Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
martes 28 septiembre |
San Vicente de Paúl
home iconDesde Roma
line break icon

El Papa: no conoce la esperanza quien se encierra en el propio bienestar

Vatican Insider - publicado el 08/02/17

Nadie aprende a tener esperanza solo y «no conoce la esperanza quien se encierra en el propio bienestar: espera solo en su bienestar y eso no es esperanza: es seguridad relativa». Por el contrario, los que esperan son «los que experimentan cada día la prueba, la precariedad y el propio límite». Papa Francisco volvió a llamar «a no crear muros, sino puentes, a no pagar el mal con el mal, a vencer el mal con el bien, la ofensa con el perdón». Lo hizo durante la Audiencia general de este miércoles, en la que prosiguió con su ciclo de catequesis dedicado a la esperanza cristiana. El Papa subrayó, con un gesto, que «el cristiano nunca puede decir: “me la pagarás”». Francisco invitó además a rezar el Padre Nuestro, al final de la Audiencia, por «nuestros hermanos y hermanas rohinyá», refugiados musulmanes rechazados por Myanmar, en ocasión de la Jornada contra la Trata que la Iglesia celebra hoy, en el día de sor Josefina Bakhita, que «cuando era niña fue víctima de la trata» y «llegó como migrante a Europa» desde África. 

Francisco comenzó relfexionando sobre la Carta de San Pablo a los Tesalonicenses para subrayar que «la esperanza cristiana no tiene sólo un aspecto personal, individual, sino comunitario, eclesial. Todos nosotros esperamos. Todos nosotros tenemos esperanza, pero también comunitariamente». Por ello es necesario «ayudarse recíprocamente. Pero no solo ayudarse en las necesidades, en las tantas necesidades de la vida cotidiana, sino ayudarnos en la esperanza, sostenernos en la esperanza». San Pablo, prosiguió el Papa, se fija en sus «hermanos con mayor riesgo de perder la esperanza, de caer en la desesperación. Pero, nosotros siempre tenemos noticias de gente que cae en la desesperación y hace cosas feas, ¿no? La des-esperanza los lleva a estas cosas feas. Se refiere a quien está desanimado, a quien es débil, a quien se siente abatido por el peso de la vida y de las propias culpas y no logra más levantarse. En estos casos, la cercanía y el calor de toda la Iglesia debe hacerse todavía más intensa y amorosa, y deben asumir la forma exquisita de la compasión, que no es tener piedad: la compasión es soportar con el otro, sufrir con el otro, acercarme a quien sufre… una palabra, una caricia, pero que salga del corazón, esto es la compasión. Tienen necesidad de la solidaridad y de la consolación». 

«Este testimonio luego no permanece encerrado dentro de los confines de la comunidad cristiana: resuena con todo su vigor –recordó el Pontífice– también fuera, en el contexto social y civil, como una llamada a no crear muros sino puentes, a no intercambiar el mal con el mal, a vencer el mal con el bien, la ofensa con el perdón: el cristiano jamás puede decir, me las pagaras. ¡Jamás! Esto no es un gesto cristiano. La ofensa se vence con el perdón; para vivir en paz con todos. ¡Esta es la Iglesia! Y esto es lo que obra la esperanza cristiana, cuando asume los lineamientos fuertes y al mismo tiempo tiernos del amor. Y el amor es fuerte y tierno. Es bello». 

«Se comprende entonces que no se aprende a esperar solos. Nadie aprende a esperar solo. No es posible. La esperanza, para alimentarse, necesita necesariamente de un “cuerpo”, en el cual los diferentes miembros se sostengan y se animen recíprocamente. Esto entonces quiere decir que, si esperamos, es porque muchos de nuestros hermanos y hermanas nos han enseñado a esperar y han tenido viva nuestra esperanza. Y entre ellos, se distinguen los pequeños, los pobres, los sencillos, los marginados. Sí, porque no conoce la esperanza quien se cierra en su propio bienestar: espera solamente en su bienestar y esto no es esperanza: es seguridad relativa; no conoce la esperanza quien se cierra en su propia satisfacción, quien se siente siempre bien… Los que esperan son en cambio aquellos que experimentan cada día la prueba, la precariedad y el propio limite. Son estos nuestros hermanos los que nos dan el testimonio más bello, más fuerte, porque permanecen firmes en la confianza en el Señor, sabiendo que, más allá de la tristeza, de la opresión y de la inevitabilidad de la muerte, la última palabra será la suya, y será una palabra de misericordia, de vida y de paz». 

Al final de la Audiencia, el Papa, en ocasión de la Jornada de oración y reflexión contra la trata de personas, este año dedicada en particular a los niños y adolescentes, quiso animar a «todos los que ayudan a los menores esclavizados y abusados a librarse de esta opresión. Espero que todos los que tienen responsabilidad de gobierno combatan con decisión esta plaga, dando voz a nuestros hermanos más pequeños, humillados en su dignidad. Hay que hacer cualquier esfuerzo para denunciar este crimen vergonzoso e intolerable». Francisco también invitó a rezarle a Josefina Bakhita, que no fue «no ha perdido la esperanza y sacó adelante la fe y acabó llegando como migrante a Europa y allí sintió la llamada del Señor y se hizo monja. Recemos por santa Josefina Bakhita, por todos, por todos los migrantes, los refugiados, los explotados que tanto sufren, tanto, y hablando de migrantes expulsados, explotados, quisiera rezar con ustedes de manera especial por nuestros hermanos y hermanas rohiná, expulsados de Myanmar: van de una parte a otra porque no los quieren, es gente buena, gente pacífica: no son cristianos, son buenos, son hermanos y hermanas nuestros, y llevan sufriendo años: han sido torturados, asesinados simplemente por sacar adelante sus tradiciones, su fe musulmana. Recemos por ellos y los invito, recen por ellos a Nuestro padre, que está en los cielos, todos juntos, por nuestros hermanos y hermanas rohinyá». 

Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
Claudio de Castro
El purgatorio y la misteriosa alarma de las 3 a.m.
2
Aleteia Brasil
La pareja que festejó su matrimonio dando de cenar a 160 personas...
3
PADRE PIO
Philip Kosloski
Cuando Padre Pío rezaba por alguien, decía esta poderosa oración
4
lobo cordeiro fumaça
Gelsomino del Guercio
«El humo de Satanás entró en la Iglesia»: ¿qué quiso decir el Pap...
5
O Catequista
La polémica sobre el cuerpo incorrupto del Padre Pío
6
Jesús V. Picón
Sacerdote con COVID-19: No se puede vivir una enfermedad sin la E...
7
VIRGIN
Patricia Navas
Oración a la Virgen de la Merced para romper cadenas
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.