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¿María de Nazaret fue virgen?

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Esto es lo que dice la Iglesia católica

Los católicos profesan en el Credo: “Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen”. Esto significa que la Madre de Jesús permaneció intacta y fue fecundada milagrosamente, sin unas relaciones sexuales previas.

Se trata de una afirmación que la Iglesia mantiene firmemente desde sus orígenes, a pesar de la perplejidad que suscita desde hace siglos, como recuerda el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (SIAME).

En el año 431, el Concilio de Éfeso definió como verdad de fe que María es madre de Dios por obra del Espíritu Santo y después, partiendo de la tradición patrística y de la literatura apócrifa, su virginidad perpetua, es decir mantenida siempre (antes, durante y después del parto).

En el Concilio de Calcedonia, el año 451, se habló del nacimiento del salvador mencionando explícitamente la virginidad de María y el Segundo Concilio de Constantinopla, en 553, añade que Dios se encarnó “de la Santa y gloriosa Madre de Dios y siempre virgen María”.

La Iglesia fue tajante con la cuestión de la virginidad de María. En el año 649, el Canon tercero del Primer Concilio de Letrán afirmó: “Si alguno no confiesa de acuerdo con los Santos Padres, propiamente y según verdad, por Madre de Dios a la santa y siempre virgen María, como quiera que concibió en los últimos tiempos sin semen, por obra del Espíritu Santo, al mismo Dios Verbo, propia y verdaderamente, que antes de todos los siglos nació de Dios Padre, e incorruptiblemente le engendró, permaneciendo ella, aun después del parto, en su virginidad indisoluble, sea anatema” (Dz 256).

Esta fórmula es considerada como verdadera definición dogmática ex cátedra del papa Martín I, quien propuso la doctrina de la virginidad perpetua de María como condición para estar en comunión de fe con la Sede Romana. Y esta doctrina no sólo nunca ha cambiado, sino que ha sido confirmada y profundizada posteriormente.

El Catecismo de la Iglesia Católica con mucha precisión dice en el Número 499: “La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María (Cf. DS 427) incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre (Cf. DS 291; 294; 442; 503; 571; 1880).

En efecto, el nacimiento de Cristo “lejos de disminuir consagró la integridad virginal” de su madre (LG 57). La liturgia de la Iglesia celebra a María como la “Aeiparthenos”, la “siempre-virgen” (Cf. LG 52)”.

Y en los números del 502 al 507 explica: “La mirada de la fe, unida al conjunto de la Revelación, puede descubrir las razones misteriosas por las que Dios, en su designio salvífico, quiso que su Hijo naciera de una virgen. Estas razones se refieren tanto a la persona y a la misión redentora de Cristo como a la aceptación por María de esta misión para con los hombres”.

La virginidad de María manifiesta la iniciativa absoluta de Dios en la Encarnación. Jesús no tiene como Padre más que a Dios (Cf. Lc 2, 48-49)” (CEC 503).

Jesús, el nuevo Adán, inaugura por su concepción virginal el nuevo nacimiento de los hijos de adopción en el Espíritu Santo por la fe” (CEC 505).

Hay un texto del Evangelio de Mateo (1,25) que podría prestarse a confusión, José “tomó consigo a su mujer y no la conoció hasta que ella dio a luz un hijo y le puso por nombre Jesús”.

Expliquemos: La palabra hasta en español indica el término de una acción o un tiempo, suponiendo que después se hará lo contrario (ejemplo: “yo no como hasta las 2 de la tarde”, se entiende que después de las 2 empiezo a comer); en hebreo y griego no es así, el término hasta significa una acción que no se ha realizado hasta ese momento, sin importar lo que se hará después.

Veamos otros dos ejemplos en la Escritura que nos ayudan a entender este hasta; en 2Sm 6,23 se cuenta que Mikal, mujer de David, “no tuvo hijos hasta el día de su muerte” eso no quiere decir que después sí los tuvo. Igualmente Jesús en Mateo 28,20 nos prometió: “yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”, esto no quiere decir que después no va a estar.

Luego entonces, podemos afirmar con toda seguridad que ese “no la conoció”, no termina con el nacimiento del salvador, sino que continúa hasta la muerte.

Así, la virginidad perpetua de María, como dirá el Concilio Vaticano II, es signo de fe “no adulterada por duda alguna” (LG 63). Virginidad que es también signo de su entrega total a Dios (cf. 1Co 7, 34-35). “Su fe es la que le hace llegar a ser la madre del Salvador: ‘Más bienaventurada es María al recibir a Cristo por la fe que al concebir en su seno la carne de Cristo’ (S. Agustín, virg. 3)” (CEC 506).

También argumentan algunos contra la virginidad de María textos del Evangelio que hablan de hermanos de Jesús. Veamos lo que dice el Catecismo: “A esto se objeta a veces que la Escritura menciona unos hermanos y hermanas de Jesús (Cf. Mc 3, 31-55; 6, 3; 1 Co 9, 5; Ga 1, 19)”.

La Iglesia siempre ha entendido estos pasajes como no referidos a otros hijos de la Virgen María; en efecto, Santiago y José “hermanos de Jesús” (Mt 13, 55) son los hijos de una María discípula de Cristo (Cf. Mt 27, 56) que se designa de manera significativa como “la otra María” (Mt 28, 1). Se trata de parientes próximos de Jesús, según una expresión conocida del Antiguo Testamento (Cf. Gn 13, 8; 14, 16; 29, 15; etc.)” (CEC 500), pues no existía la palabra primo y se utilizaba en general la palabra hermano para designar todos estos parientes.

Para acabar, tres pequeños fragmentos de la Biblia que pueden acercarnos a un misterio difícil de entender solamente con la razón:

  • María respondió al ángel: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?”
  • “¿No es éste el carpintero, el hijo de María (…)?”
  • “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”.
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