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Seminaristas, más allá del veto a los homosexuales

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Más allá de un veto a los homosexuales. La Santa Sede impulsa una mirada integral en la formación de los futuros sacerdotes. Para lograrlo acaba de publicar “El don de la vocación presbiterial”, un texto de 90 páginas que constituye la “ratio fundamentalis” de la institución sacerdotal. Los elementos básicos que deben orientar la formación de presbíteros.

Si bien el escrito reafirmó la explícita instrucción de que se evite aceptar en los seminarios a los gays, en realidad apunta a algo más. Así lo explicó uno de sus artífices, el secretario para los Seminarios de la Santa Sede, Jorge Carlos Patrón Wong. En entrevista con el Vatican Insider llamó a superar visiones reduccionistas y etiquetas.

¿Qué propone este nuevo documento?

Incluye las líneas principales para la formación presbiteral para los seminarios y también para los sacerdotes, porque una de las cosas originales de este texto es que une el camino discipular desde el bautismo, todo lo que un niño y un joven aprende en el seguimiento de Jesús, el descubrimiento de su vocación dentro de la pastoral vocacional, su formación inicial y la formación posterior. Es original porque el acento está puesto en la formación permanente, en la vida y ministerio de los sacerdotes.

¿Cómo se llegó a su redacción?

Durante tres años han sido consultado cardenales, obispos, rectores y formadores de los cinco continentes, las congregaciones nacionales de seminarios, todas las conferencias episcopales del mundo y dicasterios de la Curia Romana. Es un documento sinodal de amplio impacto.

¿Cuál es la novedad principal?

La unidad, el hilo conductor es ser discípulo y misionero de Jesús que a un cierto punto se comienza a configurar con el corazón de Cristo buen pastor, un buen pastor que está cerca de su pueblo, que es servidor, que es sacerdote, que hace de su vida una entrega de servicio y que guía con su sencillez de vida al pueblo. Es un documento que recoge las experiencias positivas de la Iglesia con la novedad pastoral que el Papa Francisco da a esta Iglesia cercana. El sacerdote de hoy guía pero también camina con su pueblo, está al servicio del evangelio, debe estar siempre muy cerca de Dios y de su pueblo. La unidad en la vida del sacerdote es amar a Dios y a su pueblo con toda el alma, con toda la vida, con todas sus fuerzas.

Cuando se publicó el documento la prensa destacó que el Vaticano reafirmó su veto a que los homosexuales entren a los seminarios, ¿el texto propone algunos cambios?

No hay cambios en el derecho canónico, hay una continuidad aunque sí existe una novedad: está en el acompañamiento personal y en el discernimiento, personal y grupal. Son temas que el Papa Francisco propone. A partir de ahí se buscan hacer valoraciones que incluyen la vida afectiva, la vida humana, de relaciones, la vida espiritual, el valor apostólico y lo intelectual, pero de una manera integral. Así evitamos reduccionismos, visiones pequeñas. Desgraciadamente las personas que no están trabajando en la formación sacerdotal pueden tener visiones reductivas y temáticas. Centrarse en esta de la homosexualidad lo es. Nosotros deseamos una lectura más amplia de la persona que está llamada a ser un servidor de su pueblo. No podemos reducir a los candidatos a estos títulos y mucho menos a quien experimenta una llamada de Dios para ser su servidor.

¿Por qué hacer el documento si no se introducen cambios?

En realidad tiene toda una novedad: integra por primera vez la espiritualidad, lo pastoral, el desarrollo humano, acompañamiento, discernimiento, ciencias humanas y experiencias vividas. Un documento de 90 páginas en el cual contribuyeron las personas que viven y trabajan hoy con quienes van a ser sacerdotes. Cuando se lee el texto se encuentra reflejado el sacerdocio de hoy y de mañana.

¿Cuáles son los defectos o falencias en la formación de sacerdotes que el documento puede ayudar a sanar?

Todos, incluidos los jóvenes, vivimos en un mundo que reduce nuestra vida a elementos que no son totales. Todos sufrimos de esto, se sobrevaloran algunos aspectos de la persona humana. La respuesta de los seminarios debe ser integral, todo el hombre, tocado por la experiencia humana y espiritual de Jesús. El documento es muy personalista y muy comunitario, trae lo más avanzado de todas las ciencias humanas para colocar al seminarista y sacerdote en ese formarse permanentemente, para mejorar cada día.

¿Cómo se aplicará este documento?

El último documento de la Santa Sede sobre este tema data de 1971 y se publicó en latín. Hoy, este nuevo texto está en internet y se puede descargar en siete idiomas. Lo van a poder leer todos, incluidos los seminaristas, sacerdotes y obispos. A partir de ahora pedimos a cada conferencia episcopal que realice un escrito similar pero de carácter nacional, líneas guías para cada país en las cuales estén involucrados todos. Nosotros daremos simplemente el servicio de aprobación, pero habrá mucha libertad. Así estamos ante un proceso de renovación, un movimiento, que es el deseo del Papa Francisco. Será un tiempo positivo, propositivo, esperanzador. Los mismos seminaristas y formadores nos han dicho: “Esto es lo que queríamos: una plataforma cierta, segura, integral para correr todos los riesgos”.

¿Qué dijo el Papa de este trabajo?

Muy aprobado. No solo lo leyó, inclusive dio aportaciones concretas y puntuales. Una vez me llamó por teléfono para pedirme ampliar el énfasis sobre el discernimiento, el sacerdote como un hombre de discernimiento no únicamente en su vida sino en todas las situaciones que debe afrontar para ayudar a su pueblo. Otra vez me hizo notar la importancia de la comunidad, de la familia y de la Iglesia que hace a la persona, y la persona que hace comunidad. Insistió mucho en el acompañamiento y en ánimo para los futuros sacerdotes.

 

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