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Francisco: es terrible justificar la barbarie en nombre de Dios

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«Desgraciadamente, no pasa día sin escuchar hablar de violencia, conflictos, secuestros, ataques terroristas, víctimas y destrucciones. Y es terrible que para justificar tales barbaries se invoque a veces el nombre de una religión o de Dios mismo». Insistió en ello Papa Francisco durante la audiencia reservada, en el marco del Jubileo, a un grupo de representantes de diferentes religiones. «Que nunca más vuelva a suceder que las religiones, debido al comportamiento de algunos de sus seguidores, transmitan un mensaje disonante del de la misericordia», dijo Francisco. Entre las personas que participaron en la audiencia están quienes conforman la cúpula del Consejo francés del culto musulmán (Cfcm), que agradecieron al Papa por su compromiso para contrarrestar la confusión entre religión y terrorismo.

La audiencia, según indicó la Sala de Prensa vaticana, contó con la participación de «alrededor de 200 miembros pertenecientes a diferentes religiones (cristiana, hebraica, musulmana, budista, hinduista y otras), comprometidos en el campo de las obras de caridad y de misericordia».

La misericordia, principal motivo del Año santo que concluye el próximo 20 de noviembre, dijo el Papa en su discurso, es el estilo al que han sido llamadas las religiones «para ser, particularmente en esta nuestra época, mensajeras de paz y artífices de comunión; para proclamar, contrariamente a los que alimentan enfrentamientos, divisiones y cerrazones, que hoy es tiempo de fraternidad». El tema de la misericordia, explicó el Papa, «es familiar a muchas tradiciones religiosas y culturales, en las que la compasión y na no violencia son esenciales e indican la vía de la vida».  Francisco citó el Tao-Te-Ching («lo rígido y l duro pertenecen a la muerte; lo suave y tierno pertenecen a la vida») para subrayar que «inclinarse con compasión y ternura hacia la humanidad débil y necesitada pertenece a un ánimo verdaderamente religioso, que rechaza la tentación de prevaricar con la fuerza, que se niega a mercantilizar la vida humana y ve en los demás hermanos, nunca números».

En un «excursus etimológico», el Papa recordó que «el significado del término “misericordia”» nos llama a «tener un corazón abierto y compasivo», pues se trata de un vocablo que «evoca un corazón sensible a las miserias y sobre todo al mísero», y que alude, en árabe y en hebreo, a la misericordia divina y al vientre materno, mientras «el hombre (y es triste constatarlo) demasiado a menudo se olvida, se dis-corda, es decir, como indica la palabra (en italiano “scordare”, ndr.), aleja del corazón».

Y justamente «frente al gran enigma del mal, que interroga a cada experiencia religiosa, reside el aspecto más sorprendente del amor misericordioso», subrayó Papa Bergoglio. «En un mundo agitado y con poca memoria, que va a la carrera dejando a muchos atrás y, sin darse cuenta, se va quedando sin aliento y sin meta, necesitamos hoy, como oxígeno, este amor gratuito que renueva la vida. El hombre tiene sed de misericordia y no hay tecnología que pueda saciar su sed». El perdón «es ciertamente el mayor don que podamos dar a los demás, porque es el que más cuesta, pero al mismo tiempo es el que nos hace más semejantes a Dios», y la misericordia «se extiende también al mundo que nos rodea, a nuestra casa común, que hemos sido llamados a custodiar y a preservar del consumo desenfrenado y voraz». Que esta, insistió el Papa, «sea nuestra vía maestra; que se rechacen las vías sin meta de la contraposición y de la cerrazón. Que nunca más vuelva a suceder que las religiones, debido al comportamiento de algunos de sus seguidores, transmitan un mensaje disonante del de la misericordia. Desgraciadamente, no pasa día sin escuchar hablar de violencia, conflictos, secuestros, ataques terroristas, víctimas y destrucciones. Y es terrible que para justificar tales barbaries se invoque a veces el nombre de una religión o de Dios mismo. Que sean condenadas claramente estas actitudes inicuas, que profanan el nombre de Dios y contaminan la búsqueda religiosa del hombre. Que por todas partes sean favorecidas, por el contrario, el encuentro pacífico entre los creyentes y una real libertad religiosa».

Saludaron al Papa, entre otros, los que pertenecen a la cúpula del Conseil français du culte musulman, guiados por su presidente Anouar Kbibech, quienes «agradecieron al Papa por sus posiciones en contra de la confusión entre religión y terrorismo». El viaje de los representantes del Cfcm, promovido por monseñor Michel Dubost, obispo de Evry y responsable de la Conferencia Episcopal de Francia para las relaciones con el islam, pretende limpiar un campo particularmente inestable después de los atentados yihadistas de este verano, según indicó el periódico «Liberation», y concluye hoy con un almuerzo con el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso.
 

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