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¿Tienes dificultad para rezar? Sigue el consejo del papa Francisco

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El Pontífice realiza una densa predicación a los sacerdotes de Roma y utiliza una nueva analogía: la parábola del básquet

“Había cosas que el predicador decía sobre el juicio final y las cosas no me entraban y me vino a la memoria un escrito que mi abuela tenía en la mesa de noche: ‘Ten cuidado que te mira Dios, piensa que morirás y no sabes cuándo’. Y desde ese momento seguí adelante con la oración volviendo a mis raíces, que me abrieron la puerta”, aseguró el Papa Francisco en su encuentro tradicional con el clero de la diócesis de Roma, celebrado este jueves, en la Basílica de San Juan de Letrán.

El cristiano progresa siempre mirando a sus raíces, dijo a los sacerdotes de su diócesis. Y esto fue lo que hizo en un gesto como pastor. La primera acción del Papa al llegar a la basílica fue confesar a varios sacerdotes presentes como ya lo ha hecho en el Jubileo de la Misericordia en 2016. Famosas son las imágenes de Francisco confesando en la plaza de San Pedro también a los jóvenes. El Pontífice ha pedido a los obispos y sacerdotes confesarse para que la fe crezca.

© Semilla Luz

 

“La fe crece recordando, conectando la historia real de nuestros padres y de todo el pueblo de Dios”, explicó.

La parábola del básquet 

En otro momento, el papa Francisco utilizó una parábola deportiva para explicar cómo la fe es el apoyo vital para jugar activamente en el campo de la vida. Habló de un punto fijo en la fe y utilizó la imagen del jugador de básquet, que tiene un pie firme en el suelo para defender el balón o encontrar un espacio para pasarla o para impulsarse mientras que corre buscando de hacer puntos.

“Para nosotros ese pie firme en el suelo alrededor del cual ponemos nuestro apoyo es la cruz de Cristo. ¡No hay otro!“, dijo a los sacerdotes utilizando otra alegoría deportiva para explicar la fe, algo así como una parábola del básquet.

Francisco rememoró una frase existente en una casa de ejercicios jesuitas en Argentina, en San Miguel: “Fija está la cruz mientras el mundo gira”, dijo para indicar en un lema de san Bruno la visión cristocéntrica de la Iglesia.

“Después uno se mueve con el balón para protegerla y buscar marcar punto o entender a quién pasarla”, pero aparece “la cruz como fundamento de la fe y de su crecimiento”.

Una fe madura crece y se comparte

En su profunda predicación, el Papa habló de “una fe madura que debe crecer, una fe que no crece se queda inmadura y existen vidas humanas y vidas sacerdotales a mitad de camino porque la fe no ha crecido, no ha ido más allá… madura”.

“Y si nosotros los sacerdotes no somos capaces de generar la fe en los otros, esa paternidad, podríamos hacer mucho mal. Pero si la fe crece se hace tanto bien”, agregó dirigiéndose a los sacerdotes de la diócesis de Roma.

Al margen de las hojas preparadas (11 páginas), Francisco prefirió referir a sus sacerdotes sobre “el progreso de la fe en la vida del sacerdote”. Y dividió el tema en tres temas principales: la memoria de la fe, la esperanza y el discernimiento en la vida. A continuación una amplia síntesis de cada punto:

La memoria

“La memoria de la fe de nuestros padres” y “la esperanza” que nos apoya en la fe y en el “discernimiento del momento” útil para el tiempo presente en el cual hay que actuar. Poner en práctica “esa fe que obra en la caridad”, estimó.

Recordar la promesa del Señor que me ha puesto en camino, estoy en camino, tengo esperanza. La esperanza me indica el horizonte, es la guía, es la estrella y también todo lo que me sostiene. “El ancla” en la fe en Cristo.

Francisco indica que el discernimiento se aplica en cada esquina y calle en la que pasamos. “Debo discernir un bien concreto”. “El paso de seguir adelante en el amor que puedo dar y en la manera en la cual el Señor quiere que lo haga”. Memoria incluso de los sinsabores y los momentos difíciles en los que la fe nos ha sostenido.

La esperanza 

“La esperanza es la que abre la fe a las sorpresas de Dios. Nuestro Dios es siempre más grande que todo lo que podemos imaginar o pensar sobre Él”. Un “Dios que actúa en la historia”.

Abrirse a la esperanza que da a la fe “frescura y horizonte”. “Nuestra fe no está delante de un muro”. “La esperanza” te abre a “un horizonte”, instó. Esperanza que no es una proyección artificial de los propios deseos, sino la apertura que provoca en nosotros el despojarse de Jesús”.

“La esperanza que atrae paradójicamente no es la que genera la imagen del Señor transfigurado, sino su imagen indómito, ‘atraeré todos a mí'”.

El discernimiento 

El discernimiento, señaló, es lo que hace concreta la fe. Lo que la hace laboriosa por medio de la caridad, lo que permite dar un testimonio creíble: “Con  mis obras te mostraré mi fe”.

Francisco reiteró que con estas tres cosas, memoria, esperanza y discernimiento en el momento presente se puede ir hacia delante en el camino de la fe.

Luego vuelve al tema de “crecer en la fe” y citó su documento programático, Evangelii Gaudium, “donde se habla siempre de crecimiento, de maduración”, sea “en la fe o en la solidaridad” como en la “comprensión de la palabra” en una perspectiva dinámica.

El llamado misionero del Señor invita al “crecimiento de la fe” cuando “indica” “observar” todo lo que ha mandado. El primer anuncio lo señala “como un camino de formación  y de maduración”.

Fuera de una visión solamente doctrinal, Francisco señaló que la formación se realiza durante los encuentros con Dios durante toda la vida. “Estos encuentros se custodian como un tesoro en la memoria que son nuestra fe viva en una historia de salvación personal”.

“El crecimiento de la fe sucede solamente cuando nos encontramos con el Señor”, destacó.

Una maduración constante que vale para el discípulo, el seminarista, el sacerdote y el obispo en el fondo “es un círculo virtuoso”, al estilo del documento de Aparecida: “discípulos misioneros”.

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