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“Gracias a mis amigos católicos soy más luterano”

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La historia de Peter, de Suecia: “En el Movimiento de los Focolares he descubierto otra manera de ser cristiano”

Desde que se encontró con esos amigos católicos, Peter se ha vuelto más luterano. Retrocedamos un poco. Peter nació hace casi 50 años en el sur de Suecia, primogénito de cuatro hermanos. En familia –de fuerte tradición luterana, como es normal en esas latitudes– comenzó a formarse también en esa fe, a aprender qué estaba permitido y qué no (por ejemplo la discoteca). Cada domingo la cita con la misa, luego el día libre. “Finalmente”: para Peter era como un suspiro de alivio, después de haber respetado también durante la semana sus deberes hacia Dios.

Obviamente a sus compañeros de clase no les decía que era cristiano: “Me avergonzaba de mi fe, porque era muy formal”. Era muy distinto de aquel amigo que en cambio “era honesto y hablaba de la religión tranquilamente”. También él era cristiano, pentecostal.

Peter mira con simpatía su modo de actuar, y da el primer paso: “Empecé a ser sincero, a no esconder mi fe y entonces se volvió más personal, mientras que antes era sólo algo que había heredado de mis papás”.

Al terminar la preparatoria, Peter se trasladó a Estocolmo, donde hizo el servicio militar, y mientras tanto se inscribió en un curso de teología para jóvenes, “para profundizar mi fe”. Es 1988. “En la iglesia luterana había conocido a una chica, que una tarde me invitó a un concierto de Gen Verde. No sabía de qué se trataba, pero fui para estar con ella”.

El grupo es expresión del Movimiento de los Focolares y está formado sólo por mujeres, de varias nacionalidades. De cualquier manera, Peter se dio cuenta que la música era distinta, y que tocó sus emociones más profundas: “No era sólo música, hablaban de su vida. Me acuerdo de una canción que contaba la experiencia de una de las chicas del grupo, colombiana, cuyo hermano había sido asesinado por la guerrilla. Se hablaba de odio y luego de perdón. Era una experiencia verdadera, no sólo palabras y música”. Así Peter conoció por primera vez el Movimiento de los Focolares, al que pertenecía su acompañante.

“Me conmovió la alegría de todos, me acogieron muy cordialmente”. Peter comenzó a ir a varios encuentros, antes para acompañar a la chica, “luego por un interés personal. Nos encontrábamos cada semana y nos contábamos nuestras experiencias. Para mí era un nuevo modo de vivir el cristianismo”.

“Mi vida cristiana antes era en negativo, eran las prohibiciones, la religión del domingo. Iba a misa y luego volvía a casa, en el Movimiento en cambio descubrí la posibilidad de compartir la vida cristiana, la cotidianidad”.

Aunque en el movimiento casi todos son católicos, Peter se encontraba a gusto: “Me sentí muy acogido y pensé que esto era algo que me gustaría llevar a mi Iglesia.

Seguí asistiendo a la iglesia luterana porque es mi tradición y estos amigos nunca me preguntaron si quería ser católico, más aún, siempre me animaron a vivir en mi Iglesia” e incluso cuando hay citas comunitarias, existe siempre la posibilidad para Peter de ir a la misa luterana.

Peter entendió que ese era su camino. Hoy vive en una comunidad de Focolares, con cuatro hombres católicos. “Durante muchos años fui solo a misa. Ahora alguno me acompaña: uno de ellos viene casi todos los domingos, después de haber ido a la misa católica”.

Hay momentos de vida y de oración común, aunque Peter no participa de algunos gestos, como el rezo del Rosario, que no pertenece a su tradición. “En el Movimiento descubrí que hay poca diferencia en la vida cotidiana: buscamos todos amar al prójimo y vivir para el Reino de Dios”.

Ciertamente, “no se puede hacer de cuenta que no hay diferencias, por lo que está bien que los teólogos estudien y encuentren una comprensión común”.

Con ocasión de la Conmemoración Ecuménica por los 500 años de la Reforma Luterana, Peter y sus amigos estudiaron el documento Del conflicto a la comunión de la Comisión luterano-católica para la unidad.

“En realidad muchas personas, en Suecia, no distinguen ni siquiera entre católicos y luteranos, para ellos somos simplemente cristianos. De la Reforma se habla sólo dentro de la Iglesia, en los periódicos y en la sociedad no se oye mucho -explica-. Muchos saben de la venida del Papa pero no saben que han sido 500 años de la Reforma”.

 

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