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De pequeños aprendemos lo más importante, a Romina le enseñaron música y fe

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"La música es sentimiento puro, y es un hermoso puente, en este caso, hacia el Señor"

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La fuerza da al que pone su confianza en Él. Yahvé bendice a su pueblo con paz

¿Desde qué edad cantas y quién te enseñó las primeras canciones?

A los 9 años, me escuchó cantar un músico de la parroquia Natividad del Señor, y aún recuerdo que me cambiaba los tonos y yo me podía acomodar fácilmente a ellos. Allí se dio cuenta que tenía buen oído musical.

Pasó el tiempo, a los 12 años me llamó para enseñarme a tocar la guitarra, (sí, se acordaba de mí, aun por “casualidad” había encontrado el papel con mi número) y empecé a aprender, hasta que de todos los chicos que iban, quedé yo sola a su lado. Así comencé a cantar en las misas, aprendiendo en cada una de ellas canciones, tonos, tiempos.

¿Quién fue la primera persona que te habló de Dios?

Qué pregunta difícil… en realidad en mi vida siempre hubo personas que me hablaron de Dios. Igual lo recuerdo más a mi papá Juan. Él siempre me decía que uno debía ser buena persona, compartir, ayudar, aunque doliera dar ese amor, darlo.

Recuerdo esas conversaciones cuando paseábamos en bicicleta de niña; y yo siempre preguntaba el porqué de todo. Gracias a Dios compartimos esos lindos momentos.

¿Qué dicen tus amigas o conocidas cuando les cuentas cuál es tu vocación?

Muchas veces quedan sorprendidos, por todos los sucesos que han ocurrido en mi vida, a pesar de mi corta edad y a pesar de todas las piedras que se nos ponen en el camino (yo sé que fue siempre Dios el que intercedió y me acompañó en todo momento).

¿Cómo ves a la Iglesia joven de hoy?

La veo muy bien, con mucho Espíritu Santo, con ganas, con renovación. Yo pasé la adolescencia en este nuevo movimiento. Compartí muchos encuentros con jóvenes, y la verdad es increíble la fuerza, las ganas que tienen de llevar a Dios en su corazón y a las personas que aún no lo conocen.

¿Algo gracioso que te haya pasado cantando?

¡Muchas cosas! Realmente, pero recuerdo que en mis primeras misas que eran televisadas, estaba tan nerviosa que olvidé prender mi micrófono. Claro, ¿qué se iba a escuchar?, encima me tocaba cantar una parte sola de un tema de meditación, con las cámaras enfocándome. Aún tengo la misa grabada y cada vez que veo ese momento me río sola.

¿El que canta ora dos veces?

Sí. Yo creo que es así porque cuando uno realmente le canta a Dios, se está entregando totalmente a Él. La música es sentimiento puro, y es un hermoso puente, en este caso, hacia el Señor. Se forma una conexión, estando frente a frente con Él, sea adorándolo, o alabándolo con alegría. Es una sensación hermosa.

¿Qué proyectos tienes de futuro?

No soy de planificar mucho las cosas, Aprendí a dejarlo todo en manos de Dios. Entonces la pregunta sería a Él, ¿qué planes tendrá para mí?

Por ahora poder terminar de hacer mi primer CD en el que estamos trabajando. Luego me gustaría poder “salir” al mundo a llevar este hermoso mensaje de Dios a muchos que aún no lo conocen, ese siempre fue mi gran sueño. Hay muchas personas allá afuera, que necesitan de Dios, y realmente el mundo necesita amor, más en este momento.

¿Por qué crees que la vida es mejor con Dios al lado?

La vida es mejor con Dios, porque sin Él las cosas no tienen sentido. Es como vivir porque simplemente respiramos. Caminar sin rumbo alguno. A mí me pasaba, antes cuando no vivía entregada a Él, que siempre sentía que había un vacío en mi interior que no se llenaba con nada mundano.

Creo que cuando uno empieza a dejar que lo alcance la voluntad de Dios, las cosas se tornan distintas. Hasta en los momentos de angustia, dolor, uno aprende a sonreír y a ser fuerte, a caminar bajo la lluvia, con esa certeza y esa esperanza de que luego va a salir el sol.

Por Jonatan Narvaez

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