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Pizzaballa: “Hay errores financieros en el Patriarcado, pero los superaremos”

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Los problemas financieros y administrativos en el Patriarcado latino de Jerusalén llevaron al Papa a nombrar, en julio del año pasado, al padre Pierbattista Pizzaballa administrador apostólico, después de la renuncia por motivos de edad del Patriarca Fouad Twal. Lo indicó el mismo Pizzaballa en una carta dirigida a los fieles en este inicio de Cuaresma. Un mensaje escrito por el administrador apostólico después de un encuentro de dos días que se llevó a cabo en Amán con todos los sacerdotes del Patriarcado, a pocas semanas de la renuncia del vicario para Jordania del arzobispo Maroun Lahham, considerado hasta la primavera del año pasado como uno de los posibles sucesores de Twal en el Patriarcado. 

El padre Pizzaballa explicó que la carta (titulada «Tenemos este tesoro en vasos de barro», 2 Corintios, 4, 7) es fruto de una decisión tomada precisamente durante la asamblea de los sacerdotes: compartir con transparencia las dificultades actuales del Patriarcado. «Todos sabemos que el nombramiento de un administrador apostólico, que no es elegido por el clero del Patriarcado Latino —escribió el ex Custodio de la Tierra Santa— fue una decisión inesperada, y llegó como sorpresa para muchos. Esto nos lleva a la conclusión de que no todo está bien. De hecho, se han cometido muchos errores que han herido la vida del patriarcado, financiera y administrativamente, sobre todo en relación con la Universidad estadounidense de Madaba. Nos hemos equivocado en algunos ámbitos importantes, tal vez sin concentrarnos lo suficiente en nuestra primera misión: predicar el Evangelio y dedicarnos a las actividades pastorales». 

La referencia a la Universidad estadounidense de Madaba, en Jordania, es significativa: impulsado vigorosamente por el Patriarca Twal y por Lahham, el nacimiento del ateneo católico pretendía ser una respuesta al desafío de hacer que creciera aún más el aporte educativo de los cristianos en la sociedad del Medio Oriente. Un sueño que fue cultivado durante mucho tiempo (el permiso para abrirla es de 2005) y que se hizo realidad en 2011, durante la estación en la que se veía con confianza el fenómeno de las Primaveras árabes. Después de haber intentado otras vías, el Patriarca Twal acogió la propuesta de gemelaje que hizo la Universidad de New Hampshire (de ahí el nombre de Universidad estadounidense de Madaba): los cursos comenzaron en 2012 y en la actualidad estudian en ella algunos millares de estudiantes. Pero la administración del ateneo no estuvo a la altura de estas ambiciones: en pocos años provocó problemas alarmantes en las finanzas del Patriarcado, además de otros problemas administrativos.  

Pizzaballa, en la carta indicó que todas ellas son «situaciones que debemos afrontar con honestidad, valentía, determinación, amor fraterno y, naturalmente, creyendo firmemente en el Señor que nos guía. Una crisis, de hecho, puede ser un lugar de muerte, pero, con la ayuda del Espíritu Santo, puede convertirse en un lugar de vida nueva, de resurrección». «Aunque como administrados apostólico yo haya recibido la autoridad para cambiar ciertas realidades financieras y administrativas —precisó—, estoy bien consciente de que si no trabajamos juntos la situación nunca podrá ser sanada». 

Pero añadió también que justamente el encuentro con el clero dio señales importantes en este sentido: «Fue conmovedor escuchar a un sacerdote que habló con fuerza y claridad diciendo: “Ha llegado el momento de reconocer nuestras responsabilidades personales y de comprometernos en un nuevo inicio”. Otro hizo notar que: “Necesitamos descubrir cómo transformar esta realidad dolorosa en gracia”. Creo que se refería a la gracia “de un nuevo inicio”, la promesa de la Resurrección más allá de la pasión y de la muerte que muchos de nosotros estamos viviendo justamente ahora. Tenemos mucho que hacer. Es ahora el momento para comenzar el trabajo de reforma, reconstrucción y renovación en algunos sectores de nuestra administración, pero no solo. Entre otras conclusiones, efectivamente, decidimos concentrarnos mucho más en nuestras actividades pastorales y abrir, por ejemplo, nuevos edificios diocesanos para el trabajo pastoral que coordinen y unifiquen nuestro servicio pastoral para la comunidad». 

«Les pido a todos ustedes —concluyó el administrador apostólico dirigiéndose a los fieles del Patriarcado— que recen durante la Cuaresma para que podamos verdaderamente trabajar juntos, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas, jóvenes y ancianos. Como la vida apostólica de la primera comunidad de creyentes en Jerusalén, también nosotros debemos ser un corazón solo y un alma sola (Hechos, 4, 32), seguros de que el Señor seguirá sosteniendo y ayudando la obra que comenzó hace 170 años», con el nacimiento del Patriarcado latino de Jerusalén. 

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