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¿Son inmigrantes o delincuentes?

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Motín en el CIE de Aluche, piden “libertad y dignidad”

39 inmigrantes del Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche (CIE) se han amotinado en la azotea del edificio y han pasado la noche pidiendo a gritos “libertad y dignidad”. El motín ha finalizado tras 12 horas de negociaciones con la policía y según explican en el centro: “todos están en sus habitaciones y no habrá represalias”.

Se trata de un nuevo altercado dentro de estos centros de internamiento que añade más sentido a la pregunta que se hace buena parte de la sociedad española: ¿Para qué sirven los CIE? ¿Tienen sentido? ¿Deben desaparecer?

En España existen otros siete centros cómo el de Aluche (Madrid). Se encuentran en Barcelona, Murcia, Valencia, Algeciras, Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife. En ellos se encuentran personas extranjeras a quienes se va a expulsar del país, en la mayoría de los casos por estancia irregular (carecer de permiso de trabajo y residencia).

Estar de manera irregular en España no es un delito, pero sí una infracción administrativa. Según la ley española los inmigrantes podrán permanecer en el centro un máximo de 30 días y sólo tienen limitada la libertad de movimientos. Los inmigrantes tienen plenos derechos y el Estado debe garantizar el cumplimiento de estos derechos. No obstante, esto no siempre sucede así.

Son muchos los casos de vulneración de derechos y de ser tratados como “delincuentes”. En el año 2012 fallecía un joven guineano interno en el CIE de Barcelona, tras recibir una asistencia médica que no logra salvar su vida. Entidades de Iglesia denunciaban ya la situación de los inmigrantes.

El servicio Servicio Jesuita a Migrantes presentaba hace tres años un Informe en el que constaba el fuerte impacto psicológico del internamiento y cómo en pocas horas los inmigrantes pierden su forma de vida, “a la espera de que alguien decida el futuro de sus vidas, al margen de las consecuencias que para ellos se deriven”.

“El sufrimiento se agrava en los migrantes sin antecedentes penales, a quienes la ambigüedad de estar encerrados sin haber cometido un delito les causa una profunda angustia y desconfianza”, destacaba el informe.

En el informe se ofrecen casos dramáticos, como el de Samba Martine, que falleció el 19 de diciembre de 2011, con 34 años, después de tres meses en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) de Melilla y 40 días de internamiento en el CIE de Aluche. Samba acudió hasta diez veces a los servicios sanitarios del CIE durante su estancia. En ninguna de las visitas, el personal médico ordenó hacerle ninguna prueba. Dejó una hija de 9 años, Bijoux, que había llegado a Francia desde Marruecos seis meses antes, a la espera de que su madre cruzase a España.

O el caso de D. nacido en Ecuador, que llegó a España como menor con su familia y siempre ha tenido papeles. Ahora no tiene porque hace años tuvo una infracción penal que quedó en multa de 120 euros y no pudo renovar sus papeles. La multa se pagó en 2009. Vive con su madre, está empadronado, estudia, tiene arraigo y domicilio fijo. A pesar de ello, la policía solicitó su internamiento al carecer de papeles.

La crisis de refugiados, las últimas oleadas de inmigración han hecho que los CIE estén saturados, con una población que supera las infraestructuras creadas. Son muchos los casos de negligencias, muertes o separación de familias que este tipo de internamiento están produciendo. 

Por todo ello mucha gente en España se continúa preguntando: ¿Por qué hay que encerrar a los inmigrantes sin papeles? ¿Qué delito han cometido? ¿No hay otra manera de regular esta problemática? ¿Cuándo acabará estas detenciones ilegales? ¿Hay alguna manera de parar esta vulneración de derechos?

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