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Los “milagros” latinoamericanos de Francisco

Marko Vombergar - ALETEIA
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El llamamiento jubilar en favor de los presos tuvo respuesta en Cuba, Nicaragua, Bolivia, Paraguay, Venezuela y El Salvador

Los últimos que recuperaron la libertad son 557 presos de las cárceles de Nicaragua, entre ellos 52 mujeres madres de familia. Los primeros fueron 787 cubanos indultados por Raúl Castro en noviembre de 2016, que se sumaron a los 3.522 liberados para celebrar la visita papal a la Isla en septiembre de 2015.

Antes que en el Nicaragua sandinista,  450 detenidos de 19 cárceles de El Salvador vieron que se abrían para ellos las puertas de la prisión y quedaron incorporados al régimen de semilibertad por decisión del gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén, que respondió de esa manera al pedido que hizo el Papa en el Año de la Misericordia de realizar “un acto de clemencia en favor de los presos que se considere idóneos para beneficiarse de esta medida”.

El indulto más esperado, “signo de buena voluntad” que pidió la oposición, fue concedido por el venezolano Maduro y consistió en la liberación de cinco prisioneros políticos, entre ellos el líder del partido Unidad Democrática Carlos Melo, que se dispuso poco antes del tercer -y fracasado- encuentro de negociación entre el gobierno y la oposición en el mes de diciembre.

Por boca del Nuncio apostólico en Nicaragua Fortunatus Nwachukwu se sabe que los delitos cometidos por los indultados por el gobierno de Daniel Ortega tienen que ver con la droga, tanto por consumo como por la introducción en centros penitenciarios, y también otros delitos comunes.

Se sabe asimismo que la decisión estuvo acompañada por el anuncio de que se reactivarán las granjas agrícolas con régimen de semilibertad que incluyen escuelas primarias, medias y superiores para la instrucción de los condenados que sean admitidos a este régimen.

En El Salvador la situación carcelaria de los 19 centros penales del país es de grave superpoblación, con 34.700 internos, según fuentes del Ministerio de Justicia actualizadas a junio de 2016, hacinados en estructuras inadecuadas para contenerlos. Sin duda la función de las liberaciones concedidas por pedido del Papa no es aliviar una situación donde la criminalidad y el delito registran los índices más altos del contienente, pero fueron bien recibidas por las asociaciones de defensa de derechos humanos que desde hace mucho tiempo denuncian que la situación carcelaria del pequeño país centroamericano es insostenible.

La “misericordia gubernamental”, como ha sido llamada, se aplicará también a los Centros Intermedios de El Salvador, donde se encuentran detenidos miembros de las temibles pandillas pertenecientes a las maras Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18. El Ministerio de Justicia informó que se están estudiando cerca de treinta casos y los interesados podrían salir de las cárceles.

En Bolivia, Evo Morales acordó el indulto a 1.800 de los 15.000 detenidos con prisión preventiva o penas menores. También en este caso los “idóneos para beneficiarse con esa medida”, como dice la carta que Francisco envió a los Presidentes y Jefes de Estado de América Latina, serán los condenados con penas inferiores a cinco años, delincuentes no reincidentes, detenidos con menos de 28 años, madres jefe de familia con hijos que viven en la cárcel, detenidos con enfermedades terminales, mujeres embarazadas y condenados con discapacidades físicas.

Paraguay es el primer país de América del Sud que respondió al pedido del Papa hasta el momento. El indulto dispuesto por el presidente Horacio Cartés beneficia a 16 personas, de las cuales 10 son mujeres detenidas en las cárceles del Buen Pastor, Juana María de Lara y la cárcel regional de la ciudad de Encarnación.

El Ministro de Justicia anunció también una inversión de 80 millones de dólares en infraestructura carcelaria para mejorar las condiciones de vida de los detenidos. La población carcelaria del Paraguay es de 13.071 personas, aunque los establecimientos tienen capacidad para alojar 6.643 detenidos.

Durante el viaje que realizó en julio de 2015 el Papa Francisco cambió el programa establecido y visitó la cárcel femenina del Buen Pastor, donde escuchó un coro de mujeres reclusas.

Artículo originalmente publicado por Tierras de América

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