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1 de cada 10 niños en España nace mediante técnicas de reproducción asistida

Christopher Porter-cc
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116.668 tratamientos en 2014, 364.765 embriones humanos almacenados

España ya tiene su primer registro nacional de tratamientos de fertilidad. Hasta ahora, los centros no estaban obligados a compartir sus datos por lo que no se podía valorar adecuadamente. Las estimaciones de 2013 de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) eran voluntarias y cifraban el número de ciclos en 78.942.

Los nuevos datos, de 2014, en los que se recogen las cifras de los 278 centros de reproducción asistida de toda España, alcanzan los 116.688 tratamientos, lo que coloca a España a la cabeza de Europa y como tercer país del mundo, tras Estados Unidos y Japón. De estos ciclos, alrededor del 30 por ciento termina en nacimiento. Así, la SEF asevera que “unos 40.000 bebés han nacido gracias a las técnicas de reproducción asistida”.

Con estos datos queda clara la importancia de estas técnicas en la natalidad de España. En 2015 nacieron unos 419.109 niños, por lo que aproximadamente uno de cada diez es fruto de un tratamiento de fertilidad. “A estos datos habría que sumarles los más de 12.000 ciclos de pacientes de otros países, de los que habrían nacido entre 3.000 y 4.000 niños más”.

Gracias a este nuevo registro también se pueden conocer los principales motivos por los que una pareja acude a estas clínicas. En tres de cada diez casos el problema de fertilidad es de la mujer (en un 30,3 por ciento de los casos), mientras que los problemas por la parte masculina se reducen hasta el 23,7 por ciento y las causas mixtas representan el 25 por ciento.

Además, como lleva ocurriendo a lo largo de los últimos años, cada vez es mayor el número de mujeres que afrontan la maternidad en solitario. Representan el 3,6 por ciento, lo que refleja que esta opción está cada vez más normalizada.

Los partos gemelares son alrededor de un 20 por ciento y los triples de 0,3 por ciento.

En España hay en este momento 364.765 embriones humanos almacenados y darles salida no es fácil. La ley contempla tres posibilidades: donarlos a la ciencia, a otra pareja o destruirlos.

La primera opción apenas se utiliza porque, “aunque hay parejas que optan por esta vía, no existen investigaciones que trabajen hoy con embriones, la mayoría opta por las células madre”. La segunda, de la que se beneficiarían otras parejas, casi no se plantea, sólo una o dos clínicas lo ofertan. Y con respeto a la destrucción, se descarta porque “por motivos éticos ninguna clínica destruye sus embriones.

Por otro lado la ley fija los 35 años como edad límite de la donante, por lo que, muchos embriones que no son efectivos para la pareja, no se pueden destinar a otras”.

El perfil de la donante tampoco difiere mucho del que se había dado en los últimos años antes de implantarse este registro oficial. Los 37 años es la edad media de las mujeres que optan por esta vía. Así, de acuerdo con los datos, cuatro de cada diez ciclos se realizan a pacientes de entre 35 y 39 años, con ovocitos propios. Sin embargo, el 68 por ciento de los tratamientos con donación de óvulos se ha hecho en pacientes mayores de 40 años (La Razón.9-XI-2016).

 

Por Justo Aznar Lucea

 

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