¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Papa Francisco: no a los cristianos tibios, su tranquilidad engaña

studiostoks/Shutterstock
Comparte

Homilía hoy en Casa Santa Marta

Abstenerse del convertirnos en “cristianos tibios” porque así perdemos de vista al Señor. Es la advertencia del Papa Francisco en la Misa matutina en la Casa Santa Marta. El Pontífice ha destacado que el Señor trata siempre de corregirnos, de despertar nuestra alma tibia y adormecida. Y ha exhortado a saber discernir cuando el Señor llama a nuestra puerta.

El señor reprende a los cristianos “tibios de la iglesia de Laodicea. Francisco ha tomado punto de la Primera Lectura, una cita tomada del Apocalipsis de Juan, para detenerse hablando sobre el riesgo de la tibieza en la Iglesia, tanto hoy como en los días de la primera comunidad cristiana. El Papa destaca que el Señor utiliza un lenguaje fuerte, para corregir a los tibios “cristianos que no son fríos ni calientes”. A estos les dice: “Os vomitaré de mi boca”.

No a la tranquilidad que engaña, allí no está Dios

El Señor, añade el Papa, reprende esta tranquilidad “sin consistencia” de los tibios. Una “tranquilidad que engaña”.

“En qué piensa un tibio? Lo dice el Señor: piensa en ser rico. ‘Me he enriquecido y no necesito nada. Estoy tranquilo’. Esta tranquilidad engaña. Cuando en el alma de una Iglesia, de una familia, de una comunidad, de una persona siempre está todo tranquilo: allí no está Dios”.

A lo tibios, reprende Francisco, el Papa les dice que no se duerman en la tibieza, en la convicción de no necesitar nada, de no hacer daño a nadie.

El Señor muestra que los tibios están desnudos, su riqueza no viene de Dios

El Señor, advierte, los define a los que se creen ricos, como infelices y miserables. Sin embargo, añade, “lo hace por amor, para que descubran otra riqueza que solo Él puede dar.

“No la riqueza del alma que tú crees tener por ser bueno, haces todas las cosas bien, todo tranquilo: es otra riqueza, la que viene de Dios, que siempre conlleva una cruz, siempre trae tempestad, siempre trae una inquietud en el alma. Te aconsejo que te proveas de vestidos blancos para vestirte, para que no aparezca tu vergonzosa desnudez. Los tibios no se dan cuenta de que están desnudos, como el cuento del rey desnudo al que solo un niño se atrevió a decir: ‘Pero si está desnudo’. Los tibios están desnudos.

Los tibios, afirma el Papa, pierden la capacidad de contemplación, la capacidad de ver las grandes y bellas cosas de Dios”. Por esto, el Señor intenta desertarlos, ayudarles a convertirse. Pero, prosigue el Papa, el Señor también los está invitando: “He aquí que estoy a la puerta y llamo”. Aquí el Papa destaca la importancia de ser capaces de “escuchar cuando el Señor llama a nuestra puerta”. “Porque quiere darnos algo bueno, quiere entrar en nosotros”.

Saber discernir cuando el Señor llama a nuestra puerta

Hay cristianos, constata, que no se dan cuenta de que el Señor llama a la puerta”, todo ruido es igual para ellos. Es necesario “entender bien” cuando llama el Señor, cuando nos quiere traer su consuelo. El Señor, añade, está delante de nosotros también para “hacerse invitar”. Es lo que le sucede a Zaqueo, como narra el Evangelio de hoy: “Esa curiosidad de Zaqueo, el pequeño, ha sido sembrada por el Espíritu Santo”.

“La iniciativa viene del Espíritu hacia el Señor: el Señor está. Alza los ojos y le dice: ‘Ven, invítame a tu casa’. El Señor está… siempre está con amor, o para corregirnos o para invitarnos a cenar o dejarse invitar. Está para decirnos: ¡Despierta! Está para decirnos: ¡Abre! Para decirnos: ¡Baja!. Pero siempre está Él. ¿Sé distinguir en mi corazón cuando el Señor me dice ‘despierta’? ¿Cuándo me dice: ‘abre’? ¿Cuándo me dice: ‘¡Baja!’. Que el Espíritu Santo nos dé la gracia de discernir estas llamadas”.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Para que nuestra luz siga brillando en la oscuridad

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.