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Papa Francisco: Paz para los abandonados y excluidos

ANDREAS SOLARO / AFP
Pope Francis (C) blesses from the balcony of St Peter's basilica during the traditional "Urbi et Orbi" Christmas message to the city and the world, on December 25, 2016 at St Peter's square in Vatican. Pope Francis offered his thoughts to victims of terrorism in his annual Christmas address, days after the truck attack that left 12 dead at a festive Berlin market. / AFP PHOTO / ANDREAS SOLARO
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Los países y personas presentes en el mensaje navideño y la bendición "Urbi et Orbi" a favor de la paz

En la solemnidad de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, el papa Francisco dirigió su mensaje navideño e impartió su Bendición Urbi et Orbi, es decir a la ciudad de Roma y al mundo entero.

Al felicitar a los miles de fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro, el papa Bergoglio dijo que en este día de alegría “todos estamos llamados a contemplar al Niño Jesús, que devuelve la esperanza a cada hombre sobre la faz de la tierra”. Y con su gracia – dijo – “demos voz y cuerpo a esta esperanza, testimoniando la solidaridad y la paz. Feliz Navidad a todos”.

Tras recordar que en esta ocasión la Iglesia revive el asombro de la Virgen María, de san José y de los pastores de Belén, contemplando al niño que ha nacido, a Jesús, el Salvador, el Pontífice explicó que el poder de este Niño, Hijo de Dios, no es el poder de este mundo, basado en la fuerza y en la riqueza, sino el poder del amor, que es “poder de servicio que instaura en el mundo su reino de justicia y de paz”.

Al destacar que el anuncio del nacimiento de Jesús estuvo acompañado por el canto de los ángeles, el Papa dijo que este anuncio – “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama” – hoy recorre toda la tierra, con el deseo de llegar a todos los pueblos, especialmente a los que se ven afectados por la guerra y los conflictos, y que sienten con fuerza este deseo de paz.

Francisco pidió paz a los hombres y a las mujeres de la martirizada Siria, sobre todo en la ciudad de Alepo; paz para Tierra Santa, elegida y predilecta por Dios son su deseo de que puedan recobrar unidad y concordia, Irak, Libia y Yemen. Paz para las diferentes regiones de África, de modo especial para Nigeria.  Paz para Sudán del Sur y la República Democrática del Congo. Paz para quienes sufren aún a causa del conflicto en Ucrania oriental.

Asimismo, el Papa pidió concordia para el querido pueblo colombiano y la amada Venezuela. Paz para todos los que afrontan sufrimientos en el mundo, a causa de peligros e injusticias, con su mirada hacia Myanmar.

El Papa también invocó la paz para quienes han perdido a algún ser querido a causa del terrorismo. Paz  de manera eficaz y concreta para quienes están abandonados y excluidos, para los que sufren hambre; para los prófugos, los emigrantes y refugiados, sin olvidar a quienes son objeto de la trata de personas.

Paz para los pueblos que sufren por las ambiciones económicas de unos pocos y la avaricia voraz del dios dinero que lleva a la esclavitud. Paz para quienes están marcados por el malestar social y económico, y para los que sufren las consecuencias de los terremotos u otras catástrofes naturales.

Antes de impartir su bendición, Francisco pidió paz para los niños –precisamente en el día en que Dios se hace niño– y paz en la tierra a todos los hombres de buena voluntad, que cada día trabajan, con discreción y paciencia, en la familia y en la sociedad, para construir un mundo más humano y justo, sostenidos por la convicción de que sólo con la paz es posible un futuro más próspero para todos.

Por María Fernanda Bernasconi
Artículo publicado originalmente por Radio Vaticano

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