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Cómo aceptar una crítica de manera asertiva

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Distingue las opiniones que te ayudarán a ser mejor persona como oportunidad para crecer

Hay de críticas a críticas; las que vienen del amor y las otras. Lo que me queda claro es que las persona que más critican de una manera negativa o peyorativa son las que más complejos de inferioridad tienen e -irónicamente- las que más se molestan cuando se saben criticadas o se les hacen ver sus áreas de oportunidad.

Son gentes que se regocijan encontrando defectos en los demás sin darse cuenta que ellos tienen los mismos defectos. Esas personitas -a las que llamaremos criticonas- son las que menos agallas y valor poseen para enfrentar su propia vida por la cantidad de heridas emocionales que arrastran y, por consiguiente, a las que menos debemos escuchar, pero sí amar y mucho.

Métete en la cabeza que, si te codician, te critican y hasta te ofenden, ¡qué más da! Señal que vas dejando una huella que está llamando la atención y de que tu luz está siendo tan brillante que ha logrado penetrar al corazón de muchos ciegos y dormidos espirituales que quizá aún no están listos para despertar.

¡Qué hablen y que hablen más! Tú, sacúdete envidias y todo eso que te pueda quitar la paz y sigue adelante trabajando con la maravillosa dignidad que posees y el respeto que mereces.

Definitivamente, el aceptar una crítica hacia nuestra persona, hacia una actitud o acción nuestra de manera positiva es una de las señales más importantes de madurez emocional que podemos mostrar y lograr.

Siendo personas asertivas podremos establecer vínculos de comunicación con terceros de una manera más amable, sin sentirnos juzgados, agredidos y sin quedar sometidos a su voluntad u opinión, es decir, aceptaremos que su pensamiento sobre nosotros es justo eso, “suyo”, de su propiedad y que a nosotros ni su persona ni lo que piense de ti ni de mí nos definen. Aquí aplica el dicho: “Lo que pienses tú de mí habla más de ti que de mí”.

Cada uno de nosotros somos como una naranja que si nos exprimen lo que saldrá de adentro es jugo de naranja, lógico, ¿verdad? Entonces, cuando la vida nos exprime o nos aprieta, por ejemplo, por medio de una crítica, lo que saldrá de nosotros, nuestro jugo de naranja será aquello de lo que está lleno nuestro interior, es decir, de ira, odio, paz, perdón, amabilidad, comprensión, rabietas, aunque también nos pueden salir “sapos y cucarachas” por la boca de las palabrotas que se nos pueden salir, por eso mucho cuidado de cómo reaccionamos.

Ahora, te invito a que recuerdes y reflexiones sobre la última vez que recibiste una crítica. ¿Cómo fue que reaccionaste? ¿Qué pensamientos y sentimientos salieron de ti? ¿Qué emoción sintió tu cuerpo y cómo reaccionó, es decir, sudaste, temblaste, lloraste o permaneciste sin reacción alguna? ¿Te sentiste agredido o, por el contrario, te sentiste amado?¿Crees que la persona que te hizo la crítica tenía razón? ¿Agradeciste la crítica a la persona o preferiste ya no saber nada de esa ella?

Estos son unos cuantos puntos que te invito que tomes en cuenta para aceptar la opinión y critica de los demás como una enseñanza y oportunidad de crecimiento: De manera inteligente y no tanto visceral, distingue las críticas que te ayudarán a ser mejor persona, es decir, presta atención sólo a las que te edifiquen.

Si en el fondo te molesta mucho esa crítica o aún sientes dificultad para aceptarla, entonces habrá que identificar qué fibra interna, herida, carencia o inseguridad te movió y haz un trabajo personal profundo para generar cambios. Esta también es una gran señal de madurez.

Cuando elijas escuchar lo que otro opina de ti permanece tranquilo y en paz. Con tu tono de voz, lenguaje corporal y la mirada fija en el otro manda la señal de que estás escuchando y que quizá algo de lo que te digan te lo llevarás a la reflexión. Eso no significa que necesariamente estés de acuerdo.

Presta mucha atención en cómo se te es planteada la crítica. Esta debe venir desde un ambiente de respeto, de una manera cordial y amable y no desde una actitud reactiva, de la rabia, del arrebato o enfado. Esto es muy importante y es lo que hará la diferencia entre aceptar o no la crítica. Como dice el dicho: “No es que me digas tonto, sino la tonta forma en que me lo dices”.

Desde el fondo de tu corazón y siendo muy honesto contigo reflexiona si tienes la certeza de que la persona que te está haciendo la crítica te ama y de que lo que te está diciendo viene de una amor genuino e incondicional por ti.

Si contestas que sí, entonces agradécele que se tome el tiempo de observarte y de dedicarte sus palabras y su amorosa corrección porque corregir desde la caridad es de los actos más heroicos, humildes y difíciles que podemos y nos pueden hacer.

O bien, si sabes que ahí no existe precisamente el amor y que, por el contrario, puede haber mucha envidia y dolor, entonces ya sabes que hacer. La basura se tira en la basura…

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