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Salvador no ve, pero siente y juega al polo

Facebook Christian Condomi Alcorta
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Un derroche de simpatía y elegancia encima de una petisa tobiana

Pese a que perdió la visión desde muy chiquito, a Salvador nada lo detiene. A los 10 años juega al polo y continúa con una pasión familiar. Sobre su petisa tobiana Eva Luna se irgue con la elegancia que caracteriza a los polistas, y con la mano derecha taquea con una ruidosa bocha avanzando por su cuenta tras ella varios metros.

Al año y medio, relató su papá Christian Condomí Alcorta al portal Clickpolo, Salvador tuvo una lesión medular, recibió un trasplante de médula, y tras una infección perdió la visión a los cuatro años.

“A partir de ahí fuimos adaptando todas las cosas que vamos aprendiendo, entre ellas el polo. Tuvimos la suerte con la pasión que tenemos en la familia por el polo de encontrar una bocha de criquet que tenía ruido, y con eso nos fuimos dando la maña para implementarlo”, contó. Es que los bisabuelos de Salvador ya jugaban un deporte arraigado en la tradición del campo argentino, que apasiona a su papá y también a su hermana Justina.

“Como todo lo que emprende Salvador, y todo lo que emprendemos como familia, a veces el límite nos cuesta encontrarlo porque vemos que cada vez podemos ir buscándole la vuelta a todas las situaciones de vida. Salvador tiene pelotas sonoras de fútbol, de rugby…El año pasado fuimos a esquiar. Encaramos todo lo que se nos presenta, lo que él quiere, y le apasiona”, describió Christian.

Los deportes ocupan un lugar muy importante en su vida. Con su hermana, contó al diario La Nación, Salvador llegó a picar mil veces la pelota de básquet. En fútbol es fanático del equipo argentino River Plate, al punto que conoce de memoria el plantel titular y suplente. Y aunque le gusta mucho ir al estadio a acompañar al club de sus amores, cada tarde que pueda, con quien pueda, sale a taquear.

Un buen taqueo es una experiencia sensitiva extraordinaria para quienes practican polo o al menos disfrutan de verlo. Supone un movimiento firme y natural del brazo, que debe impactar la dura bocha produciendo un característico ruido al empujarla metros adelante. El jinete trota o cabalga hacia la pelota en línea recta para continuar con el taqueo, y en ocasiones, cuando se debe impactar con mucha fuerza a la bocha, concluye el movimiento del brazo con asombrosos giros.

En el taqueo de Salvador se perciben los movimientos y técnicas que pueden verse en cualquier jugador profesional que dispute algún torneo de la Triple Corona, las grandes competencias del polo argentino. De hecho, varios polistas de primer nivel como Facundo Pieres o Eduardo Novillo Astrada le hicieron llegar su admiración.

Pese a que con Eva Luna se divierte y se lleva muy bien, Salvador, contó su papá a Clickpolo, ya quiere empezar a taquear con caballo grande. No le da miedo ir rápido. No tiene miedo de seguir a sus papás en la idea que tienen de que “en la vida, en equipo, con esfuerzo y dedicación, todo se puede lograr”.

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