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¿Por qué no es bueno usar pijama cuando se trabaja desde casa?

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Aumenta tu productividad usando un atuendo que vaya a la par del éxito que quieres lograr

Las nuevas tecnologías y, por ende, el nuevo ritmo de vida del siglo XXI han redefinido nuestra área laboral. Muchas mujeres hemos dejado de lado el mundo corporativo para dedicarnos al freelance por cuestiones de tiempo (y/o dinero), otras usamos el trabajo desde casa para generar más ingresos y hay otras que simplemente trabamos en casa porque es la sede de nuestra propia empresa mientras podemos rentar una oficina (si es que la necesitamos).

Sea cual sea tu caso, lo importante es que cada vez que te levantes a trabajar no lo hagas en pijama, ya que esto podría afectar tu rendimiento. Es tentador porque estás en la comodidad de tu hogar, eres dueña de tu tiempo y no tienes un jefe o compañero de trabajo al lado, pero vestirte para trabajar (aunque no sea quizá con el mismo empeño) te pondrá en el estado mental adecuado para emprender y no distraerte con la televisión o el libro que te está esperando en la mesa de noche.

En una entrevista a The Guardian, la psicóloga laboral Helen Fisher explicaba: “Si te pones ropa que levanta tu autoestima, tendrá un efecto en cómo te sientes, piensas y comportas”. Así como pasa con las personas, que si estás rodeada de gente con mal humor probablemente tú termines igual, pasa con la vestimenta.

¿No te ha pasado que estás trabajando en casa, en pijama, y puedes estar horas frente a la computadora y no terminas nada porque lo único que estás pensando es en la flojera que tienes? Por eso es importante usar un atuendo que te haga sentir profesional, confiada y refleje la imagen que tú quieres dar con tu empresa o el tipo de servicio que estás ofreciendo.

No es superficial o una creencia antigua darle importancia a tu apariencia. Es algo que tiene que ver contigo, en cómo te sientes y cómo eso va afectar tu desempeño (trabajes donde sea). Además, si repentinamente tu vecino empieza una remodelación o en la calle están haciendo mucho ruido, ya estás vestida para simplemente agarrar tu laptop e irte al café con WiFi más cercano.

Shutterstock / Uber Images

 

 

También puede pasar que, si trabajas desde casa para alguien más, repentinamente te puede decir para tener una conferencia por Skype y no querrás lucir como recién levantada. Igualmente, te ayudará a generar respeto en casa si no vives sola.

Si trabajas en pijama, es más probable que te interrumpan porque piensen que sólo estás viendo fotos en Facebook; en cambio, si tienes un look más corporativo, das las señal (sin necesariamente tener que decirlo) que estás concentrada en lo tuyo y a menos que sea algo realmente importante puede esperar (y también puedes aprovechar de ver tu Facebook con más calma, por qué no).

Vestirte para trabajar en casa también es una excelente manera de probar un atuendo del que todavía no estás muy segura, después de todo, estás en tu hogar. Te lo puedes poner, caminar con él, ver si es cómodo, chequearte de vez en cuando en el espejo y darte cuenta si en realidad funciona. ¡Aprovecha y practica tu estilo o un nuevo peinado!

Otras recomendaciones además de tu vestimenta:

– Empieza tu mañana con un buen desayuno para tener la energía necesaria.

– ¿Colapsada? Camina un poco por tus alrededores. Aire fresco, ideas frescas.

– Trata de tener un área de trabajo en tu casa. No tiene que ser una oficina, pero al menos un escritorio y arréglalo como tal.

– Haz tus pausas para comer. No caigas en hacer snacks durante todo el día, es malo tanto para tu salud como tu rendimiento.

– Igual establece límites para hacer tus actividades, te hará más efectiva.

Yo, por ejemplo, escribí este artículo usando un par de jeans negros, un blazer color coral, sandalias negras, mi cabello completamente limpio y amarrado en una cola alta de caballo, un maquillaje primaveral sencillo y manicure en tono nude (no hay nada que me distraiga más que ver mis uñas desarregladas en el teclado).

Ahora tengo que ir caminando a hacer unas diligencias y sólo tengo que cambiar mis sandalias por un par de ballerinas y ¡listo! Es también cuestión de pensar en qué otras cosas vas a hacer durante el día para maximizar tu tiempo sin descuidar tu aspecto.

Aprovecha la libertad que tienes, siempre recuerda que tú te mereces sentirte y verte linda en todo momento y, como una vez dijo Eleanor Roosevelt, “nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”.

 

 

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