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Me llamo Elif, soy chilena y mis padres aman las telenovelas turcas

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Los nombres de los niños inscriptos en 2016 en Chile reflejan la influencia de las telenovelas hechas en Turquía

El fenómeno no empezó recién, sino que ya tiene unos años luego del desembarco en el continente americano hace tres años de la telenovela Las mil y una noches, de procedencia turca.

Lo que generaba dudas con respecto al comportamiento de las audiencias en cuanto a estas series televisivas provenientes de lugares tan distintos a nivel cultural, terminó siendo una gran sorpresa luego de confirmar el buen arraigo en las audiencias.   

Por ejemplo, en Chile, durante ese año se transformó en la más exitosa con casi 30 puntos promedio de raiting, un verdadero boom, indica La Tercera. 

Sin embargo, quienes últimamente han estado cargado sobre sus hombros el peso del amor de los padres por estas novelas turcas han sido los niños. Según un último reporte publicado recientemente por Registro Civil e identificación de Chile, esta influencia es muy clara entre los más de 10.000 nombres de niños inscriptos en el año 2016.

Si bien aún sigue siendo fuerte la presencia de nombres tradicionales como Agustín (4.106 niños) y Sofía (4.011), empezaron a irrumpir nuevos nombres hasta el momento para nada comunes en la región.

Por ejemplo, Elif (el título de una de las producciones turcas). En 2016, unas 59 niñas fueron inscriptas con ese nombre ubicándose en el lugar 200, superando a Loreto (222) y Verónica (249), prosigue La Tercera.  

La lista continúa con otros nombres como Samira (40 niñas, en el lugar 266 de las preferencias), Azeneth (18 niñas en el lugar 422) y Nilufer (9 niñas en el puesto 707). Melek, (teleserie Elif), Sherezade (1) y Fatmagul (1) también son otros nombres que se han presentado.

En cuanto a los niños, también es posible apreciar el fenómeno. El nombre Samir está en el lugar 2013, con 50 niños, superando a algunos tradicionales como Alberto. Aparecen también, entre otros nombres como Ibrahim, Esai, Adiel y Yair. 

Igualmente, más allá de los turcos, algunos nombres bíblicos como Moisés (una novela reciente, con polémica incluida, que hizo furor en la región también fue responsable del impulso del nombre) y Josué siguen entrando en la lista.

Todo este fenómeno no es exclusivo de Chile, sino que también llegó a otros países como Argentina y Uruguay donde estas novelas han tenido grandes éxitos en detrimento de programas locales. Y a pesar de que últimamente los rankings se han moderado, persiste la afinidad del público con el producto.

¿Cuál puede ser el atractivo?

Entre las tantas explicaciones que se le pueden encontrar a este fenómeno, una, por ejemplo, es brindada por Constanza Mujica, académica de la Facultad de Comunicaciones de la U. Católica, a La Tercera. Y entre otras cosas observa que estas novelas, a diferencia de las latinoamericanas, marcaron diferencias en técnicas de actuación.

“En las turcas son sobrios y escuetos con el diálogo, los actores se miran y se dicen todo. Las parejas protagónicas se vinculan mucho más en un nivel emocional y profundo. La emoción se siente y eso es importante. Fue lo que cautivó a la gente”, señala.

En cuanto a las miradas y otros factores agrega: “Las turcas tienen más erotismo y menos pornografía”.

De esta manera la irrupción de estas telenovelas en América Latina sigue teniendo cabida y de ello pueden dar fe los propios hijos, quienes terminan siendo involucrados en todo esto, aunque de momento muchos, por su edad, ni lo sepan.

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