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Papa Francisco: ¡Virgen María, líbranos del desánimo!

Fr Lawrence Lew OP-CC
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La oración que el Papa rezó el día de la Inmaculada Concepción

Oh Maria, Madre nuestra Inmaculada,
en el día de tu fiesta vengo a Ti,
y no vengo solo:
traigo conmigo a todos aquellos que tu Hijo me ha confiado, en esta ciudad de Roma y en el mundo entero,
para que Tu los bendigas y los salves de los peligros.

Te traigo, Madre, a los niños,
especialmente a los que están solos y abandonados,
y que por esto son engañados y explotados.

Te traigo, Madre, a las familias,
que llevan adelante la vida y la sociedad
con su esfuerzo cotidiano y escondido;
de manera particular a las familias a las que les cuesta más por los problemas internos y externos.

Te traigo, Madre, a todos los trabajadores, hombres y mujeres, y te confío sobre todo a los que por necesidad,
tienen que realizar un trabajo indigno
y quienes han perdido o no logran encontrar trabajo.

Necesitamos tu mirada inmaculada,
para encontrar otra vez la capacidad de mirar a las personas y las cosas
con respeto y reconocimiento,
sin intereses egoístas o hipocresías.
Necesitamos tu corazón inmaculado,
para amar de manera gratuita,
sin segundos fines sino buscando el bien del otro
con sencillez y sinceridad, renunciando a máscaras y maquillajes.

Necesitamos tus manos inmaculadas,
para acariciar con ternura,
para tocar la carne de Jesús
en los hermanos pobres, enfermos, despreciados,
para levantar al que ha caído y sostener al que vacila.
Necesitamos tus pies inmaculados,
para salir al encuentro del que no sabe dar el primer paso,
para caminar por los caminos del que está perdido,
para salir a buscar a las personas solas.

Te damos gracias, oh Madre, porque mostrándote a nosotros libre de toda mancha de pecado,
Tu nos recuerdas que antes de todo está la gracia de Dios, está el amor de Jesucristo que ha dado la vida por nosotros, está la fuerza del Espíritu Santo que todo lo renueva.

Haz que no cedamos al desánimo,
sino que, confiando en tu ayuda constante,
nos comprometamos a fondo para renovarnos a nosotros mismos, a esta Ciudad y al mundo entero.
¡Reza por nosotros, Santa Madre de Dios!

Traducción no oficial del original italiano realizada por Aleteia

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