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Nuevo ente de vigilancia contra la pederastia en la Iglesia en Australia

Pope Francis general audience - St Peter's square © Giulio Napolitano / Shutterstock.com
El Papa en su visita a Nápoles, sur de Italia, en marzo 2015 denunció la corrupción política y exhortó a los criminales a arrepentirse. El discurso con la frase “la corrupción apesta” se volvió viral en redes sociales.
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Denunciará públicamente a quien no cumpla los estándares adoptados

Un nuevo ente independiente tendrá la tarea de “nombrar y hacer que se avergüencen” las entidades de la Iglesia católica que no se sumen en Australia a los nuevos estándares nacionales adoptados por la misma Iglesia para proteger a los menores y a los adultos vulnerables. El ente, Catholic Professional Standards Ltd (CPS), se ocupará de vigilar a la Iglesia católica australiana, anunció hoy el vicepresidente de la Conferencia Episcopal australiana, el arzobispo de Brisbane Mark Coleridge.

El anuncio pretende restablecer la confianza destrozada por la mala respuesta por parte de la Iglesia frente a muchísimos casos de abusos sexuales contra menores por parte del clero, cometidos durante décadas, y es una demostración de la voluntad de actuar concretamente, anticipando ulteriores críticas por parte de la Comisión de Investigación que desde hace más de tres años se ocupa de las respuestas institucionales frente a los abusos sexuales y que tendrá tres audiencias finales sobre la Iglesia católica en febrero de 2017.

Entre todas las faltas de la Iglesia estuvo la ausencia de un sistema completo de responsabilidad y de estándares nacionales claros, coherentes y de conjunto. El nuevo ente representa la respuesta ponderada a una crisis que ha sido desgarradora para muchas personas”, dijo el arzobispo.

“Hemos aprendido muchísimas cosas durante el doloroso recorrido de la Comisión de Investigación y ahora estamos listos para tomar la iniciativa”, añadió.

La CPS definirá los estándares profesionales, ejercerá la vigilancia e informará sobre la aplicación de los estándares. No tendrá el poder para obligar a las autoridades de la Iglesia a cambiar la manera en la que operan ni para castigar a los que no respeten los nuevos estándares, pero el obispo Coleridge aseguró que la denuncia pública de faltas tendrá el efecto de “nombrar y hacer que se avergüencen” a quienes las cometan, hecho “de por sí bastante poderoso”. Entre las tareas del nuevo ente no estará la gestión de las denuncias de abusos.

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