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Este profesor es el mejor de Chile, ¿sabes por qué?

©Global Teacher Prize Chile
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Un hombre que inspira a sus alumnos, confía en ellos y rompe esquemas

¿Dónde está la localidad de Quelhue? Fue la primera pregunta que surgió luego del premio que se le otorgara a Eligio Salamanca. Gracias su nominación y posterior reconocimiento como el mejor profesor de Chile, el trabajo de este hombre comenzó a tener notoriedad pública.

Precisamente, el campo de acción para que fuera distinguido con el Global Teacher Prize Chile 2016, está vinculado a una escuela rural, a 10 kilómetros del lugar en que nació y en la zona de la Araucanía.

Al principio, cuando recién empezó a trabajar en el centro educativo, no contaba ni con agua potable ni con luz eléctrica.

Eligio es egresado de la Universidad Católica de Villarrica y no quiso desechar la oportunidad de trabajar siendo estudiante, por lo que se acercó a esta escuela a pesar de las condiciones precarias.

A medida que fue transcurriendo el tiempo fue asumiendo mayores responsabilidades hasta quedar a cargo de la dirección. Hace 28 años que Eligio está enseñando en el lugar.  

Y el trabajo no ha sido sencillo. Está casado con una educadora diferencial, tiene tres hijos y muchas veces ha tenido que sacrificar estas cosas en pos de su profesión, pues más de una vez tuvo que quedarse a dormir de lunes a viernes en el lugar, incluso olvidándose de los fines de semana.

©YouTube/24Horas.cl

¿Qué generó que este profesor fuera tan reconocido?  

Hasta aquí el trabajo de Eligio es similar al de tantos maestros que acompañan el aprendizaje de niños en zonas alejadas de las ciudades. Pero Egidio fue más allá y nunca abandonó su estilo e ideales.

“Hacer las cosas distinto y romper los esquemas, no hacer lo que todos hacen y hacer lo que no estáeso es cumplir los ideales, que no son inalcanzables. Los niños pueden ir cumpliendo sus ideales -que, a veces, puede ser aprender a leer, y cuando lo cumplen, este ideal se extiende más allá”, expresó el profesor en diálogo con radio Cooperativa Chile.

Eligio recibió una particular distinción –entre más de 6.000 nominados a nivel local- por su trabajo de motivación con los alumnos, además de integrar a la cultura mapuche, presente en la región donde está la escuela, a través de su metodología de enseñanza.

“Enseño a muchos niños mapuches, gente de tierra. Por lo tanto, no concibo enseñarles desvinculándolos de ella. Cuando mis alumnos interactúan con tierra, se sienten valorados por lo que son. Y sentirse parte de algo es clave cuando uno aprende”, expresó en otra entrevista con El Mercurio.

En ese sentido, Eligio construyó una huerta en el patio de la escuela donde aprovecha a enseñar matemática, además de lengua y ciencias. Los niños aprenden en el terreno y elaboran informes para luego compartir.

“Soy de la idea de que el currículum tiene que ser un poco más pragmático. La vida es práctica y los niños necesitan no solo aprender en la sala de clase”, prosigue.

Otro aspecto relevante del método de este profesor tiene que ver con la importancia que le ha dado desde un principio a la lectura, incluso colaborando con varios alumnos a realizar cuentos que fueron publicados en bibliotecas cercanas.

“Los niños son creadores innatos de buenas historias y en muchas aulas se construyen relatos que en varias ocasiones se van a la basura. Desperdiciamos el talento y no tomamos en cuenta que uno de estos niños podría convertirse en el tercer premio Nobel del país”, expresó en otra oportunidad, reproduce La Hora.

Finalmente, Eligio interpreta que su premio sirve para dar visibilidad a estas cosas que suelen pasar desapercibidas y que de alguna manera enaltecen la figura de los educadores.

“Me pone muy contento que a través de este reconocimiento puedo entregar un mensaje. Porque realmente creo que las condiciones adversas en las que trabajamos los profesores van a cambiar a medida que se siga visibilizando nuestra labor. Si puedo ayudar en eso, qué mejor”.

Eligio recibió el galardón de manos de la propia presidenta de Chile, Michele Bachelet, y ahora forma parte de la lista de los nominados al premio internacional, algo así como el Nobel de la enseñanza.

Mientras tanto, su trabajo cotidiano prosigue con alegría al lado de esos niños de entre 6 y 13 años de la escuela de Quelhue -lugar desconocido hasta ahora y que este hombre pudo poner en el mapa- que lo seguirán queriendo como siempre, pues para ellos no era necesaria ninguna distinción pública. Para ellos siempre será el mejor maestro del mundo.  

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