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Así vive y piensa el hombre que más sabe de la Antártida

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Excéntrico y aventurero, un chileno que hace reflexionar sobre la contaminación

“En sus casas, ¿meten la basura en el congelador para que se conserve? Pues en la Antártida ocurre algo así: ahí la basura se va a conservar, pero que muy bien. Y está llegando mucha, porque no se recicla adecuadamente. Ponen un logo en el envase y creen que con eso el cartón o el plástico se recicla solo…”.

Así de sencillo y claro, cual maestro a un alumno, explicaba Alejo Contreras el tema de la contaminación en la Antártida en un reportaje otorgado a la agencia EFE.

“¡Pues claro que hay cambio climático!”, remató, a pesar de tener una peculiar visión, con la cual se puede tener discrepancia, con respecto al tema al creer que éste no es producto del hombre, sino un envejecimiento natural del planeta, cuando, por ejemplo, han salido informes científicos de la ONU que señalan a la “actividad humana” como “causa dominante” del calentamiento global.

Más allá de algunas consideraciones y visiones (pues las hay de los dos tipos), Alejo es una verdadera “punta de iceberg”, pues detrás de un aspecto jovial y una espesa barba blanca se esconde un hombre aventurero, estudioso de la nieve (nivólogo de profesión), además de cargar sobre sus espaldas el hecho de haber sido el primer chileno en llegar a pie al Polo Sur esquiando en el año 1989.

Por otro, ha sido el primer sudamericano en conquistar la cima del monte más alto de la Antártida (Monte Vinson, a más de 4.500 metros sobre el nivel del mar), recuerda el blog Ruta B, sobre grandes viajeros.

“Tuve la suerte de nacer en Chile, imagínese, 4.000 kilómetros de cordillera, y 4.000 volcanes, uno por kilómetro, un país lleno de picos nevados, fumarolas y aguas termales”, expresó Alejo a EFE.

Actualmente, este hombre vive, y ya hace muchos años, en un módulo de la base chilena Frei, en la Isla Rey Jorge, espacio que ha sido especialmente acondicionado en un contenedor reciclado.

Pero su corazón siempre ha sido aventurero, ha logrado atravesar el continente blanco con grandes travesías a pie.

“Todos los otros continentes, todos los otros cerros, todos los otros paisajes, han sido siempre observados por miles y miles de años. Pero NO la Antártida”, argumenta Alejo, quien considera que el mayor inconveniente del continente blanco no es el frío, sino el viento.

Su vocación de expedicionario fue alentada por un libro de Robert Falcon Scott y Roald Amundsen.

“Esa lectura me inspiró, fue como un sueño; pero los sueños se pueden realizar si pones trabajo en ellos”, expresó.

“Cada uno de estos viajes requiere años de preparación: hay que conseguir el presupuesto y los medios; y antes del viaje, establecer durante los dos veranos anteriores pistas de hielo, depósitos de víveres y combustibles, una compleja logística”, subraya este hombre, que ha llegado a ser voluntario del Cuerpo de Socorro Andino y representante chileno ante el Tratado Antártico para expedicionarios no gubernamentales.

Alejo sigue reflexionando, es un libro abierto en cuanto a la Antártida se refiere. Alejo ya sabe qué contarle a sus nietos y a cualquier curioso del continente blanco, además de brindar experiencias y reflexiones acerca de la contaminación. Alejo, “el hombre que más sabe del Polo Sur”, un excelente título que la prensa no ha dejado pasar.

 

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