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De repente 30… y “single”

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¿Por qué estoy solo? ¿Por qué no aparece una buena persona de quien enamorarme? ¿Hay algún problema conmigo?

No es raro, actualmente, encontrar personas que lleguen a los 30 años y aún estén solteras. En algunas generaciones, la mayoría se casaba alrededor de los 20 o 25 años, probablemente haya sido así con nuestros padres. Ya con nuestros abuelos, el matrimonio era aún más temprano, entre los 15 y los 19 años.

Los tiempos han cambiado, los planes de las personas y el medio en que viven se han vuelto diferentes.

Antiguamente, cuando alguien se volvía adulto –en condiciones de trabajar y producir como “gente mayor”– la familia ya se preocupaba con un matrimonio para él. ¡Hoy no!

Actualmente, se piensa que, primero, el individuo debe cursar la universidad o aprender un oficio, luego estabilizarse profesionalmente para adquirir cierta estructura económica. Sólo entonces, buscar a alguien para casarse.

Cuando entramos en la tercera década de nuestra vida, atravesamos, definitivamente, la frontera entre la juventud y la edad adulta. Parece que algo sucede en nuestro interior, una conciencia nueva, una responsabilidad mayor, sobretodo, con nosotros mismos.

Nos damos cuenta de que parte de nuestra vida pasó, pero aún nos falta proporcionar elementos esenciales como el matrimonio.

A esas alturas de la vida, la mayor crisis es estar todavía soltero. Y muchos se preguntan: “¿Por qué estoy solo? ¿Por qué no aparece una buena persona de quien enamorarme? ¿Hay algún problema conmigo?”.

Ventajas

Antes de intentar responder, analicemos los puntos positivos: las personas “mayores de 30” tienen a su favor el hecho de que muchos están realizados profesionalmente. Entonces, pueden ofrecer a la pareja cierta estructura material, estabilidad económica y emocional.

También probablemente ya tuvieron, por lo menos, una relación de noviazgo y, teóricamente, deben saber lidiar mejor con las diferencias.

Preguntas para plantearse

¿Todas  las cosas por las cuales has luchado te generan efectos colaterales? ¿Estás soltero porque diste prioridad a estructurar tu vida y dejaste un poco de lado el campo afectivo? ¿Será que no intercambiaste tu dedicación y tu tiempo para cultivar buenas amistades y estar con personas parecidas contigo por horas de estudio y trabajo?

¿De qué platicas? ¿Hojas de cálculo, mercados o cosas relacionadas con tu profesión? Hay personas que usan técnicas de coqueteo de la misma manera en que lidian con sus clientes.

¿La edad, las cosas que aprendiste y hasta las piedras del camino no han hecho que tuvieras más manías? Es natural que el tiempo pase y te vuelvas más exigente para involucrarte emocionalmente. La persona exigente busca cualidades que ha buscado para sí misma, para luego ofrecer algo bueno a su pareja.

¿El hecho de tener que llevar a cabo metas y medios para alcanzar tus objetivos no te hace pensar en tu vida afectiva como algo calculado, planeado? ¿En un prototipo de mujer u hombre ideal, perfecto? Es bueno dejar claro que ese tipo de persona no existe.

¿Haces tu parte? ¿Inviertes en ti mismo? ¿Lees libros buenos y te enriqueces de su contenido? ¿Dejas de lado las molestias e intentas ser más simpático, sonreír más? ¿Te has reconciliado con tu pasado, con tus miedos y traumas? ¿Has perdonado? ¿Buscas entenderte a ti mismo y tus procesos internos?

Consejos

Déjate sorprender por las personas a través de lo que tienen dentro de sí. No intentes fabricar otras. Las mayores riquezas y los mayores dones que una persona tiene fluirán naturalmente en ella. Abre tu corazón, sal de casa, haz amistades. Llegar a los 30 años no es el final, sino el inicio de una nueva etapa.

Lo importante es no perder la esperanza, pues ésta es la certeza de que Dios tiene siempre lo mejor para nosotros.

Por Sandro Arquejada

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