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¿Cómo benefician los bancos de libros a las familias?

stevepb
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La temida "vuelta al cole"

Desde que la crisis comenzó a hacer mella en los presupuestos familiares de forma más acusada, los gastos asociados a la vuelta al colegio se han convertido en un escollo para sobrevivir al mes de septiembre. Los presupuestos de los hogares se ven comprometidos a pesar de no ser un imprevisto y es que la “Vuelta al Cole” detrae, según estudios realizados por organizaciones de consumo, alrededor de 400 euros por hijo sólo en material escolar, libros y ropa necesaria para iniciar la andadura del curso escolar en los centros públicos. Este gasto es un 30% superior en el caso de que el centro escolar sea concertado.  El esfuerzo de una familia numerosa frecuentemente excede los ingresos de un hogar medio para el mes de septiembre y en ocasiones caen en los créditos rápidos que contribuyen a su sobreendeudamiento.

Si la cuesta de septiembre es intensa, la estrategia a seguir pasa por repartirla en varios meses, buscar ayudas para poder afrontarla, o bien, lo más difícil, conseguir que esa cuesta no sea tan empinada. Al margen de la planificación de estos gastos, las becas y ayudas públicas, deducciones en el impuesto de la renta, a iniciativa principalmente de las propias familias han ido proliferando los denominados bancos de libros.

Al finalizar un curso escolar, resulta evidente que la vida útil de un libro de texto no ha llegado a su fin aunque sí lo ha hecho su utilidad vinculada al curso acabado. Así pues, las familias han ido organizando sistemas de intercambio de libros reutilizables para el curso entrante, una suerte de trueque centralizado y coordinado en el que se depositan libros de texto aprovechables a la vez que otorga el derecho a retirar libros que sean de utilidad. Los bancos de libros se han convertido en herramienta para permitir que la utilidad del libro se ajuste a su vida útil.

¿Cuáles son los beneficios de los bancos de libros?

En primer lugar el ahorro en libros de texto. En virtud de los costes estimados de la vuelta al colegio en septiembre, si una familia pudiera aprovechar el banco de libros para un 75% de los libros que precisa para el siguiente curso, el ahorro alcanzaría un 41% de los costes de la Vuelta al Cole en la educación pública y un 31% en educación concertada. Esto, por sí mismo, es un gran incentivo para que las familias participen. Por lo tanto, se constituye como una ayuda a subir esa cuesta de septiembre.

Pero el efecto no es sólo vía ahorro directo para las familias. En el medio plazo, el desarrollo de los bancos de libros tiene un componente estratégico en la formación del precio de los libros de texto. En los mercados, uno de los factores más importantes para que un precio sea elevado y se desvíe del coste del producto es la ausencia de competencia y para lograr esa competencia se precisa de alternativas.

Imagine que desea comprar el pan y sólo hay una panadería del pueblo; lo normal es que no existiendo alternativa, el panadero, que desea maximizar sus beneficios, ejerza una posición de monopolio y eleve los precios. En el momento en el que se instalase una nueva panadería, es decir una alternativa, el panadero debería revisar los precios a la baja si no quiere perder toda su clientela. La alternativa facilita la competencia y, por lo tanto, unos precios más asequibles.

En el mercado de libros de texto sucede algo similar, una vez se decide qué libro de texto es el que precisa su hijo, no existe alternativa, por lo tanto, las editoriales disponen de incentivos para elevar sus precios, tal como lo haría el panadero del ejemplo. Los bancos de Libros permiten un elemento estratégico clave: introducir alternativa entre libro nuevo y libro usado útil y, en consecuencia, competencia. Si proliferan y se desarrollan los bancos de libros, las propias editoriales se verán obligadas a buscar estrategias y una de ellas consiste en ajustar precios tal que cierto número de familias sean indiferentes o prefieran comprar el libro nuevo a usar un libro usado.  Por lo tanto, los bancos de libros facilitarían que la cuesta de septiembre fuera menos empinada.

Finalmente, existen al menos tres razones más de la bondad de los bancos de libros. La primera es que la reutilización de papel permite un desarrollo más creíble de la conciencia medioambiental. Resulta contradictorio y absurdo editar exceso de libros de texto que expliquen la importancia de la conciencia medioambiental sin fomentar la reutilización de los mismos. Por otra parte, se incentiva el cuidado del material escolar y, por lo tanto, el valor por cuidar de lo común. Esto resulta muy útil para la educación en valores o en virtudes de la que los padres somos responsables para con nuestros hijos. Finalmente, la tercera y no menos importante, es la educación de la solidaridad porque los propios bancos de libros sirven como instrumento para facilitar la acción social con familias necesitadas.

Por todo esto, no sólo resulta conveniente participar en los bancos de libros de nuestros colegios.  Incluso aunque una familia solvente no precisara usarlo, es una oportunidad que no hay que desaprovechar para colaborar y fomentar la educación en valores para nuestros hijos.

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