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Terraformers: Cucarachas marcianas

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Delirio cyberpunk basado en un popular manga que, aun siendo dirigido por un cineasta de culto como Takashi Miike, resulta un film ciertamente decepcionante

Agárrense a los machos porque la sinopsis no tiene desperdicio. En pleno siglo XXI la Tierra ha alcanzado unos niveles de superpoblación absolutamente insostenibles. Para adecuar el planeta a las necesidades del ser humano, unos científicos envían a Marte musgo con cucarachas para que generen una biodiversidad mínima que haga la atmósfera respirable.

500 años después, se envía al planeta rojo lo mejorcito del planeta Tierra para comprobar sobre el terreno cómo ha ido la ocurrencia del musgo y las cucarachas. Muy claro no lo debían tener cuando a la misión solo envían delincuentes con un brebaje instalado en sus uniformes con ADN de diferentes insectos que al inyectárselo los convierte en una especie de superhombres híbridos con las destrezas y capacidades de los susodichos insectos. El disparate viene muy bien, sobre todo cuando la misión se advierte de que las cucarachas han mutado sensiblemente convirtiéndose en bichos de dos metros hipertrofiados de una fuerza brutal.

Como ustedes entenderán, tomarse mínimamente en serio semejante propuesta es un error de partida básico. Terra Formars, que ha logrado cierta repercusión internacional sobre todo, tras su paso por distintos festivales especializados, está consiguiendo una distribución más o menos decente que debe de estar despistando a más de uno.

Imagino que el film aspira a recaudar algo de dinero embaucando a los amantes del manga y el cine asiático en general, pero también despistando a aquellos que crean que van a ver una película de acción y efectos especiales al uso y se tropiecen con un disparate cuyo sentido dramático resulta más endeble que el papel de fumar un día de lluvia.

Las razones que pueden justificar ir a ver una película como Terra Formars puede ser la más que lógica curiosidad del amante del género. Ahora bien, el resto, mantengan una distancia de seguridad prudencial. Porque lo cierto es que aun viniendo dirigida por un director de culto como Takashi Miike la propuesta tampoco termina de convencer.

Imagino que los amantes del cineasta japonés, aun admitiendo que se trata de un título menor, le seguirán sacando sus cosas pero para el resto Terra Formars es un film ciertamente insufrible que pierde su interés a los pocos minutos de haber empezado.

En el momento en el que la película de Miike desvela su mecánica y su estructura a base de flashback salteada con alucinógenas escenas de peleas entre bichos humanoides no pasa mucho tiempo hasta que Terra Formars pierde su frescura inicial y se torne repetitiva y por tanto aburrida. La película habría mejorado mucho si hubiera sido mucho más corta porque 113 minutos para un disparate de semejante calibre son muchos minutos vengan dirigidos por quien vengan dirigidos.

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