Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
miércoles 12 mayo |
San Pancracio
home iconEspiritualidad
line break icon

Di que sí

Jaime Alonso Herrera Espinosa-cc

Carlos Padilla Esteban - publicado el 20/12/16 - actualizado el 07/11/18

Todo empieza cuando dices: de acuerdo, voy a saltar

Miro a María. Miro su sí al querer de Dios: “María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo”. María se arrodilla y recibe el Espíritu Santo en su vientre. Ella, la niña de Dios, la Inmaculada, la llena de gracia. Vacía de deseos propios. Enamorada de Dios. Se llena del Espíritu. Se vacía de sus planes.

Decía el padre José Kentenich: “Quien recibe el Espíritu Santo, no sólo será comparable con un árbol junto a la acequia sino que tendrá manantiales dentro de sí, en su interior fluirá un manantial de agua viva”[1].

María no va a sufrir la sequía. Va a poder beber de la fuente de vida que surge del corazón de Dios. Lleva a Jesús en su seno. Su vida se hace una con la vida de su Hijo. Para siempre unidos. Me gusta contemplar a María. Arrebatada por un amor infinito.

Me gusta mirarla a Ella, arrodillada ante el ángel, conmovida. Feliz la que ha creído. La miro y pienso en ese sí no evidente. Podía haber sido más fuerte el miedo. El miedo a fracasar, a perder, a no lograr esa misión imposible. María creyó, dijo que sí, se llenó del Espíritu. No volvió a tener sed.

Me gusta pensar en María tan pequeña arrodillada ante el Ángel. No teme porque Dios le pide que no tema. Ella confía. Se fía de un amor que la abraza. Y se pone en camino a servir llena de Dios en su vientre. Desde dentro hacia fuera. Desde lo más hondo a la superficie de un mar revuelto. Pero siempre anclada por dentro. Para no perder el centro. Para no pretender ser Ella el centro.

Me emociona ver su paso presuroso a Ein-karem. Su paso dispuesto hacia Belén. No duda. Su vida se hace camino. Deja de temer porque Dios va con Ella todos los días. Ese Dios-con-nosotros ha venido en su carne virgen. Ya no estará nunca sola. Siempre Jesús con Ella. Siempre de la mano de José, ese hombre, ese padre, que Dios pone en su camino. Para que no vaya sola. Para que sea familia.

María se pone en camino. Un camino incierto. Pero no duda. Está donde Dios la quiere.

Decía Victoria Braqueháis misionera en África: Creo que siempre estamos donde Dios nos pone y estamos por algo. Cada encuentro tiene un sentido profundo. Hay algo que yo no sé pero que Dios sí sabe. Aunque tampoco me preocupa no saberlo todo. Eres lo que eres y ya está. No eres lo que tienes”.

El sí primero de María le da sentido a tantos síes que pronunciará en su camino de vida. El sí a su vida como fue. Es el mismo sí que yo pronuncio cada día. El sí primero de mi vocación. El sí que renuevo cada mañana de camino. El sí aunque no lo sepa todo y no lo controle todo.

A veces hago planes. Pienso, programo, hago mi agenda. Como si la vida fuera mía por entero. Toda mía. Y me olvido de que mi sí es la pieza clave de un misterioso camino. Y yo sólo tengo que confiar y seguir adelante. Un sí tembloroso pronunciado en mi alma. Un sí a mi camino de incertidumbres en el que no todo está asegurado. Un sí que camina sin miedo.

Recuerdo a san Juan Diego de rodillas ante la virgen de Guadalupe. Tiene miedo. Quiere socorrer a su tío enfermo. Y se encuentra con María: “Pon esto en tu corazón, mi pequeño hijo: no temas. ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No te encuentras bajo mi sombra, a mi cobijo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás tú en el pliegue de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Necesitas algo más?”. 

Seguro en la palma de su mano. Seguro en el cruce de sus brazos. Esa imagen me conmueve. Con la certeza de saber que María era su Madre. Así quiero caminar yo en mi vida. Mi sí en el sí que María pronuncia sobre mi vida. Su sí verdadero para que yo sepa decir que sí sin miedo.

Sí sin miedo a mi familia. Sí a mi vocación. Sí a mi forma de ser. Sí a mis fracasos y debilidades. Sí a mi pecado que me turba. Sí a mi pobreza. Sí a mis dudas. Sí a mis miedos. Ese sí lo repito en mi corazón en el Adviento. Sí de nuevo porque Ella me ama, me cuida, me sostiene.

Escribía Pablo D´Ors: “Todo empieza cuando dices: de acuerdo, voy a saltar. Todo empieza cuando dices: quizá me estrelle, pero confío en volar. Basta decir: sí. ¡Sí, sí, sí, Dios mío. Contigo al fin del mundo!”. Y entonces el miedo se hace más liviano, y salto.

Pero con miedo, porque no desaparece del todo. No tengo vocación de vivir sin miedo. Más bien creo que el miedo se me ha pegado a la piel y lo llevo dentro.

Temo el futuro y confío al mismo tiempo. Es esa sabia unión que Dios me propone en los brazos de María. Es una gracia. Un don imposible. Temer y confiar al mismo tiempo. Y la confianza logra que el temor sea llevadero. Y descanso en Ella. Y me calmo por dentro.

[1] J. Kentenich, Envía tu Espíritu

Tags:
alma
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
Lucía Chamat
Una curiosa foto de «Jesús» que conmueve a Colombia
2
Ramón Antonio Pérez
María de San José y su ayuno total: “Durante diez años solo consu...
3
MYANMAR
Ary Waldir Ramos Díaz
«Mátenme a mí, no a la gente»: El libro de la monja valiente en M...
4
ROBERTA MASCENA
Redacción de Aleteia
Se gradúa con el uniforme de limpiadora de su madre
5
SAINT JOSEPH
Philip Kosloski
Esta antigua oración a san José es “conocida por no fallar nunca”
6
Obvious
Mamá, me tengo que ir
7
POPE FRANCIS
Ary Waldir Ramos Díaz
El Papa instituyó el ministerio del catequista en la Iglesia
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.