En esta época del año, la perspectiva de pasar tiempo con los suegros en ocasiones puede ser complicado. Sin embargo, es posible aprender a convivir y recibir a la familia política en nuestros hogares. Para muchos, en las relaciones con la familia política -sean los padres de nuestros cónyuges o los cónyuges de tus hermanos, o hijos y sus familias- puede llegar a haber desacuerdos y maneras distintas de festejar.
Por eso, aquí te compartimos algunas claves que pueden ayudar a suavizar las tensiones y hacer espacio para encuentros confortables y llenos de alegría.
1Deja atrás lo que ocurrió antes

Cualquiera que sea el fantasma de las Navidades pasadas o de otros encuentros difíciles que te persigan, recuerda que ahora no es entonces.
Hay que ir con la intención de empezar de nuevo y mantenerse positivo. Una actitud abierta y flexible es una gran ventaja.
2Dales un lugar de respeto como invitados
Una de las mayores causas de los malentendidos con la familia política son los estereotipos. Incluso el Papa Francisco hizo chistes sobre monstruosas suegras, y todos sabemos que ningún hombre es lo suficientemente bueno para la niña de papá.
Es difícil de soportar, pero no te preocupes, disfruta del tiempo con alguien que ya has descartado como "esa hacha de batalla" o "ese vago". Este año, busca oportunidades para conocer mejor a tus suegros como personas.
Realmente míralos y escúchalos, como lo harías cuando se presenta a un nuevo conocido con el potencial de convertirse en amigo. Te sorprenderás de lo que puede estar detrás de la etiqueta de "familia política".
3Aprende de ellos
Desactiva las "minas terrestres" con antelación pidiendo a tus suegros que te instruyan a "su manera" en, al menos, una tradición. Pídele a tu suegra que te enseñe a hacer esas galletas tradicionales, o que tu suegro dirija el montaje de las luces. Haz esto con antelación, y con respeto e interés. ¡Es una gran manera de restaurar la buena voluntad entre las familias!
4Ser agradecidos
La gratitud es una poderosa arma anti-estrés. En estos momentos de regalos dados y recibidos, tómate un tiempo para pensar en las formas en que tus suegros han contribuido con amor. Eso, después de todo, es lo que hace que estas personas sean tus familiares.
Haz tiempo –compórtate de forma informal durante el transcurso de la celebración, o haz un brindis en la cena o la oración de bendición- para agradecer a tus suegros la forma en que siempre han apoyado a tu cónyuge o la forma en que cuidan a tus nietos.
5Ser prudentes y orar

No hay garantías, por supuesto, de que ninguna de estas estrategias sea recibida calurosamente, o que las viejas fricciones no se enciendan cuando se alimenta una alegría ácida y una emoción intensa. Si te ves incapaz de disfrutar o incluso soportarles, en algún momento, a pesar de tus esfuerzos, aún puedes retirarte.
No caigas en el sarcasmo. Permanece callado, sonríe, y encuentra una excusa para ausentarte el tiempo suficiente para hacer una breve oración de misericordia y de perdón.
Eso no quiere decir que debas tolerar la intimidación o el abuso, por supuesto, pero saliendo de la discusión mezquina envías una señal de que no deseas que te atrapen en patrones negativos.
Resuelve los agravios más tarde, con la cabeza más fría. ¡Que los Santos Joaquín y Ana, parientes de san José, intercedan por tu familia esta Navidad!











