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La mitad del altar en México y la otra mitad en EEUU

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Una misa sin fronteras

El Nuncio Apostólico en Estados Unidos (que hasta este año lo fue en México), monseñor Christophe Pierre, encabezó el domingo pasado una Misa cuyo altar estuvo situado en dos países.

En efecto, se trató de la tercera Misa que celebra este año en la frontera entre México y Estados Unidos organizada por el grupo “Diócesis sin Fronteras”. La Misa, bajo un sol inclemente, se llevó a cabo a las 3 de la tarde tiempo del oeste de México (y de Estados Unidos) en medio de los dos poblados de Nogales (Sonora y Arizona).

El embajador del Papa Francisco ante el gobierno de Estados Unidos, monseñor Pierre, estuvo sirviendo como Nuncio en México a lo largo de nueve años y a él le tocó coordinar la visita al país azteca del Papa Francisco en febrero de 2016.

Esta visita tuvo un punto culminante cuando el Papa se acercó hasta Ciudad Juárez (Chihuahua, frontera con El Paso, Texas) y convidó a ambos pueblos a que construyeran puentes y no muros para sus respectivas comunidades.

El objetivo de la Misa transfronteriza fue, justamente, como en las otras dos anteriores celebradas este año, darle un alivio espiritual y un soporte moral a los miles de inmigrantes y refugiados que llegan de Mesoamérica –y ahora de Haití y de África– a la frontera con Estados Unidos.

La Misa fue seguida por cerca de 250 fieles del lado americano y un número mucho mayor del lado mexicano. La organización corrió a cargo de líderes católicos de “Diócesis sin Fronteras” provenientes de las diócesis de Tucson (Arizona) y Nogales (Sonora)

El obispo de Tucson, monseñor Gerald Kicanas señaló que la Misa estuvo enfocada en uno de los temas que más le importan a la Iglesia católica en este momento: la inmigración. “El Papa Francisco –dijo monseñor Kicanas—ha sido muy claro al proponer una reforma migratoria y un trato humano a los migrantes”.

Un tema central del pontificado

Más adelante, subrayó monseñor Kicanas que la presencia del Nuncio Christophe Pierre en la Eucaristía “nos recuerda que el tema migratorio es un tema central de las preocupaciones del Santo Padre”.

La oración comunitaria fue dirigida a favor de los agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos y de todos aquellos que trabajan alrededor de la frontera. En las anteriores eucaristías, la comunión se daba a los fieles a través de la valla que divide ambos países, pero no fue así en esta ocasión.

Lo impidió la misma Patrulla Fronteriza que en abril de 2014 dejó que se distribuyera la comunión a través de la valla cuando el cardenal de Boston Sean O’Malley encabezó la Misa en los dos Nogales.

En aquella fecha, el cardenal O’Malley recordó a los cerca de 6,000 inmigrantes que han muerto en el desierto de Arizona y dijo que la defensa de los migrantes es tan importante para la Iglesia como la batalla en contra del aborto.

La Iglesia católica de ambos países ha sido el pilar más firme en la defensa de los migrantes que buscan refugio o alivio a su situación vital o económica en Estados Unidos.

Por ello, monseñor Kicanas terminó diciendo: “El migrante que viene a trabajar no es un criminal. El trabajador migrante es alguien que está buscando una manera decente de mejorar su vida y los ingresos de su familia”.

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