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¿Es posible volver a encontrar el amor después de sobrevivir a los malos tratos?

Melissa Dohme and her future husband, Cameron. Amy Pizzacara | Pezz Photo
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Si crees que una experiencia traumática significa renunciar a los sueños en tu vida, lee esta historia

A todos nos gustan los finales felices, pero esta desgarradora historia real sobre una valiente estudiante universitaria merece de verdad ese final.

A los 20 años, Melissa Dohme, universitaria de Florida, anhelaba cumplir su sueño de convertirse en enfermera. Mientras solicitaba la inscripción en diferentes universidades, Melissa empezó a notar un cambio en su novio, Robert Burton, con quien salía desde el instituto. El “gentil gigante”, por lo general encantador y divertido, se convirtió en una persona posesiva y, según explica Melissa en un ensayo que escribió para BBC, amenazó con suicidarse si ella rompía su relación con él.

Esta forma de manipulación y chantaje es típica en los casos de abuso doméstico y Melissa, como es comprensible, se sintió acorralada. Aunque sabía que las acciones de Burton eran equivocadas, no sabía cómo liberarse de esa relación de forma segura.

La situación llegó a su clímax en octubre de 2011 cuando Burton, en estado de embriaguez, abusó físicamente de ella. La policía intervino, le arrestó y fue sentenciado únicamente a 10 horas de prisión por violencia doméstica. “Pensaba que por fin me había librado de él”, reflexiona Melissa. Sin embargo, aunque Melissa y Burton habían roto oficialmente tras aquella noche, ella aún no había escapado de él de una vez por todas.

Unos meses después de la agresión, Burton supuestamente había iniciado una nueva relación. Pero Melissa recibió una llamada de su exnovio en enero de 2012 diciendo que “él necesitaba una conclusión a nuestra terrible relación y que únicamente quería un abrazo. Si le viera una vez más, me decía que me dejaría en paz para siempre”. Aunque sonaron las alarmas, ella las silenció. “No escuché a mi intuición que me decía que aquello no iba bien, y ese fue el mayor de mis errores”, afirma.

A punto de morir

Cuando se acercó a abrazarla en su encuentro, llevaba una navaja automática en la mano. El apuñalamiento fue tan horrible que no entraremos aquí en detalles.

En palabras de Melissa: “Llevaba toda la intención de matarme. Él sabía que la policía iba a venir y quería acabar con aquello. Me dejó tirada en la calle y pensé que iba a morir. Recé a Dios para que me salvara y me diera una oportunidad”.

Y parece que Dios la escuchó de verdad. A pesar de perderla casi definitivamente varias veces en la mesa de quirófano, Melissa volvió a la vida con heridas muy graves, entre las que se incluían fracturas de cráneo, mandíbula y nariz.

Cuando Melissa se estabilizó y pudo mirarse al espejo, supo de inmediato que el camino de su recuperación sería largo: “19 de las 32 puñaladas fueron en mi cabeza, cuello y rostro, así que mi aspecto no era el mío. Me faltaban dientes. Me habían afeitado la cabeza porque tenían que suturar las heridas de mi cabeza. La mitad de mi cara estaba paralizada”.

Pero después de las lágrimas, la increíble gratitud de Melisa la ayudó a poner todo en perspectiva. “Mi fe era fuerte y sabía que no seguía aquí en el mundo para enloquecer por mi aspecto. Solo sentía la bendición de seguir viva”.

Volver a empezar

Gracias a la cirugía y a otras intervenciones médicas, las cicatrices físicas empezaron a sanar y Melissa estaba impaciente por volver a sus estudios, además de por ayudar a su comunidad: “Pensé que podía usar mis experiencias para ayudar a otros. Quería hablar alto para que las personas en relaciones abusivas supieran que merecen ser amadas y respetadas y valoradas”.

En una charla en octubre de 2012, nueve meses después del ataque, Melissa se reunió con el personal de emergencia que le ayudó a salvar la vida. Uno de ellos, Cameron, invitó a Melissa y a su madre a una cena en el departamento de bomberos a la semana siguiente.

Melissa, entusiasmada, empezó a desarrollar sentimientos hacia Cameron después de aquella comida, pero era de esperar que se sintiera confusa al respecto: “¿Me siento de esta forma porque él fue uno de los bomberos que me ayudaron?”, recuerda haber pensado.

Pero después de darse cuenta de lo bien que se entendían, la pareja empezó a salir. Con Cameron junto a ella, Melissa tenía un sentimiento renovado de autoestima. “Supuse que seguiría soltera el resto de mi vida. Nunca pensé que nadie querría salir conmigo debido a mi deterioro y a todo este bagaje”.

Cameron también le ayudó a tener la fuerza de encarar a Burton en los tribunales y ver cómo le enviaban a prisión de por vida sin libertad condicional. “Salí de allí habiendo recuperado mi vida”, manifiesta.

Sí al amor

En 2015, Melissa fue a realizar el saque de honor en un partido de béisbol del equipo Tampa Bay Rays, como reconocimiento a todo su trabajo en contra de los abusos domésticos. Allí de pie en el terreno de juego, sin ninguna bola que tirar todavía, se sorprendió al ver que Cameron se acercaba caminando hacia ella. Hincó la rodilla ante ella y le entregó una bola con las palabras “¿Quieres casarte conmigo?” escritas en ella. A continuación, una pequeña palabra: “¡Sí!”.

La pareja planea su boda para abril de este año y todos los que ayudaron a Melissa durante aquel dramático suceso estarán allí para presenciar a esta valiente mujer aprovechando lo mejor de la vida, junto a su amante prometido ofreciéndole la saludable relación que merecen. Según explica Melissa: “Hoy sencillamente me siento muy bendecida de estar aquí. Sé que aquel ataque fue cosa de un día en mi vida y aquello nunca me definirá”.

Aunque el ataque que sufrió Melissa fue repugnante, el ensayo que escribió después es conmovedor, y está disponible en la BBC. Una digna lectura que ofrece una perspectiva desde las víctimas de un abuso y sus agresores, y que también demuestra la impresionante fuerza de Melissa, con una fe que, en cierto sentido, fue lo que permitió cicatrizar sus heridas.

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