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Una política pública de montañas en Chile

Claudio Sepúlveda Geoffroy-cc
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La montaña, un sistema frágil que merece del cuidado de todos

“Vivir en las montañas, lejos del ruidoso y acelerado mundo de la ciudad para mí ya es un regalo y una bendición”, escribía hace más de un año Nicole Porter en el sitio web ChileNieve.

Nicole es tan solo uno de tantos que en su momento eligieron la montaña para pasar buena parte de su vida. Muchos otros no tuvieron la posibilidad de optar y desde siempre, junto a sus familias, lo han asimilado como un lugar destinado al crecimiento y desarrollo en la tierra.

Es que la montaña forma parte de la identidad de los chilenos. Un alto porcentaje de su territorio está conformado por estas elevaciones naturales. Según un reporte de la FAO denominado Diagnóstico Nacional de Montaña en Chile y publicado en 2012, representa el 63.8% del territorio.

Por todo esto este país quiere convertirse en el primero de la región en tener una política pública de montañas, indica el diario La Hora.

La propuesta fue presentada por el ministro de Relaciones Exteriores Heraldo Muñoz junto a la ministra de Bienes Nacionales, Nivia Palmas, durante el lanzamiento de una consulta ciudadana sobre el primer borrador de la Política Nacional de Gestión sustentable de las Montañas de Chile.

 “Para nuestro país, la cordillera constituye un símbolo indiscutible de identidad de nuestra fisonomía y de nuestra geografía”, fundamentó el ministro de Relaciones Exteriores.

Este proyecto también prevé la promoción de la montaña con “un uso sustentable, que promueva el bienestar social, económico y ambiental de la población que depende de ella”.

Las montañas “son fuente relevante de riquezas naturales, con yacimientos mineros y reservas de agua dulce. Se trata de un sistema ecológico frágil y sensible al calentamiento global, asunto que día a día se torna más relevante porque, según una institución germana, estamos entre los 10 países más vulnerables del mundo al calentamiento global”, culminó el jerarca.

Nicole, cuando escribió su reflexión, vivía en un pueblo montañoso donde la nieve formaba parte del paisaje cotidiano y dependía del turismo, gracias a un centro de esquí, para ganarse la vida.

“Levantémonos todos los días agradecidos de vivir donde vivimos, de que el aire puro y los atardeceres mágicos sean parte de nuestra rutina”, expresaba en ese momento.

Al igual que Nicole muchos chilenos han entendido el mensaje y ahora resta un mayor compromiso para con un proyecto que pretende ser custodio de un sistema ecológico que merece ser respetado por el ser humano, tal cual recuerda el propio papa Francisco en su encíclica Laudato Sí.

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