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Más verdades y mentiras sobre la fosa con 800 bebés muertos en Irlanda

PAUL FAITH / AFP
This picture shows a shrine in Tuam, County Galway on June 9, 2014, erected in memory of up to 800 children who were allegedly buried at the site of the former home for unmarried mothers run by nuns. Up to 800 babies and children were buried in a mass grave in Ireland near a home for unmarried mothers run by nuns, new research showed, throwing more light on the Irish Catholic Church's troubled past. Death records suggest 796 children, from newborns to eight-year-olds, were deposited in a grave near a Catholic-run home for unmarried mothers during the 35 years it operated from 1925 to 1961. AFP PHOTO/PAUL FAITH / AFP PHOTO / PAUL FAITH
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La Comisión que investiga el caso confirma lo que ya se sabía en 2014

Las informaciones de 2014 que señalaban la existencia de un enterramiento de alrededor de 800 cadávederes de bebés en la antigua Mother and Baby Home de Tuam (Galway, Irlanda) han sido confirmadas el viernes 3 de marzo por una comisión de investigación nacional, la Mother and Baby Homes Commission of Investigation: se ha descubierto una estructura subterránea en el recinto de la antigua casa de acogida para madres solteras, con los restos de 796 bebés de edades comprendidas entre las 35 semanas y los 3 años de edad.

Se trata de una noticia que dio ya la vuelta al mundo en 2014, cuando la historiadora local Catherine Corless documentó la existencia de estos bebés fallecidos. Ya entonces, la noticia provocó gran polémica, pues la prensa internacional se hizo eco del caso pintándolo como bebés “hijos del pecado” dejados morir sin atención por religiosas católicas y arrojados a una fosa común. La distorsión llegó a tal extremo que la propia agencia Associated Press, que sacó in primis el caso, tuvo que pedir disculpas.

No era una fosa común

La primera acusación lanzada contra las religiosas es la de que arrojaban a los bebés muertos a una fosa común. Sin embargo, la historiadora Catherine Corless ya desmintió personalmente al Irish Times hace dos años esas palabras supuestamente utilizadas por ella: “Nunca usé la palabra ‘arrojados’, nunca dije a nadie que fueron arrojados a una fosa séptica. No son mis palabras”.

¿Qué diferencia hay? En una fosa común, los cuerpos sin identificar son arrojados a un agujero, sin ningún respeto por su dignidad. En el caso del instituto irlandés, todos los bebés, enterrados en un subterráneo con unas 20 cámaras y no en una fosa, tienen un certificado de muerte realizado por las religiosas en el que consta su nombre, edad, lugar de nacimiento y causa de la muerte. Fue de este registro de donde Corless dedujo la existencia del enterramiento, antes de que éste fuese hallado.

Otra de las acusaciones lanzadas contra las religiosas es la de que aquellos “hijos del pecado” eran dejados morir y se les negaba el bautismo por considerarles “indignos”. El registro en cambio muestra que muchos fueron bautizados.

Según explicaba en 2014 el profesor Finbar McCormick, profesor de Arqueología y Paleontología de la Universidad Queens de Belfast, es impropio llamar a estos enterramientos “fosas comunes”: según el experto, en una época (primera mitad del siglo XX) en la que la mortalidad infantil era muy alta, este tipo de enterramientos (cámaras subterráneas dentro del recinto hospitalario) era muy corriente en los hospitales gubernamentales en todo el país, y aún lo es en algunos países de Europa.

No morían de hambre

La investigación llevada a cabo también ha desmontado el mito de la desnutrición: la Mother and baby homes commission of investigation ha concluido que sólo 10 niños (el 1%) en casi 40 años murieron por esta razón. La mayor parte de los registros reportan problemas vinculados al parto, problemas respiratorios, tuberculosis, gripe, epilepsia y meningitis.

Sí que es cierto que la tasa de mortalidad en la Home de Tuam era casi el doble que la media de todo el país. No obstante, cabe señalar que, en conjunto, la mortalidad infantil en Irlanda fue muy alta (el 17%) hasta los años 70, y que en las zonas deprimidas de Dublín, por ejemplo, entre los huérfanos y los niños de familias pobres, las tasas de mortalidad antes del primer año, eran 10 veces mayores que la media nacional, según explicaba la ex dirigente sanitaria irlandesa, Jacky Jones, cuando se descubrió el enterramiento de Tuam.

¿Niños y mujeres maltratados?

En 2012, la responsable de las investigaciones, Caterina Corless, había recogido varias fuentes periodísticas que hablaban de la Mother and Baby House de Tuam, y lo publicado entonces, en los años 50, no tiene trazas de ser la sórdida historia que los medios de comunicación intentan mostrar.

Por ejemplo, el viajero Halliday Sutherland, según Corless, “describe el instituto como un edificio de dos plantas, en un terreno en propiedad”. Sutherland (testigo ocular) escribía así en su libro Irish Journey: “El edificio está bien mantenido, fresco y limpio. La Casa está gestionada por las Monjas del Bon Secours de París, y la reverenda Madre me mostró el interior. Cada una de las monjas es enfermera profesional y matrona. Algunas son expertas en enfermería infantil”.

“Una chica soltera puede venir aquí para tener a su niño. Si está de acuerdo, puede permanecer en la casa por un año, asistiendo a su bebé junto a las monjas, las cuales no reciben retribución por su trabajo. Al terminar el año puede irse, puede llevarse el niño consigo o bien dejarlo en la Casa, con el fin de que sea adoptado. Las monjas mantienen al niño hasta los siete años de edad, cuando se le envía a una escuela industrial” (Sutherland Halliday, Irish Journey, Wyman & Sons Ltd, Fakenham, UK 1956).

En un artículo de octubre de 1953 del periódico local The Tuam Herald, se critican los métodos de adopción de las monjas, que no “seleccionan bien” a las familias adoptantes. En otro artículo de 1949 se habla de una inspección sanitaria del centro llevada a cabo por las autoridades locales, con resultados satisfactorios.

Madres solteras y estigma social

Lo que está fuera de toda duda es el estigma social que ha pesado históricamente sobre las madres solteras en la sociedad occidental. En España, por ejemplo, es también muy famoso el caso de adopciones irregulares supuestamente llevadas a cabo por ciertos institutos religiosos que acogían a estas jóvenes. Pero este trato no era privativo de los países católicos. En la Suecia laica de hace 60 años, por ejemplo, las madres solteras podían ser obligadas a abortar o incluso esterilizadas.

Rechazadas por sus familias, la alternativa para estas mujeres en la dura época de la posguerra, eran este tipo de instituciones, muchas veces escasas de recursos y sobrepobladas, según testimonios de la época, o… la calle.

Lo que sí que es cierto es que la Iglesia católica, de hecho, compartía el mecanismo de estigmatización social de las madres solteras, como reconoció la Conferencia Episcopal irlandesa en un comunicado de 2014: “por desgracia, en ese tiempo las madres solteras eran a menudo juzgadas, estigmatizadas y rechazadas por la sociedad, y también lo hizo la Iglesia”.

Así lo reconocía el pasado domingo el arzobispo de Tuam, Michael Neary, en su homilía: “sólo podemos imaginar el desgarro de estas madres que se veían privadas de sus hijos para darlos en adopción, o que eran testigos de su muerte. Algunas de estas jóvenes, en su difícil situación, habían sido rechazadas por sus familias. No podemos siquiera imaginar lo que sentirían. No podemos llegar a imaginar su sentimiento de impotencia frente a la muerte de sus hijos”.

La Iglesia católica, como otras instituciones sociales de la época, participó en el mecanismo de exclusión y estigmatización de las madres solteras, y no debería haberlo hecho. Esta sí es su gran responsabilidad. Muy oportunas al respecto las palabras del Papa Francisco sobre las madres solteras en el Encuentro de las Familias en Filadelfia.

Basado en un artículo de UCCROnline

 

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