de Disney tienen valores muy bonitos (como que el bien siempre gana) y aspectos mucho más profundos que simples historias infantiles.

Algunos ven a las princesas de Disney como malos ejemplos de mujeres que buscan la salvación en un príncipe, pero si indagamos un poquito más, podemos encontrarnos con sorpresas tan “bellas” como ésta.

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