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Increíble: Casas hechas de basura y luz de botellas de plástico

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Dos maneras en que el ingenio humano, al ponerse al servicio de los demás, puede cambiar el mundo

Estamos llamados a ser buenos administradores de la Tierra y a cuidar los unos de los otros; estas personas y sus empresas están haciendo precisamente eso…

Oscar Andrés Méndez y su equipo de Conceptos Plásticos, en Bolivia, han descubierto una forma de aprovechar el plástico y la goma de desechos y crear ladrillos ensamblables apropiados para la construcción. Estos ladrillos encajan tan fácil y robustamente que permiten crear viviendas para los pobres de forma rápida y sin conocimientos previos de construcción.

La empresa ha ganado el Premio Unilever para Jóvenes Emprendedores, un premio que reconoce su innovación tecnológica y su adelantada forma de pensar, que ayudan a abordar dos grandes problemas en el mundo: la falta de viviendas y la contaminación medioambiental.

Luego encontramos el invento de Alfredo Moser, que aporta luz al mundo. En 2002, este mecánico brasileño ideó una forma de crear luz sin usar electricidad, usando únicamente una botella de plástico, agua y lejía. Es algo tan sencillo como esto, dado que la energía en sí proviene del sol.

La inspiración le llegó durante uno de los múltiples apagones del país. “Los únicos lugares que tenían energía eran las fábricas, no las casas de la gente”, afirma en relación a Uberaba, su ciudad al sur de Brasil. Explica que un ingeniero midió la luz que emanaban sus originales lámparas y, dependiendo de la fuerza del sol, llega a originar entre 40 y 60 vatios. Las botellas de plástico son reutilizadas en la comunidad local.

Ahora, siguiendo el método de Moser, una empresa llamada MyShelter está formando a personas desfavorecidas en la fabricación de estas lámparas. En Filipinas, donde un cuarto de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y la electricidad es muy cara, además de en otros 15 países más, las lámparas de Moser han triunfado.

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