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La voz de los excluidos del mundo se escuchará en el Vaticano

Patria grande
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Entrevista a Juan Grabois, del comité Organizador del III Encuentro Mundial de Movimientos Populares que se celebra en el Vaticano

Los representantes de los excluidos de la sociedad han sido invitados por el papa Francisco a que “hagan lío”, en ocasión del III Encuentro Mundial de Movimientos Populares (EMMP) que tiene lugar del 2 al 5 de noviembre en el Vaticano.

Se trata de una manifestación que cuenta con la participación de 170 delegados y delegadas de 65 países, la punta de diamante de los movimientos populares en los que se organizan trabajadoras y trabajadores de la economía popular.

De ahí que bajo el liderazgo espiritual del Papa, los cartoneros, las familias sin vivienda, los campesinos sin tierra, los trabajadores explotados, entre otros, busquen organizados un cambio humilde para que no falte a nadie las 3 ‘T’ (Tierra, Techo y Trabajo). Además, este año también tienen lugar en el evento representantes de los refugiados y de los emigrantes.

Para la ocasión entrevistamos a Juan Grabois, joven abogado argentino, quien pertenece al Comité Organizador del EMMP y fue también parte la organización de los encuentros sociales celebrados en Roma (2014) y Santa Cruz de la Sierra, Bolivia (2015).

“Yo sabía que Bergoglio iba a ser Papa, así que tanto no me sorprendió, pero estamos muy contentos sobre todo los que somos “católicos bautizados” y que por un tiempo estuvimos lejos de la Iglesia”, dice Grabois que conoció a Jorge Mario Bergoglio cuando era arzobispo de Buenos Aires.

En consecuencia de la crisis económica de 2001 en la Argentina, el ‘padre Jorge’ – como se le conoce en los barrios bonaerenses  más pobres a Bergoglio- después de varios años de lucha común se convirtió casi en el capellán de los 3 mil cartoneros organizados en el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE).

Grabaois manifiesta que Bergoglio ha dado no solo nuevos bríos a la lucha por la dignidad de los más pobres, sino también a una fe renovada de aquellos “compañeros” antes alejados de la Iglesia católica.

Además reveló la alegría de poder reencontrarse con “el papa Francisco, un amigo en este camino de resistencia y de transformación frente a un sistema que nos excluye y que nos oprime y nos lleva a la destrucción de la madre Tierra”, agregó.

El joven abogado reconoce que se acercó de nuevo a la fe por mano del arzobispo Bergoglio. “Así es, esto fue de a poquito y estoy muy contento con eso. Pero esto que me pasó a mí también le sucedió a millones de personas. Digamos a algunas más que a otras –en sus distintas formas- en lo que se llama la piedad popular, ¿no?”

Eso de que Jesús ha venido por los enfermos, Grabois lo hace suyo en su testimonio. De hecho, comenta cómo “personas que por ahí no cumplen así todas las reglas del catecismos” y en cambio “vamos tratando con nuestros pecados, nuestras caídas, bueno no somos perfectos. Sin embargo, de a poquito nos vamos “revinculando” (a la Iglesia). También cuestionando respetuosamente las cosas que no nos gustan de la Iglesia”.

Grabois es asesor para el Consejo Pontificio de la Justicia y la Paz desde que Jorge Mario Bergoglio fue elegido como romano pontífice.

Del papa Francisco lo convencieron sus gestos antes que sus discursos. “Para mí no está vacía la frase: ‘Predicar con el ejemplo’. Es muy difícil creer que alguien que vive como un príncipe del renacimiento exprese el mensaje de Jesús”, expresa el también representante del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) de Argentina.

Grabois se alegra de que “en el trono de San Pedro –como dicen– haya un hombre que no quiere estar sentado en ningún trono, sino que quiere caminar junto a los pueblos, que quiere practicar el Evangelio y que lo predica con el ejemplo y es modelo de austeridad“.

La verdad es que eso –por lo menos a mí- me volvió a traer (a la Iglesia) y a tratar de ayudar un poco en esa lucha que se tiene que dar. Porque también hay muchos intereses dentro y fuera de la Iglesia que se oponen a la “Iglesia pobre para pobres” que el papa Francisco propone”.

El papa Francisco había dicho que los comunistas “nos han robado la bandera” porque “la bandera de los pobres es cristiana. La pobreza están en el centro del Evangelio” (Il Messaggero 29.05.2014).

El joven asociado a la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) de la Argentina, comenta al respecto: “Yo creo que en el corazón del Evangelio está la pobreza, los empobrecidos, los últimos de la fila, que son los mandamientos de Jesús y una obligación para todos los cristianos y después amados por Jesús”.

“Y después, el resto de las ideologías, todas tienen cosas buenas y malas. Entonces, como invita Francisco, hay que practicar la ‘cultura del encuentro’ y tratar, entre todos, de buscar una alternativa porque es necesaria la unidad de los pueblos para detener a este ‘monstruo grande’ de la cultura de la indiferencia que va avanzando.

Efectivamente, el Papa ha dado un impulso inspirador a los Movimientos Populares que en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia se prometieron poner en acción la mente, las manos y el corazón para organizar su acción.

“Digamos juntos desde el corazón: ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez”, fue la invitación del papa Francisco, 9 de julio de 2015, que ahora en esta III edición en Roma se plantea cómo poner en práctica de manera práctica estos principios.


En la Carta de Santa Cruz de la Sierra hay un programa definido en diez puntos para los Movimientos Populares reunidos en Roma:

Por eso, nos comprometemos a:

1.Impulsar y profundizar el proceso de cambio

Reafirmamos nuestro compromiso con los procesos de cambio y liberación como resultado de la acción de los pueblos organizados, que desde su memoria colectiva toman la historia en sus manos y se deciden a transformarla, para dar vida a las esperanzas y las utopías que nos convocan a revolucionar las estructuras más profundas de opresión, dominación, colonización y explotación.

2. Vivir bien en armonía con la Madre Tierra

Seguiremos luchando para defender y proteger a la Madre Tierra, promoviendo la “ecología integral” de la que habla el Papa Francisco. Somos fieles a la filosofía ancestral del “Vivir Bien”, nuevo orden de vida que propone armonía y equilibrio en las relaciones entre los seres humanos y entre éstos y la naturaleza.

La tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la tierra. Debemos cuidarla y labrarla en beneficio de todos. Queremos leyes medioambientales en todos los países en función del cuidado de los bienes comunes.

Exigimos la reparación histórica y un marco jurídico que resguarde los derechos de los pueblos indígenas a nivel nacional e internacional, promoviendo un diálogo sincero a fin de superar los diversos y múltiples conflictos que atraviesan los pueblos indígenas, originarios, campesinos y afrodescendientes.

3. Defender el trabajo digno

Nos comprometemos a luchar por la defensa del trabajo como derecho humano. Por la creación de fuentes de trabajo digno, por el diseño e implementación de políticas que restituyan todos los derechos laborales eliminados por el capitalismo neoliberal, tales como los sistemas de seguridad social, de jubilación y el derecho a la sindicalización.

Rechazamos la precarización, la tercerización y buscamos que se supere la informalidad a través de la inclusión, nunca con persecución ni represión.

Asimismo, levantamos la causa de los migrantes, desplazados y refugiados. Instamos a los gobiernos de los países ricos a que deroguen todas aquellas normas que promueven un trato discriminatorio contra ellos y establezcan formas de regulación que eliminen el trabajo esclavo, la trata, el tráfico de personas y la explotación infantil.

Impulsaremos formas alternativas de economía, tanto en áreas urbanas como en zonas rurales. Queremos una economía popular y social comunitaria que resguarde la vida de las comunidades y en la que prevalezca la solidaridad por sobre el lucro. Para esto es necesario que los gobiernos fortalezcan los esfuerzos que emergen de las bases sociales.

4. Mejorar nuestros barrios y construir viviendas dignas

Denunciamos la especulación y mercantilización de los terrenos y los bienes urbanos. Rechazamos los desalojos forzosos, el éxodo rural y el crecimiento de los barrios marginados. Rechazamos cualquier tipo de persecución judicial contra quienes luchan por una casa para su familia, porque entendemos a la vivienda como un derecho humano básico, el cual debe ser de carácter universal.

Exigimos políticas públicas participativas que garanticen el derecho a la vivienda, la integración urbana de los barrios marginados y el acceso integral al hábitat para edificar hogares con seguridad y dignidad.

5. Defender la Tierra y la soberanía alimentaria

Promovemos la reforma agraria integral para distribuir la tierra de manera justa y equitativa. Llamamos la atención de los pueblos sobre el surgimiento de nuevas formas de acumulación y especulación de la tierra y el territorio como mercancía, vinculadas al agro-negocio, que promueve el monocultivo destruyendo la biodiversidad, consumiendo y contaminando el agua, desplazando poblaciones campesinas y utilizando agro-tóxicos que contaminan los alimentos.

Reafirmamos nuestra lucha por la eliminación definitiva del hambre, la defensa de la soberanía alimentaria y la producción de alimentos sanos. Asimismo rechazamos enfáticamente la propiedad privada de semillas por grandes grupos agroindustriales, así como la introducción de productos transgénicos en sustitución de los nativos, debido a que destruyen la reproducción de la vida y la biodiversidad, crean dependencia alimentaria y causan efectos irreversibles sobre la salud humana y el medio ambiente. De igual manera, reafirmamos la defensa de los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas sobre la agricultura sustentable.

6. Construir la paz y la cultura del encuentro

Nos comprometemos, desde la vocación pacífica de nuestros pueblos a intensificar las acciones colectivas que garanticen la paz entre todas las personas, pueblos, religiones, etnias y culturas.

Reafirmamos la pluralidad de nuestras identidades culturales y tradiciones que deben convivir armónicamente sin que unas sometan a otras. Nos levantamos en contra de la criminalización de nuestra lucha, pues están criminalizando nuestras costumbres.

Condenamos cualquier tipo de agresión militar y nos movilizamos por el cese inmediato de todas las guerras y de las acciones desestabilizadoras o golpes de Estado, que atentan contra la democracia y la elección de los pueblos libres. Rechazamos el imperialismo y las nuevas formas de colonialismo, sean militares, financieras o mediáticas. Nos pronunciamos contra la impunidad de los poderosos y a favor de la libertad de los luchadores sociales.

7. Combatir la discriminación

Nos comprometemos a luchar contra cualquier forma de discriminación entre los seres humanos, sea por diferencias étnicas, color de la piel, género, origen, edad, religión u orientación sexual. Todos nosotros, mujeres y hombres, debemos tener los mismos derechos. Condenamos el machismo, cualquier forma de violencia contra la mujer, en particular los femicidios, y gritamos ¡Ni una menos!.

8. Promover la libertad de expresión

Promovemos el desarrollo de medios de comunicación alternativos, populares y comunitarios, frente al avance de los monopolios mediáticos que ocultan la verdad. El acceso a la información y la libertad de expresión son derechos de los pueblos y fundamento de cualquier sociedad que se pretenda democrática, libre y soberana.

La protesta es también una legítima forma de expresión popular. Es un derecho y quienes lo ejercemos no debemos ser perseguidos por ello.

9. Poner la ciencia y tecnología al servicio de los pueblos

Nos comprometemos a luchar para que la ciencia y el conocimiento sean utilizados al servicio del bienestar de los pueblos. Ciencia y conocimiento son conquistas de toda la humanidad y no pueden estar al servicio de la ganancia, explotación, manipulación o acumulación de riquezas por parte de algunos grupos. Persuadimos a que las universidades se llenen de pueblo y sus conocimientos estén orientados a resolver los problemas estructurales más que a generar riquezas para las grandes corporaciones. A denunciar y controlar a las multinacionales farmacéuticas que por un lado, lucran con la expropiación de conocimientos milenarios de los pueblos originarios y, por el otro, especulan y generan ganancias con la salud de millones de personas, poniendo el negocio por delante de la vida.

10. Rechazamos el consumismo y defendemos la solidaridad como proyecto de vida

Defendemos la solidaridad como proyecto de vida personal y colectivo. Nos comprometemos a luchar contra el individualismo, la ambición, la envidia y la codicia que anidan en nuestras sociedades y muchas veces en nosotros mismos. Trabajaremos incansablemente para erradicar el consumismo y la cultura del descarte.

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