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¿Alguna vez te pusiste en el casco de un minero?

Jan Truter-CC
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La minería ilegal muchas veces solapa a los trabajadores sacrificados que luchan por su sustento diario

“Sacrificio, resiliencia, firmeza, serenidad, paciencia, imperturbabilidad, impasibilidad y aguante” son algunas de las palabras que surgen a la hora de pensar en los trabajadores del sector minero.

Y esto es lo que pone a consideración la presidenta de la Agencia Nacional de Minería de Colombia, Silvana Habid Daza, en una columna de opinión publicada en El Espectador de Bogotá.

Más allá de la defensa de los intereses propios de su sector, Silvana lanza una invitación para poner el foco en los trabajadores mineros y pensar en la “Colombia Minera”, actividad muchas veces solapada por las actividades ilegales que también la rodean.

“Más de 350.000 personas se dedican directamente a labores mineras legales en el país y más de un millón se favorecen por encadenamientos productivos con origen minero”, aclara Silvana.

También pone sobre la mesa los beneficios de la actividad legal para la economía del país y la inversión que se ha hecho en regiones donde prospera en temas como salud, educación, agua potable, saneamiento.

“Hoy estamos en un momento histórico en el que la minería y sus regalías, son igualmente una oportunidad para la paz. Por medio de estos recursos podemos financiar gran parte de las estrategias que necesitamos para construir un nuevo país, nuestra industria extractiva puede ser la veta para la financiación de nuestro nuevo comienzo”, asegura.

En ese sentido, Silvana se posiciona como defensora de la “minería bien hecha” y asegura que muchas veces la falta de información termina afectando al todo pues para que la actividad sea legal precisamente necesita del visto bueno de las autoridades ambientales.

“La minería legal es una actividad fiscalizada y regulada por el Estado”, indica.

“No podemos permitir que la explotación ilícita le robe el protagonismo a la minería bien hecha. Vamos a seguir en pie de lucha contra este delito”, subraya.

 “La explotación ilícita de minerales es un delito que trae pobreza, contaminación y problemas sociales a las regiones”, expresa.

Para ella, la actividad ilícita significa un claro robo a los recursos del Estado y es por ello que también pide la formalización para los pequeños mineros.

“Formalizar a quienes vienen haciendo históricamente minería artesanal, tradicional, y de hecho, es el camino para ser incluyentes con aquellos que quieren hacer las cosas bien, aportar al país y crecer como empresarios”, asegura.

“A los colombianos, los invito a ponerse el casco por la minería bien hecha, una industria que aporta diariamente para el bienestar, progreso y desarrollo de las regiones”, culmina la columna de opinión.

La propuesta de Silvana, tal cual dejan entrever sus líneas, demuestra un claro compromiso con la actividad minera en Colombia.

Pero también merecen consideración estas personas, en la minería, que muchas veces trabajan en situaciones precarias, además de que la minería ilegal es una realidad con consecuencias negativas tanto para las personas que la integran como para el medio ambiente.

También es cierto que detrás de cada casco hay una persona que muchas veces debe fortalecer su ánimo para trabajar en un sector lleno de amenazas por todas partes, con límites un tanto confusos. Y es por ello que la mera defensa de un sector a veces es insuficiente si se lo interpreta de una manera fría y despersonalizada.

¿Alguna vez te pusiste en el casco de un minero? Una pregunta que va más allá de cualquier polémica que se pueda desatar a la hora de defender la actividad minera.

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