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Ni mártires ni héroes: bomberos voluntarios

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Expresan una voluntad de servicio que no la extingue ni el fuego

Montado en una escalera telescópica cruzaba a gran velocidad las calles de la ciudad de Lima, recuerda un abnegado hombre de rojo. “Imbuido de un espíritu aventurero, decidí asumir este deber sacro”. Tenía 20 años, los bríos de la juventud dominaban su espíritu. Han pasado cinco décadas de servicio, y sigue al frente, hasta que el cuerpo lo resista.

Trepó muros. Rescató personas vivas. Subió las escalas de ataque, cientos de veces. Triunfo y frustración invadían su corazón, tras cada incendio, se lee en las páginas de su libro Historia del cuerpo de bomberos voluntarios del Perú: Al cierre del milenio. Son las memorias de quien atendió el deseo de su corazón de servir al prójimo (al desconocido), sin esperar recibir nada a cambio.

Nadie obliga a nadie a ser bombero. Julio Coz Vargas lo sabe. Con el paso del tiempo, a sus 70 años, aprendió a distinguir el cumplimiento del deber.

Servir por propia voluntad

“Es la muerte o el pase a retiro la ley que nos arranca, la voluntad de servir”, confiesa el ahora vocal del Consejo nacional de disciplina en el Comando Nacional. Y es que el verdadero bombero voluntario jamás renuncia a su institución porque la ama, afirmó durante una entrevista para una radio local, en el marco de los 156 años de fundación del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú.

Chile, Paraguay y Perú son los únicos países de Latinoamérica que cuentan con un cuerpo de bomberos voluntarios. Sin embargo, el “bombero rentado” jamás podrá explicar la mística de la vocación de servicio, y la labor de voluntariado al experimentar una genuina sensación de triunfo, detalla en las reveladoras páginas de su libro. 

No ha contabilizado su participación en incendios, emergencias médicas, ni rescates, pero de lo que sí está seguro es que la mayoría de estas experiencias están asociadas al dolor.

Logró rescatar personas que luego encontraron la muerte en sus brazos. Vio seres humanos carbonizados. Con todo ello esa visión primigenia del bombero romántico se esfuma. “Con el tiempo, el entusiasmo del primer día se convierte en pasión impenitente”, escribe el autor del himno de su institución.

Sin equipos salvan vidas

Lo dieron todo hasta entregar la vida. Pasaron hora tras hora, buscando en los escombros alguna vida por salvar. Soportaron hambre y frío, sacrificaron horas de sueño. Muchos de ellos perdieron sus vidas en los últimos meses, cuando los continuos siniestros de grandes proporciones enlutaron al país entre los pasados meses de octubre y noviembre.

Transeúntes y ciudadanos que permanecían en vilo aguardando por sus familiares se convirtieron en sus mejores aliados. Se desprendieron de lo que tenían para guarecerlos del frío por la madrugada. Ya en la mañana, les acercaron desayunos a los varones y mujeres que, con espíritu de hierro, pugnaban con sus propios temores para salvar vidas.

Desde la creación de “Unión Chalaca”, la primera bomba en el Perú en 1860, hasta el momento, son 231 compañías de bomberos, para una población de 30 millones de peruanos. Los bomberos voluntarios en el país, suman 13 mil (varones), el 30% son mujeres.

Bomberos “héroes”

En su memoria, Julio Coz aún repasa los momentos vividos en víspera de la Navidad, durante el funesto incendio ocurrido en un concurrido mercado antiguo, de la virreinal ciudad de Lima. La experiencia lo acompañará hasta el fin de sus días.  “Hubo gran cantidad de personas fallecidas, quienes intentaron salvar sus vidas encerrándose en sus tiendas”, recuerda el bombero integrante de la Compañía Internacional 114 de Lima.

En el imaginario colectivo de los peruanos permanecerá por siempre el deseo de tres bomberos “mártires” que perecieron entre las llamas vivas del fuego el pasado 18 de octubre, en el siniestro ocurrido en una fábrica de zapatos en Lima.

Otro de los momentos de “heroicidad” que se destaca en el único documento bibliográfico con el que cuenta el CGBVP, es el fusilamiento de 13 bomberos italo-peruanos de la compañía Garibaldi durante la Guerra del Pacífico, en manos chilenas.

El presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, se comprometió a dotar de nuevas estaciones y a adquirir cuatro aviones de carga italianos equipados para apagar incendios forestales, durante una visita a la sede central de la compañía peruana de bomberos por su aniversario. La historia del Perú está hecha también de estos pasajes de vida, que nos enorgullecen de ser peruanos.

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