Aquel líder de la banda terrorista ETA -Txelis como le recuerda la memoria colectiva española- ha cambiado mucho. En los 23 años pasados en la cárcel, José Luis Álvarez Santacristina ha estudiado Filosofía, Psicología, Teología, Letras Modernas y Empresariales y ha emprendido un largo recorrido de conversión y arrepentimiento.

«Mi historia –dice– es la de una gracia concreta y palpable, porque la fe me enfrentó a cosas peores que el miedo a un supuesto infierno: dar un sí definitivo a la fe de Jesús de Nazaret me suponía arrepentirme hasta la médula de los actos a los que pude contribuir en mi época de militancia en ETA, a rechazar la violencia y a decirlo claramente”.

“Soy consciente de la responsabilidad moral que conlleva haber sido durante años militante de ETA; Dios es testigo de que estoy profunda y sinceramente arrepentido”, asegura. Ahora, la pregunta es “¿Serías capaz de perdonar a un exetarra y más aún, de seguir sus consejos para pedir perdón?”.