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La prudencia del papa Francisco: no habla de Trump

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Invita a buscar soluciones adecuadas a los desafíos globales de la injusticia ante foro económico, pero no cede a hablar de Trump con periodista…

 

El papa Francisco animó a un grupo de líderes empresariales a ser creativos para cambiar las estructuras económicas y responder a las necesidades de la persona humana, especialmente de cuantos son marginados y excluidos. Lo hizo ante cerca de 400 empresarios participantes en el Encuentro promovido por la asociación “Time Life” el 3 de diciembre en la Audiencia en la Sala Clementina del Vaticano.

Entre los presentes ese día se encontraba Jorge Ramos, periodista de Univisión, mexicano residente en EE.UU, que pidió 10 segundos con el papa Francisco. Los utilizó para instar al Obispo de Roma a manifestarse sobre la promesa electoral del próximo presidente de Estados Unidos.

“No se olvide de los inmigrantes que quiere deportar Trump”, le dijo el periodista a Francisco en su breve encuentro con él. “El Papa me sonrió, movió la cabeza, pero no dijo nada… Ese claramente no era un momento para comenzar una pelea diplomática con el presidente electo de los Estados Unidos”, agregó Ramos.

En efecto, el Pontífice mantuvo prudencia evangélica. Para el periodista hubiera sido un éxito mediático presentar tal cuestión. La diplomacia vaticana, a través el secretario de estado, Pietro Parolin, ya ha valorado como el “momento de la espera” el tiempo que falta hasta enero de 2017, momento del inicio del mandato de Trump.

El silencio del Papa parecería muy en sintonía con la enseñanza de Jesús, contada por Mateo, quien les pedía a sus discípulos que sean precavidos como la serpiente, pero sencillos como la paloma. Así, una sonrisa y un apretón de manos del Papa sellaron cordialmente el gesto del periodista.

El periodista Ramos ocupó la crónica mundial en agosto de 2015 cuando en una conferencia de prensa se alzó y pidió explicaciones al entonces candidato republicano, Donal Trump, sobre su propuesta electoral de expulsar a 11 millones de personas indocumentadas del territorio de EE.UU. y construir un muro de varios kilómetros en la frontera con México.

Scott Olson/Getty Images/AFP

Después de interrumpir a otro reportero, Trump le expulsó y Ramos fue escoltado por un guardia de seguridad hasta la puerta de salida del lugar del encuentro con la prensa. La historia apareció en numerosos medios de comunicación internacionales.

 

Se necesita nuevo acuerdo social 

En su discurso, el Papa resaltó que “ahora se requiere no un nuevo acuerdo social en abstracto, sino ideas concretas y una acción eficaz que irá a favor de todos e iniciará a responder a las urgentes cuestiones de nuestros días”.

Cuando ignoramos el grito de tantos hermanos nuestros y hermanas en muchas partes del mundo, no solo negamos sus derechos y los valores que han recibido de Dios, sino también rechazamos su sabiduría y les impedimos ofrecer al mundo sus talentos, sus tradiciones y su cultura”, dijo Francisco.

Ignorar a los marginados incrementa el sufrimiento de estas personas y “nosotros mismos nos hacemos más pobres, no solo materialmente, sino moralmente y espiritualmente”, constató.

La desigualdad sigue creciendo 

Francisco habló de las inquietudes que enfrenta el mundo de hoy, sin hacer alguna alusión a lo que se espera del mandato de Donald Trump.

“La desigualdad entre pueblos continúa creciendo y muchas comunidades están directamente afectadas por la guerra y la pobreza”, indicó.

“La gente quiere hacer sentir su propia voz y expresar las propias preocupaciones y miedos. Quiere dar su propio aporte a las comunidades locales y a la sociedad, y beneficiarse de los recursos y del desarrollo muchas veces reservado a pocos”, constató el Papa.

Las cosas pueden cambiar 

El Sucesor de Pedro también habló de “esperanza; porque cuando reconocemos el mal en medio de nosotros, podemos buscar sanarlo aplicando una justa cura”

Así, invitó a los empresarios “a continuar el trabajo que han iniciado en este forum y a buscar vías más creativas para transformar las instituciones y las estructuras económicas de modo que sepamos responder a las necesidades de hoy y estemos al servicio de la persona humana, especialmente de cuantos son marginados y excluidos”.

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