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El Papa llamó al Patriarca copto: unidos en la sangre de los mártires

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Papa Francisco «llamó esta mañana a Su Santidad Papa Tawadros II, Patriarca de la Iglesia cotpo-ortodoxa de Alejandría, para expresar sus condolencias por el reciente ataque contra la Catedral Copta de San Marcos en Abassiya, El Cairo». Lo indicó el director de la Sala de Prensa vaticana, Greg Burke.

«Su Santidad expresó su cercanía al Patriarca y a la comunidad copta tan duramente golpeada, especialmente a las mujeres y a los niños que representan el mayor número entre las víctimas. El Patriarca Tawadros II recordó la expresión de Papa Francisco, pronunciada durante su encuentro en el Vaticano, es decir “el ecumenismo de la sangre”. Por su parte, Papa Francisco subrayó que “Nosotros estamos unidos en la sangre de nuestros mártires”».

Al final de la conversación, el Papa «prometió rezar por la comunidad copta durante la Misa que celebrará hoy, en ocasión de la fiesta de la Beata Virgen de Guadalupe. El Patriarca después agradeció a Papa Francisco por su cercanía en este momento y le pidió que rezara por ellos y por la paz en Egipto»; además, le prometió que haría llegar «su pésame a toda la comunidad copta».

Mientras tanto, la agencia vaticana Fides, de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, escribió que el presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi participará en las conmemoraciones que se llevarán a cabo hoy por la mañana para honrar a las víctimas del atentado. El saldo oficial del ataque de ayer, hasta ahora sin reivindicación, es de 23 muertos y 49 heridos; algunos medios de comunicación locales indican que habría 25 víctimas. Después del atentado, según lo que reportado por diferentes medios internacionales, en el lugar de los hechos se elevaron consignas en contra del presidente al Sisi y de su gobierno, acusados de no haber garantizado protección a los cristianos frente al peligro de ataques terroristas. Sin embargo Anda Antonios Aziz Mina, Obispo copto-católico de Guizeh, describió otros particulares a la agencia Fides: «las frases de protesta venían de pequeños grupos, que lanzaban consignas también contra el Patriarca Tawadros. Podían ser provocadores infiltrados entre la multitud. Más bien lo que me sorprendió fue la manera en la que los obispos y sacerdotes que acudieron al lugar de la masacre trataban de consolar a la multitud, con palabras cristianas. El padre Makarios, a quien conozco, tomó un megáfono de la policía y dijo a todos: “Nosotros, con nuestras oraciones, tenemos el poder de hacer descender el cielo sobre la tierra. Pero lo que sucedió es un verdadero martirio, y no es de cristianos protestar y hacer manifestaciones de rabia ante los nuevos mártires, que existirán siempre”. Un político copto, por su parte, dijo: “También a mí me gustaría una muerte así, y entrar al Paraíso con los mártires, que participan tan de cerca en la pasión de Cristo”».
 

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