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Tres mitos matrimoniales, que vale la pena aclarar

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El hijo no es ni un adhesivo de la pareja, ni mucho menos una guillotina, que nos corta la felicidad

Existen algunos dichos en la sabiduría popular, que probablemente surgieron “después de unas pocas copitas demás” y de alguna manera se pusieron en circulación y fueron aceptadas como verdaderas. Porque “la mamá siempre tiene razón” y “con la abuela no se discute”. He aquí tres mitos relacionados con el matrimonio, que vale la pena aclarar.

Mito # 1. Los matrimonios felices no discuten.Esta tonta creencia la oía tan a menudo antes de la boda que estuve a punto de creérmela. Y esta idea no me dejaba dormir por las noches, porque estoy en una relación con un hombre que no es perfecto, y por lo tanto tiene sus defectos y virtudes. Yo soy igual. Inevitablemente saltan chispas. Las Sagradas Escrituras dicen: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”. El Papa dice: “pelead, dejad que los platos vuelen, pero nunca acabéis el día sin la reconciliación”. Y yo os digo: no es importante como se comienza la disputa sino cómo se la termina. Que el reto de llevaros bien en vuestra unión sea una apasionada reconciliación. El Dr. John Gottman (especialista en conflictos) formuló el principio de 5:1, es decir, que cada crítica hay que compensar con cinco placeres. En otras palabras, deja que la reconciliación seá como un bollo de mantequilla, relleno de deliciosa mermelada. Comedlo juntos y disfrutadlo.

Mito # 2. Después de la boda la vida sexual se desvanece.No es por presumir, pero después de casarme tengo 100% más de sexo que antes. Porque decidí perseverar en la castidad antes del matrimonio. Es una broma para relajar el ambiente. Lo que no cambia el hecho de que, según este mito, nuestras estadísticas matrimoniales deberían caer de cabeza e inclinarse hacia el final de su existencia. Y no sucede así. Sí, no siempre es igual, porque no funcionamos con baterías solares. Pero subjetivamente, puedo decir que en nuestra vida sexual año tras año hay cada vez más entendimiento, cariño y cercanía. Objetivamente, sin embargo, puedo decir que los científicos escandinavos investigaron la vida sexual de las parejas formales y las relaciones informales, y los estudios han demostrado que los primeros tienen relaciones sexuales con más frecuencia y con mayor sensación de seguridad. ¡Hasta me sonrojo al pensar en mis bodas de oro!

Mito # 3. Tener un hijo es la mejor manera de superar una crisis. El hijo significa el final de todo lo divertido.Aunque paradójico, este esquema de pensamiento es bastante común. Y la escena es la siguiente: tenemos una pareja sin hijos, que no se lleva bien. En un momento se les ocurre esta idea: ¡tengamos un hijo! Porque se sabe que los bebés de los anuncios son regordetes, se tiran peditos de lavanda, despiertan sólo para comer y se quedan dormidos en los brazos de sus madres perfectamente maquilladas. La pareja tiene esperanza de que nazca un pegamento con unos pocos kilitos de peso y arregle su relación para siempre.

Mientras tanto, nace el alter ego de Mr. Bean y desde el principio es una fuente de preocupaciones para sus padres, día tras día, rompiendo sus idílicas visiones. Y entonces, la crisis no resuelta con anterioridad está ganando impulso. Por desgracia, en el banquillo de los acusados está… el niño. No viajamos, porque está el bebé. No visitamos a los amigos, porque está el bebé. No hago deporte, porque está el bebé. No tengo tiempo para desarrollar mis pasiones, porque está el bebé. No hablamos en pareja, porque está el bebé. No hacemos el amor, porque está el bebé.

El hijo no es ni un adhesivo de unión de una relación, ni mucho menos una guillotina que nos corta la felicidad. Un hijo significa cambio. El cómo sobrevivamos a estas circunstancias depende de nosotros y nuestro nivel de madurez. Para consuelo, quiero añadir que como mejor se madura es ¡con la práctica!

¿Y vosotros, qué mitos sobre el matrimonio conocéis? Por favor, compartidlos en los comentarios.

 

 

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