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Juan XXIII cuenta la guerra y la extremaunción a sus soldados

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Histórica digitalización de manuscritos del Papa Juan XXIII, las páginas del Diario del Alma de un santo

¿Alguna vez se ha preguntado qué le pasa por la mente a un santo durante las distintas etapas de su vida? El mundo ahora puede consultar en internet el diario privado de Angelo Giuseppe Roncalli, papa Juan XXIII (1881-1963) que escribía en un cuadernillo humilde: “Mi jornada debe ser siempre una oración; la oración es mi aliento”.

Estudiantes, investigadores y apasionados podrán consultar on-line, desde casa o en el trabajo, los documentos originales, antes difícilmente accesibles al público, sobre los secretos de la espiritualidad del ‘papa bueno’ documentados en sus manuscritos.

Escritos donde el lector puede descubrir los pensamientos de Roncalli adolescente, soldado de infantería, seminarista, sacerdote, sargento en la I guerra mundial y pastor anunciador del Concilio Vaticano II (25 de enero de 1958). Pepitas de oro de sabiduría escritas de puño y letra del futuro san Juan XXIII.

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Roncalli fue destinado a los hospitales de Bérgamo en la I guerra mundial, primero suboficial y luego, a partir del 28 de marzo de 1916, como capellán hasta los 37 años

En el archivo online están las confesiones de sus sentimientos al ser llamado a filas durante la guerra con Austria, 24 de mayo de 1915, con 33 años (Diario, p. 271, la nota, de la p. 269): “En cuatro años de guerra, transcurridos en medio de un mundo convulso ¡cuántas gracias me ha concedido el Señor [….]Jesús mío, te lo agradezco y te bendigo. Conservo el recuerdo de las muchas almas de jóvenes con quienes he entrado en contacto durante ese tiempo: a no pocas las he acompañado hasta la otra vida. Ahora me siento emocionado, y el pensar que rogarán por mí me da consuelo y aliento.”.

Así, encontramos citas llenas de significado humano y histórico que hacen parte de este trabajo de clasificación, digitalización y publicación que está a cargo de la Fundación Juan XXIII, encargada de valorizar sus archivos a través de una escuela de estudios internacionales ubicada en un palacio antiguo en Bergamo (Via Arena, 26, norte de Italia), la ciudad natal del pontífice.

¿Cómo seguir Cristo? Tras diez años de sacerdocio, 32 años (Diario p.264) es la pregunta que se hace Roncalli durante unos ejercicios espirituales: “Imitación de Cristo”: Cuatro cosas que causan gran paz: “procura, hijo, hacer antes la voluntad de otro que la tuya. Escoge siempre tener menos que más. Busca siempre el lugar más bajo y está sujeto a todos. Desea siempre, y ruega que se cumpla la voluntad de Dios”.

Los organizadores destacan que la preparación del archivo procederá por etapas. La colección consta de 11.448 manuscritos y documentos originales mecanografiados, donde se entiende la pasión pastoral de Roncalli.

La breve experiencia de estos meses de episcopado me viene a confirmar que, para mí, no hay nada mayor en la vida que llevar la cruz, según el Señor me la pone sobre los hombros y en el corazón. Debo considerarme como el hombre de la cruz y amar la que Dios me da, sin pensar en otra cosa. Todo lo que no es honra de Dios, servicio a la Iglesia y bien de las almas debe ser accesorio y sin importancia para mí.” ( En Roma, haciendo ejercicios espirituales en el monasterio de san Pablo, 27 de noviembre-2 de diciembre, 1926, con 45 años. visitador apostólico en Bulgaria , Diario, p. 284).

En primer lugar, estarán disponibles los manuscritos de los dos cuadernos “Ad omnia”, que recolectan importantes notas de Roncalli cuando aún era estudiante. Además de la joya de espiritualidad Diario del Alma (Giornale dell’anima) que recoge centenares de páginas.

Ahí Roncalli escribe desde 1895, iniciando con apenas 14 años, un compendio espiritual que data hasta 1962, a pocos meses de su muerte. Un itinerario espiritual enriquecido de fuentes y fechas.

Para mí debe ser una perenne invitación la imagen de San Francisco de Sales, que me gusta repetir entre otros: “Yo soy como un pajarillo que canta en un bosque de espinas”. Así, pues, pocas confidencias sobre lo que pueda hacerme sufrir. Mucha discreción e indulgencia en el juicio de personas y situaciones; inclinación a orar especialmente por quien me fuere motivo de sufrimiento; y en todo, gran bondad, paciencia sin límites, recordando que cualquier otro sentimiento […]no está de acuerdo con el espíritu del Evangelio, ni de la perfección evangélica”.

Manuscritos de Angelo Roncalli ©FundaciónJuanXXIII
Manuscritos de Angelo Roncalli ©FundaciónJuanXXIII

Son notas de un diario, irregulares, sencillas y profundas sobre el sentido de la vida cristiana, la imitación de Cristo, la devoción a María, ejercitar las virtudes, el ejemplo de los santos y de los maestros, el pensamiento de la muerte. “Mi alma está en estas hojas más que en cualquier otro texto”, dice el mismo Juan XXIII.

Con tal de hacer que triunfe la caridad a toda costa, prefiero ser tenido por un pobre hombre. Me dejaré aplastar, pero quiero ser paciente y bueno hasta el heroísmo. Sólo entonces será digno de que me llamen obispo perfecto, y mereceré participar en el sacerdocio de Jesucristo, quien, al precio de sus condescendencias, humillaciones y sufrimientos, fue el verdadero y único médico y salvador de toda la humanidad: “cujus livori sanati sumus” (Retiro anual en la casa de los padres pasionistas de Ruschuk, 28 de abril-4 de mayo, 1930, con 48 años, Diario, p. 293).

Precisamente, el Diario del Alma es una ventana a la santidad iniciada en juventud y meticulosamente vivida en cada instante desde la alegría y la misericordia. Son páginas de sabiduría concreta y revelan la estatura del personaje histórico y del hombre.

Cuanto más voy madurando en años y experiencia, más me convenzo de que el camino más seguro para mi santificación personal y para el mejor resultado para el servicio a la Santa Sede es siempre el esfuerzo vigilante por reducir todo -principios, directrices, posiciones, asuntos-, al máximo de sencillez, y de calma, con cuidado de podar en todo tiempo mi viña, de lo que sólo son hojas o ramas inútiles, marchando derecho a lo que es verdad, justicia y caridad”, escribe cuando era nuncio en París, con 67 años (Diario, p. 350).

La Fundación Juan XXIII atesora miles de tarjetas que incluyen diarios, cuadernos espirituales con discursos y homilías, agendas de trabajo, diversas notas y correspondencia.

Todo esto constituye un archivo fundamental no sólo para saber la vida y obra de Roncalli, sino también es una parte importante de la Iglesia y de la sociedad del siglo pasado. Además, el lector atento podrá encontrar  perlas de sabiduría de un hombre que llegó al ser papa sólo aspirando al servicio.

La experiencia de estos tres años de mi servicio pontifical que “tremens et timens”, acepté en pura obediencia a la voluntad del Señor es:…absoluto abandono en Dios en cuanto al presente, y perfecta tranquilidad en cuanto al futuro”, (Castelgandolfo, 10-15 de agosto, 1961, 79 años, p. 393).

La digitalización de esta herencia ha sido necesaria además para proteger documentos valiosos y frágiles. La transformación de texto, imágenes, audio y vídeo en formato digital, es compleja y costosa por eso se procede por etapas y requiere también la labor de estudiosos y voluntarios.

Para saber más visitar la página:

http://www.fondazionepapagiovannixxiii.it

 

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