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Los secretos del oratorio de Navidad de Juan Sebastian Bach

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Este Adviento descubre esta genial obra clásica del compositor alemán

El Oratorio de Navidad, originalmente dividido en seis partes, o cantatas, porque su destino era ser ejecutado en Leipzig durante los seis días festivos de Navidad, fue compuesto en 1734 y está basado en una única y común trama narrativa. Está escrito para oratorio, el relato en música de un episodio recogido en los Evangelios o en el Antiguo Testamento, bien en las mismas palabras de las Sagradas Escrituras, bien en libre narración literaria.

Aquí, el oratorio comienza con el nacimiento de Jesús y concluye con la adoración de los Reyes Magos. El texto bebe de los evangelios de san Lucas y san Mateo.

  1. Para el día de Navidad – 25 de diciembre: El nacimiento de Jesús.
  2. Para el segundo día de Navidad – 26 de diciembre: La anunciación.
  3. Para el tercer día de Navidad – 27 de diciembre: La adoración de los pastores al recién nacido.
  4. Para la celebración de la circuncisión de Cristo –  1 de enero: La adoración del nombre de Jesús.
  5. Para el domingo después de Año Nuevo –  2 de enero: 1ª parte del relato de los Reyes Magos.
  6. Para la celebración de la Epifanía – 6 de enero: 2º parte del relato de los Reyes Magos.

La obra es relativamente larga (2h 30min.), así que hemos decidido seleccionar para ustedes los extractos más hermosos.

Jauchzet, Frohlocket – ¡Regocijaos, alegraos!

Jauchzet, frohlocket! auf, preiset die Tage,
 ¡Regocijaos, alegraos! ¡Celebrad estos días!
Rühmet, was heute der Höchste getan!
¡Exaltad lo que ha hecho hoy el Altísimo!
Lasset das Zagen, verbannet die Klage,
¡Dejad el temor, alejad los lamentos!
Stimmet voll Jauchzen und Fröhlichkeit an!
¡Cantad, llenos de júbilo y alegría!
Dienet dem Höchsten mit herrlichen Chören,
¡Servid al Altísimo con magníficos coros!
Laßt uns den Namen des Herrschers verehren! 
¡Adoremos el nombre del Señor!

Era inevitable comenzar esta selección presentando el coro introductorio de la primera cantata. En Re mayor, esta tonalidad simboliza, muy apropiadamente, un carácter alegre y majestuoso. El coro viene acompañado de la instrumentación suntuosa de tres trompetas, timbales, dos flautas, dos oboes, cuerdas y bajo continuo.

El coro introductorio manifiesta a la perfección la alegría experimentada por el nacimiento del Salvador: “¡Regocijaos, alegraos! ¡Celebrad estos días! ¡Exaltad lo que ha hecho hoy el Altísimo!”.

Grosser Herr, o starker König – Gran Señor y poderoso Rey

Großer Herr, o starker König,
Gran Señor y poderoso Rey,
Liebster Heiland, o wie wenig
amado Salvador, ¡cuán poco
Achtest du der Erden Pracht!
aprecias la terrena pompa!
Der die ganze Welt erhält,
El que sostiene el mundo entero
Ihre Pracht und Zier erschaffen,
y ha creado su esplendor y su ornamento,
Muss in harten Krippen schlafen. 
en duro pesebre debe dormir.

Esta aria para bajo, también extraída de la primera cantata del 25 de diciembre, es una versión de un aria anterior que Bach había compuesto para una cantata profana (BWV 214). A la instrumentación de la cantata profana Bach añadió aquí una flauta travesera doblando al violín primero.

Utiliza de nuevo el tono de Re mayor para celebrar la gloria del Maestro del universo, en una hermosa aria en estilo operístico, en la que el bajo dialoga con la trompeta. Hay que destacar que la sección media se enternece con el si menor durante la evocación del nacimiento: a partir de “Der die ganze Welt erhält”.

Schlafe, mein Liebster, genieße die Ruh – Duerme, querido mío, goza del reposo

Schlafe, mein Liebster, genieße der Ruh,
¡Duerme, querido mío, goza del reposo,
Wache nach diesem vor aller Gedeihen!
que luego por el bien de todos velarás!
Labe die Brust,
¡Deleita el pecho
Empfinde die Lust,
y siente el gozo
Wo wir unser Herz erfreuen! 
que nuestro corazón alegra!

Esta aria para alto en Sol mayor, extraída de la cantata para el tercer día de Navidad (La adoración de los pastores al recién nacido) es una de las melodías más hermosas del oratorio. Escrita en forma de canción de cuna, el color “pastoral” de esta obra se ve acentuado por los cuatro oboes.

Además, la magnífica línea vocal va doblada en una octava superior por una flauta travesera que agudiza la dulzura de esta melodía. Se trata sin duda de una nana para adormecer a un ser querido: “Duerme, querido mío, goza del reposo”.

Ich will nur dir zu Ehren leben –  Quiero vivir solo para honrarte

Ich will nur dir zu Ehren leben,
Quiero vivir solo para honrarte,
Mein Heiland, gib mir Kraft und Mut,
Salvador mío, dame fuerza y valor
Dass es mein Herz recht eifrig tut!
para dar fervor a mi corazón. 
Stärke mich,
Fortaléceme
Deine Gnade würdiglich
para que tu gracia ensalce
Und mit Danken zu erheben! 
dignamente y con agradecimiento.

Extracto de la cuarta cantata, esta aria para tenor en re menor emplea dos violones solistas absolutamente mágicos. Los dos instrumentos conciertan una cantinela en estilo de fuga sobre los pizzicatos de los bajos. Cuando entra la voz del tenor, el estilo se intensifica y el conjunto se transforma en un verdadero cuarteto.

Nun seid ihr wohl gerochen – Ahora estáis bien vengados

Nun seid ihr wohl gerochen
Ahora estáis bien vengados
An eurer Feinde Schar,
de la multitud de vuestros enemigos,
Denn Christus hat zerbrochen,
pues Cristo ha destruido
Was euch zuwider war.
lo que estaba contra nosotros.
Tod, Teufel, Sünd und Hölle
Muerte, demonio, pecado e infierno
Sind ganz und gar geschwächt;
han sido del todo derrotados;
Bei Gott hat seine Stelle
y junto a Dios tiene su lugar
Das menschliche Geschlecht. 
la humanidad toda.

El coro final, perteneciente a la sexta cantata, cierra a la perfección el Oratorio de Navidad. El texto utilizado recupera la cuarta estrofa del cántico de Navidad, “Cristianos elegidos, regocijaos de todo corazón”, de Georg Werner. Pero la melodía que utiliza aquí Bach es una reminiscencia de la famosa coral de la Pasión según san Mateo: O Haupt voll Blut und Wunden , que significa ‘Oh, cabeza cubierta de sangre y heridas’.

Así que, aunque la nueva letra hable del nacimiento de Jesús, al escuchar esta melodía, todo luterano piensa en la letra del cántico de la Pasión.

¿Por qué eligió Bach recordar el dolor de la Pasión con esta melodía? Simplemente porque para él, Bach, cristiano, cuando Dios se encarna en Cristo es para cumplir con el plan de la Redención, que completará el drama del Calvario. Nos recuerda así que esta es la única perspectiva de la Navidad.

La sorpresa es absoluta: el coro se abre sobre una fanfarria donde la primera trompeta, bella, luminosa, alegre, en Re mayor, ¡triunfa! Viene seguida de la célebre coral, ya no en tono menor ni torturada como en la Pasión, sino al contrario, transportada a una tonalidad mayor para simbolizar la radiante luz de la victoria de la vida sobre la muerte gracias al sacrificio de Cristo.

Todo se aclara ahora, todo lo que se relató, predicó y comentó a lo largo del Oratorio de Navidad adquiere ahora su significado. Una conmovedora evidencia.

Para saber más: Gilles Cantagrel, Les cantates de Jean-Sébastien Bach, editorial Fayard, 2010, en francés.

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