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5 formas de encontrar la paz en medio del caos

© Rodolfo Edelmann / Flickr / CC
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Hace falta saber cambiar las propias costumbres para afrontar los momentos difíciles

No sé vosotros, pero yo he llegado a mi límite estas últimas semanas con las redes sociales. La cantidad de odio, alarmismo, abucheos, prejuicios, agresividad pasiva y burlas que he visto en solo un par de semanas han sido suficientes para que me desconecte de Facebook y Twitter de aquí a unos cuantos meses.

En mi búsqueda de paz en un mundo que se ha vuelto ruidoso y tremendamente divisivo, estoy bastante segura de que hay otros ahí fuera que están haciendo lo mismo. Así que pensé que estaría bien compartir algunas de las ideas que se me han ocurrido.

  1. Tomarse un tiempo para respirar, para orar

“La oración no nos ciega del mundo, sino que transforma nuestra visión del mundo”. — Thomas Merton

En épocas de estrés elevado, muy pocas personas se detienen un momento para respirar antes de responder a los demás. Esta pausa no se limita a unos pocos segundos. Es una cuestión de horas. Para detenernos y reflexionar antes de responder con el carácter de Cristo, necesitamos de la oración. Cuanto más tensos estemos, más tiempo deberíamos dedicar a la oración. Si todo el mundo ocupara únicamente media hora todos los días para rezar, cambiarían el mundo.

  1. Tomar café con alguien que piense diferente

“Si quieres conseguir la paz, no hables con tus amigos. Habla con tus enemigos”. — Santa Teresa de Calcuta

La mayoría de nosotros conoce al menos una persona (con algo de suerte) que piensa de forma diferente a nosotros en relación a política y religión. La mayoría de nosotros probablemente conoce y ama a personas que tienen puntos de vista que nos parecen repulsivos. Engancha a esa persona la próxima vez que la veas e invítala a un café. Habla con ella. Escúchala. Puede que no lleguéis a un acuerdo en todo, pero cuando os separéis serás una persona más comprensiva y más compasiva. Y nuestro mundo necesita más de eso. (Personalmente, no opino que esto funcione habitualmente en Internet, donde hay demasiado margen para los malentendidos). 

  1. Ser la “luz del mundo” (Mt 5:14)

“La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, solo la luz puede hacer eso. El odio no puede expulsar el odio, solo el amor puede hacer eso.” — Martin Luther King

Estamos llamados a hacerlo todo de manera cristiana. “Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen” (Mt 5:44). Estos mandatos de la escritura siguen siendo válidos independientemente de si hacemos un comentario anónimo online o si respondemos a un familiar que expresa una opinión contraria a la nuestra en la cena de Noche Buena. Ama a los que odias. Sé la luz, en la vida real y en la digital, ya sea alzando la voz en favor de los vulnerables, trabajando como voluntario por una causa que te importe o simplemente haciendo reír a alguien.

  1. Pedir a Dios que revele el origen de nuestras heridas

“Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó”. — Lucas 10:34

Todos tenemos heridas. Y nos afectan a la forma en que respondemos a los hechos de nuestro entorno, a las personas de nuestras vidas, y también a la gente en Internet. Cuando reacciono a algo en un estado de ansiedad, miedo o ira, pido a Dios que me enseñe por qué. A menudo me hace recordar un acontecimiento de mi pasado que tiene un efecto en mis reacciones emocionales ante los demás. El saber que una cosa sucede no evita mi reacción, pero sí la apacigua.

Luego pido a Dios que unja mis heridas con aceite y las vende, como hizo el Buen Samaritano por el hombre herido junto al camino. Reza: “Buen Samaritano, sana las heridas de mi corazón para que yo pueda ser una fuente de curación para los demás”. Nadie está demasiado roto como para experimentar el tacto de curación de Dios. 

  1. Encuentra tiempo para el silencio

“El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido. En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento”. — Papa Benedicto XVI

Como seres humanos necesitamos el silencio para adquirir profundidad en nuestra humanidad, para ser personas capaces de escuchar la voz de Dios. ¿Cómo se traduce esto en nuestro mundo profundamente mediático? Pues implica que algunas veces tenemos que dejar espacio para el silencio en nuestras vidas y descansar de esas cosas que nos distraen. A partir del domingo comienzo del Adviento, estoy fuera de Facebook y de Twitter para encontrar orientación y más silencio. Es mi forma de traer más silencio a mi vida. ¿Cómo lo haréis vosotros en este Adviento?

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