El “desequilibrio ambiental” causado por el hombre en zonas rurales es uno de los factores que pueden explicar el broteDe momento son más de 40 los muertos registrados en enero por el brote de fiebre amarilla en Brasil y más de 500 casos sospechosos, reportan los servicios sanitarios oficiales del país.
El Estado más afectado es Minas Gerais, pero en los últimos días el brote se extendió a San Pablo y Espíritu Santo, lugares que confirmaron las primeras muertes a raíz de este virus.
Según la Organización Mundial de la Salud, “se trata de una enfermedad vírica aguda, hemorrágica, transmitida por mosquitos infectados”.
La propia organización enfatiza que el virus es endémico en las zonas tropicales de África y América Latina, tal cual está sucediendo en Brasil. En el caso de este brote, según los investigadores, se trata del peor de las últimas décadas.
Esta situación ha generado alarma no solo en Brasil, pues se prevé que más estados puedan verse afectados (hay alerta en Mato Grosso do Sul y Bahía, por ejemplo), sino que también generó preocupación en otros países de la región como Argentina, Paraguay y Uruguay, entre otros.
Las autoridades sanitarias respectivas han decidido realizar una serie de recomendaciones para los ciudadanos que tengan previsto viajar a las zonas afectadas, entre la que se destaca principalmente la vacunación, siendo la medida preventiva más eficaz, además de las consultas médicas pertinentes debido a posibles contraindicaciones.
En cuanto a los síntomas de esta enfermedad se destacan la fiebre, dolores de cabeza, molestias musculares, náuseas o vómitos, entre otros.
“La fiebre amarilla es una enfermedad con un alto grado de letalidad. La mejor forma de enfrentarla es la vacunación, que es lo que estamos haciendo masivamente en los municipios donde la enfermedad fue detectada. Tenemos que redoblar los esfuerzos, no ahorrar en recursos ni en tiempo”, aseguró días atrás a EFE el gobernador de Minas Gerais, Fernando Pimentel, lugar donde el brote fue precedido por la muerte de decenas de primates infectados.
Desde la Fundación Oswaldo Cruz de Brasil, especialistas como André Siqueira aseguran que el “desequilibrio ambiental” en zonas rurales es uno de los factores que pueden explicar el brote.
“Con una proximidad mayor de los humanos, hay más posibilidad de que el mosquito infectado transmita la fiebre amarilla”, agregó.
Por otro lado, el especialista señaló que entre las personas más vulnerables a contraer el virus están los “gestantes, niños y ancianos” y que las “principales víctimas son las que van más al bosque”.
Es por todo esto que el adecuado tratamiento a tiempo de la enfermedad es lo que podría evitar las muertes.
A nivel urbano el mosquito encargado de trasmitir la enfermedad es el Aedes Aegypti, vector también del dengue, zika y chikunguña, mientras que el Haemagogus y el Sabethes son los mosquitos trasmisores a nivel silvestre.