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Unidad católico-ortodoxa, un camino que avanza aún con dificultades

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Ecumenismo, unión de dos Iglesias con más de un siglo separadas, gestos de gran altura de dos personas que empiezan a trascender por su relevancia: Francisco y Bartolomé. Este es el panorama general hoy cuando de la unión de las dos Iglesias (ortodoxa y católica) se trata.

El Papa visitó Georgia y fue recibido por Elías II, Patriarca de los ortodoxos georgianos (una de las 15 Iglesias autocéfalas que componen a los católicos ortodoxos). La lectura de esta recepción e intercambio de palabras más que amenas, es el vaso medio lleno. Su contrapartida es la no participación en la misa dada por el Pontífice, de las autoridades de dicha Iglesia ante las presiones internas de las corrientes conservadoras de ese Patriarcado negadas a un diálogo “moderno” con la “herejía romana”.

Se sabe que por el lado de la Iglesia ortodoxa existen quizás mayores arraigos a la no unión y ni siquiera al inicio de diálogo. Pero por otro lado, si de vasos llenos nos referimos, la figura de Bartolomé I puede llegar a ser tan trascendente para el cambio de actitud o el retroceso de los sectores más combativos, contagiando a sus demás pares.

Su presencia en la asunción de Bergoglio, las reuniones y mensajes conjuntos con Francisco (la condena a ISIS y la crisis de los refugiados cristianos conllevaron en gran parte a esto), el histórico llamado al Concilio del corriente año de las Iglesias Ortodoxas (más allá de las ausencias de 4 Iglesias donde se destaca la hermética Rusa y la citada georgiana), la declaración del mismo afirmando: “la Iglesia Ortodoxa considera digno de rechazo cualquier esfuerzo de romper la unidad de la Iglesia emprendido por individuos o grupos bajo el pretexto de mantener o defender, supuestamente, la verdadera ortodoxia”, y la visita a refugiados conjunta a Lesbos, Grecia.

Por el lado de Francisco, visitando países de mayoría ortodoxa, su reconocimiento a mártires modernos de dichas Iglesias bajo el lema de “ecumenismo de sangre”, la constante no diferenciación entre cristianos (particularmente del rito Ortodoxo, pero también de las otras denominadas Iglesias Ortodoxas Orientales que no forman parte de las 15 referidas), la recepción o visita con los diferentes Patriarcas; destacando el histórico encuentro con el Patriarca Ruso Kiril y su declaración conjunta, son la contraparte necesaria en este camino de unión o de estrecho ecumenismo.

Hacer hincapié más en lo que une que en lo que divide. Ese es el norte o la guía para un pleno ecumenismo según lo que surge de los documentos conjuntos firmados con las diferentes Iglesias Ortodoxas y las Iglesias Ortodoxas Orientales, donde se rechaza el proselitismo o las discusiones dogmáticas en primera instancia y se continúa el camino iniciado ya entonces por Pablo VI y Atenágoras. Lo demás son cuestiones exclusivamente teológicas y claro, no son fáciles de subsanar.

* Licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires

 

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