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Desde el Vaticano los movimientos populares pasan a la acción

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Los cartoneros vuelven al Vaticano. Recicladores, campesinos, trabajadores informales y “sin tierra”. En 2014, cuando Francisco los convocó por primera vez, su presencia en el corazón de la Santa Sede despertó intriga y perplejidad. Ahora, dos años después, todos saben que el Papa los considera una fuerza de verdadera transformación social. Este miércoles comienza en Roma la tercera edición del Encuentro Mundial de Movimientos Populares que reunirá 200 delegados de 92 organizaciones procedentes de 65 países.

Todo nació de la inquietud de Juan Grabois, un joven abogado e hijo de un histórico líder peronista argentino. El dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y consultor del Pontificio Consejo Justicia y Paz de la Santa Sede explicó en entrevista con el Vatican Insider los alcances de esta iniciativa.

¿Qué es el encuentro de estos días?

Este encuentro es la tercer parte de un proceso que iniciamos en Roma en 2014 y que tiene como objetivo visibilizar una realidad que el Papa planteó con mucha claridad: los pobres no solo sufren la injusticia sino que se organizan y luchan contra ella. Sufrimos una especie de exceso de diagnóstico, todos sabemos que la humanidad no está yendo por buen camino en términos sociales y ambientales pero no se vislumbra un programa alternativo ni la fuerza capaz de impulsarlo. Acá estamos los movimientos populares para construir ese programa y esa fuerza desde la solidaridad que permita recorrer este proceso de cambio de manera pacífica pero tenaz para buscar una nueva estructura socioeconómica que ponga al ser humano en el centro del sistema y desplace esta tiranía del dios dinero que hoy domina prácticamente todo el planeta.

¿Cuál es el objetivo?

Nos toca actuar, tenemos que salir de este encuentro con propuestas concretas de acción. El año pasado gracias al discernimiento logramos establecer 10 puntos concretos durante el encuentro de Santa Cruz de la Sierra. Se trata de un programa de transformación político-social con mayúscula, donde hay planteos muy profundos y concretos. El Papa nos sorprendió tres tareas muy específicas: poner la economía al servicio de los pueblos, no al servicio del capital y de las finanzas; trabajar por la unidad de nuestros pueblos en el servicio de la justicia; y el tercero es defender la madre tierra. Nos toca luchar contra el agronegocio contaminante, una ofensiva del capital sobre la naturaleza que ve a la madre tierra como un objeto para generar ganancia y no como la casa común que todos debemos cuidar.

Una critica recurrente hacia los movimientos populares es que son desorganizados, ¿se podrán poner de acuerdo esta vez?

Desde luego que tenemos un déficit organizativo, los movimientos populares responden a una realidad emergente que se va estructurando gracias a la intervención de organizaciones comunitarias, pero sería ridículo y falso decir que los dos mil millones de seres humanos excluidos, que viven asentamientos o que tienen trabajos informales, están organizados y tienen un programa común. Es un proceso que puede tardar, pero ya lo estamos caminando.

También van a centrar su debate en los refugiados, ¿no?

Queremos ver las causas sistémicas de este fenómeno migratorio, por qué existen países de origen donde los refugiados tienen su patria y su familia pero ya no pueden vivir ahí. Esto tiene razones socioeconómicas, ambientales, geopolíticas, situaciones de guerra y conflictos internos. Después hablaremos del tráfico de personas que es importante, aunque no se trata del único factor. Los poderosos pretenden centrar el problema ahí, argumentando que existen personas muy malas que trafican personas. Pero ellos se están escapando de la miseria y de la guerra. Además veremos qué sucede en los países de destino donde son excluidos, explotados salvajemente o blancos de posiciones intolerantes y xenófobas.

En Argentina se sugirió que este encuentro es “anti-Macri”, en referencia al plan económico del presidente. ¿Es así?

No, si fuese así no estaría participando como observador el presidente del bloque oficialista en la Cámara de Diputados, Nicolás Massot. Él va ser uno de varios que provienen de países como Italia, Grecia, Estados Unidos y España. Se trata de jóvenes relacionados con la vida pública, menores de 35 años, hombres y mujeres, que podrán acceder a las discusiones aunque no participarán de ellas. También estará Leonardo Grosso del Movimiento Evita. Es muy importante que vengan con humildad para escuchar el planteo de los movimientos populares.

Al Papa lo han acusado de bendecir movimientos de la izquierda por su vínculo con los movimientos populares, ¿eso es una mala interpretación del trabajo de ustedes?

No es difícil distinguir una crítica, una confusión o una pregunta, de la “mala leche”. En Argentina suele hablarse de “operaciones de prensa” de grupos concentrados que se sienten atacados por cualquier cuestionamiento al “status quo”. Puede haber interrogantes o dudas razonables y después manipulación o desinformación. Es evidente que el Papa sigue la doctrina social de la Iglesia, el concepto de “tiranía del dinero” no lo inventó él, ya lo habían usado sus antecesores, Francisco los está ubicando en el contexto actual. Toda la doctrina social plantea una dura crítica al sistema capitalista, ocurre que esa crítica ahora adquiere un valor distinto porque se trata del sistema único y hegemónico en el mundo. Es evidente que esa crítica le molestará a determinados intereses. Los movimientos populares no tienen una ideología determinada, existe una gran heterogeneidad en ellos y lo que tenemos en común es la lucha por tierra, techo y trabajo, algo que cualquier papá o mamá busca para sus hijos y de lo cual cada vez más personas están siendo excluidas. Por eso pediría que las interpretaciones se saquen de los discursos del propio Papa Francisco y de las conclusiones de los encuentros de los movimientos populares y no de rumores que no tienen asidero.

 

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