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Ratzinger dijo que la Iglesia no está en el mundo para cambiar gobiernos

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«La Iglesia no está en el mundo para cambiar gobiernos», sino «para penetrar con el Evangelio en el corazón de los hombres». Son palabras de Benedicto XVI, que demuestran la actitud que ha tenido el Vaticano con Cuba hasta la actualidad. La muerte de Fidel, que ya había salido del escenario hace una década, probablemente no traerá novedades inmediatas. De hecho se espera que los cambios se den cuando llegue el cambio generacional en la cúpula del partido comunista, mientras en el frente exterior los cambios dependerán de la actitud que mantenga la nueva administración estadounidense. Lo que es cierto es que Papa Francisco, la diplomacia vaticana y la iglesia católica cubana seguirán en la vía del diálogo y de los pequeños pasos. Una vía que fue inaugurada por Juan Pablo II y por la que también caminó Papa Ratzinger, como en su época reveló el cardenal Jaime Ortega Alamino, hoy arzobispo emérito de La Habana.

«En la última conversación que tuvimos, en junio o julio de 2012 —dijo Ortega—, Papa Benedicto recordó su visita a Cuba y dijo: “Fue muy interesante el encuentro con el presidente Raúl Castro. Él es un hombre que quiere hacer diferentes cambios. Hay que ayudarlo. La Iglesia debe estar para el diálogo. La Iglesia no está en el mundo para cambiar gobiernos, sino para penetrar con el Evangelio en el corazón de los hombres. Esta siempre debería de ser la vía de la Iglesia». Lo decía refiriéndose a la posibilidad que tuvieron tanto él como Juan Pablo II de visitar Cuba, porque ambos mantuvieron «esta posición de diálogo. No había otra vía». Pocos meses después, durante el Cónclave de 2013, el cardenal Ortega le contó lo que le había dicho Ratzinger a Bergoglio, quien respondió diciendo: «Esta frase de Papa Benedicto habría que ponerla en una manta a la entrada de cada ciudad del mundo».

Durante más de 30 años Ortega ha sido un punto de referencia importante en La Habana. En la actualidad le ha pasado la estafeta al nuevo arzobispo de la capital cubana, Juan de la Caridad García, pero sigue siendo un personaje clave. La interfaz de la Santa Sede en la isla es el nuncio Giorgio Lingua, que llegó al país hace un año y medio, después de haber sido representante pontificio en Jordania e Irak.

Durante los años, diferentes «embajadores» oficiosos visitaron Cuba. Y no se puede olvidar que entre los colaboradores más cercanos a Papa Bergoglio hay dos que pasaron por la nunciatura de La Habana y que han mantenido contactos con la Iglesia local. Uno es el Prefecto de la Congregación del Clero, el cardenal Beniamino Stella, que representó al Papa en Cuba entre 1992 y 1999, por lo que se ocupó de preparar la visita de Juan Pablo II; otro es el arzobispo Angelo Becciu, Sustituto de la Secretaría de Estado (cargo que prevé un contacto constante con el Pontífice), que fue nuncio en Cuba de 2009 a 2011. Justamente Becciu, en una entrevista con Tv2000 poco antes del viaje de Francisco en septiembre de 2015, dijo: «Durante cincuenta años han sufrido debido al embargo. La Santa Sede siempre se ha expresado en contra del embargo tanto contra Cuba como contra otros países. Porque quienes sufren son los pobres y el pueblo, no tanto los demás».
 

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