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El Papa: rezo por las familias, los desempleados y los niños solos

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Por todos los trabajadores, principalmente  «quien el trabajo lo ha perdido o no puede encontrarlo». Por las familias «que sacan adelante la vida y la sociedad con su compromiso cotidiano y escondido», sobre todo por las que « tienen más dificultades por tantos problemas internos y externos». Por los niños solos, engañados y explotados. Por todos ellos rezó particularmente Papa Francisco en el tradicional homenaje a la Virgen en la Plaza de España de la ciudad de Roma, en la festividad de la Inmaculada Concepción. El Pontífice además invitó a no ceder al desánimo para «renovarnos a nosotros mismos, a esta ciudad y al mundo entero».
 
La Plaza de España estaba llena cuando llegó Papa Bergoglio. Miles de fieles, familias y niños lo esperaban entre oraciones y globos de colores. Muchas coronas de flores fueron dejadas al pie de la Columna de la Inmaculada, el monumento que se encuentra en la Plaza Mignanelli, a dos pasos de la de España. Las fuerzas del orden vigilaban las únicas dos entradas a la Plaza, revisando las bolsas y mochilas de los peregrinos que acudieron a la ceremonia. También había cientos de voluntarios de diferentes asociaciones para ayudar a los fieles.

En el corazón de Francisco están los trabajadores, «hombres y mujeres, Y te encomiendo especialmente a quien, por necesidad, se esfuerza por desempeñar un trabajo indigno y a quien el trabajo lo ha perdido o no puede encontrarlo».

Subrayó que «necesitamos tu mirada inmaculada, para recuperar la capacidad de mirar a las personas y cosas con respeto y reconocimiento sin intereses egoístas o hipocresías».
 
Y también requerimos, continuó Francisco, «de tu corazón inmaculado, para amar en modo gratuito sin segundos fines, sino buscando el bien del otro, con sencillez y sinceridad, renunciando a máscaras y maquillajes».
 
Las manos de la Inmaculada sirven «para acariciar con ternura, para tocar la carne de Jesús en los hermanos pobres, enfermos, despreciados, para levantar a los que se han caído y sostener a quien vacila».
 
Los pies de la Madre de Dios son fundamentales «para ir al encuentro de quienes no saben dar el primer paso, para caminar por los senderos de quien se ha perdido, para ir a encontrar a las personas solas».

Francisco invocó a la Virgen para que no cedamos «al desánimo, sino que, confiando en tu ayuda constante, trabajemos duro para renovarnos a nosotros mismos, a esta ciudad y al mundo entero».

Después del rito, el Papa se detuvo con algunos discapacitados que estaban presentes con sus sillas de ruedas e intercambió algunas palabras con ellos. Antes de volver al Vaticano, Francisco se dirigió a la Basílica de Santa María Mayor para rezar frente a a la imagen de la «Salus Populi Romani».
 

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